Psicología de la religión, espiritualidad, política consciente, estudios mitológicos, y mundo simbólico. Blog de Juan Manuel Otero Barrigón
lunes, 24 de junio de 2024
Cierre del III Seminario "INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA - C.G.JUNG" . Universidad del Salvador (USAL)
sábado, 22 de junio de 2024
In Memoriam: David Rosen (1945-2024)
Nos enteramos gracias a Laura London, creadora del ciclo de entrevistas "Speaking of Jung: Interviews with Jungian Analysts", que hace algunas semanas falleció el psiquiatra y analista junguiano David Rosen, autor de una biografía espiritual muy poderosa sobre Jung, titulada "El Tao de Jung" (1996, Ed. Paidós). Rosen fue un gran estudioso de la depresión, y uno de los promotores del diálogo entre la psicología analítica y la sabiduría oriental. Enterado de la noticia, volví a ojear las primeras páginas de su hermoso libro, donde se lee la siguiente anécdota: "Visité a Marie-Louise von Franz y C. A. Meier, dos estimados analistas junguianos y colegas de Jung desde hace mucho tiempo. En cierto modo, se podría decir que conocen a Jung y su psicología mejor que la mayoría de los junguianos vivos. Les pregunté a cada uno de ellos si pensaban que Jung era taoísta". (...) "Marie-Louise von Franz dijo: 'Sí, Jung favorecía el taoísmo y vivía la filosofía taoísta'. C.A. Meier estuvo de acuerdo: 'Sí, era taoísta, y hoy la gente no se da cuenta de que su psicología de los opuestos es prácticamente la misma que la del taoísmo...". (...) "La gente quiere convertir a [Jung] en algo que no era. Estaba atado a la Naturaleza y sus contradicciones. Sin embargo, era devotamente espiritual y claramente más taoísta que cualquier otra cosa."
Gracias por tu siembra, David. Buen viaje.
jueves, 23 de mayo de 2024
Sueños de serenidad: acerca de la paz. Por Juan Manuel Otero Barrigón
Sueños de serenidad: acerca de la paz.
Juan Manuel Otero Barrigón (*)
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“No hay camino para la paz. La paz es el camino”.
Mahatma Gandhi
"Jamás en este mundo los odios cesan con el odio; cesan con la benevolencia: Esta es una ley eterna".
Dhammapada
“La paz no está en el mundo, sino en el hombre que recorre el camino”.
David Carradine
martes, 30 de abril de 2024
Serie Meditaciones #13. Trickster. Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACION #13
Trickster
Es bromista de lo sagrado, danzando en la frontera de lo permitido.
Es caos creativo, desordenando certezas para abrir paso a lo nuevo.
Es astucia encarnada, desafiando nuestras estructuras con picardía.
Es rebelde con causa, rompiendo moldes para revelar posibilidades nuevas.
Es bufón de la existencia, mostrando la relatividad de nuestras verdades.
Es mensajero de lo inesperado, sacudiendo nuestra complacencia con sorpresas.
Es guardián de lo desconocido, invitándonos a explorar lo que tememos.
JMOB.
viernes, 16 de febrero de 2024
Serie Meditaciones #12. Figuras del tiempo. Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACION #12
Quisiera detenerme en dos expresiones relacionadas con el tiempo. La primera es francesa, l'air du temps (EL AIRE DE LOS TIEMPOS), y la segunda alemana, zeitgeist (EL ESPÍRITU DEL TIEMPO). Ambas tienen connotaciones distintas.
"EL AIRE DE LOS TIEMPOS", sugiere una sensibilidad más ligera y efímera, capturando la esencia momentánea de la sociedad, típica de la posmodernidad. Es el aire que respiramos, lleno de matices y tendencias que dan forma a la atmósfera cultural y social de un momento específico. "EL AIRE DE LOS TIEMPOS" refleja la fluidez de la vida contemporánea, la sucesión rápida de modas, opiniones y eventos que vemos pasar. Es como capturar la fragancia de un instante, apenas un destello.
Por otro lado, zeitgeist, EL ESPÍRITU DEL TIEMPO, nos sumerge en una contemplación más profunda y duradera. Esta expresión alemana sugiere una fuerza arraigada, una esencia que impregna la totalidad de una época. Es el alma colectiva que da forma a la filosofía, el arte, la política y las creencias de una determinada etapa. Acá se trascienden las modas pasajeras para revelar patrones más amplios y perdurables. No es solo el aire que sentimos en un momento dado, sino la huella indeleble que deja cada época en la historia, una marca que define su carácter y legado.
Para algunos, EL AIRE DE LOS TIEMPOS y EL ESPÍRITU DEL TIEMPO se entrelazan de manera complementaria. La ligereza del aire refleja y, a su vez, resalta la profundidad del espíritu. Mientras respiramos EL AIRE DE LOS TIEMPOS, capturamos no solo los matices efímeros, sino también la esencia duradera que se ha filtrado a través de los años. Sin embargo, otros consideran que estas dos expresiones nos indican dos maneras muy distintas de percibir y relacionarnos con la realidad. La fragilidad y la solidez, el aire y la tierra, el cambio y la permanencia.
Pero en este recorrido por figuras que encapsulan ciertas lecturas sobre el tiempo, asoma una tercera expresión, de origen bíblico: los "SIGNOS DE LOS TIEMPOS" (Mateo 24), la cual nos invita a reconocer los mensajes y lecciones que la historia, a cada paso, nos presenta. En estos signos, encontramos no solo la fugacidad y la profundidad, sino especialmente la revelación de un propósito mayor que conduce los destinos individuales y colectivos. Los "SIGNOS DE LOS TIEMPOS" son guías que nos impulsan a interpretar y comprender más allá de las apariencias, sumergiéndonos en un entendimiento más profundo de la realidad. Mientras que "EL AIRE DE LOS TIEMPOS" captura la inmediatez y la diversidad de los eventos cotidianos, y "EL ESPÍRITU DEL TIEMPO" busca el basamento más profundo de una etapa, los "SIGNOS DE LOS TIEMPOS" representan señales que son significativas en el marco de una historia más amplia, sagrada, marcando retos, interrogantes o llamados a la acción.
Estos signos se interpretan de manera diversa según las perspectivas culturales, filosóficas o religiosas que tengamos. De allí que puedan reconocerse indicadores tanto de transformaciones sociales, políticas o espirituales. Lo que resulta indudable es que la capacidad de reconocer los "SIGNOS DE LOS TIEMPOS" supone un discernimiento que va más allá de la superficialidad del AIRE DE LOS TIEMPOS y, que al mismo tiempo, apunta a una trascendencia no implícita necesariamente en el zeitgeist. En conjunto, estas expresiones reflejan la complejidad y la diversidad de cómo entendemos y nos relacionamos con el tiempo y con la historia.
En esta trinidad de perspectivas vemos la posibilidad de apreciar las capas multifacéticas del tiempo y de extraer sabiduría tanto de sus susurros fugaces como de sus ecos eternos. Así como también de sus desafíos presentes.
JMOB.
viernes, 9 de febrero de 2024
Pequeño elogio a la tierra
La tierra, más que un simple suelo material, es el crisol donde se forja la identidad, una matriz de significados que se entrelazan con la historia y la cultura. En este arraigo, encontramos una clave de la comprensión del Justicialismo, una doctrina que, en su esencia, abraza la tierra como el fundamento de la comunidad.
Para Heidegger, la tierra no es solo un espacio geográfico; es el espacio donde se despliega la existencia auténtica. Es el lugar donde las personas, al enraizarse, encuentran significado y pertenencia. Esta mirada, impregnada de poesía existencial, se conecta de manera intrigante con la esencia del Justicialismo, que también encuentra en la tierra el fundamento de la identidad nacional y social. En este cuadro, la tierra natal no es solo un escenario, sino un actor vital en la epopeya de la vida.
La tierra no es solo un lugar físico, sino un símbolo cargado de significados. Es el terruño que nutre las raíces de la comunidad, un testimonio de luchas compartidas y sueños colectivos. Es la matriz de la autenticidad. Lugar donde las historias individuales se entrelazan para formar una narrativa colectiva. Escenario sagrado donde se despliega la danza de la vida, una danza que fusiona lo individual con lo comunitario, lo pasado con lo presente, lo trascendente con lo humano.
Bendita sea nuestra tierra.
JMOB.
martes, 23 de enero de 2024
Reflexiones Junguianas (X), por Néstor E. Costa
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jueves, 28 de diciembre de 2023
Serie Meditaciones #11. Sobre el arquetipo de Muerte y Resurrección. Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACION #11
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"Ahora que está próximo el fin del mundo, conviene abrir el corazon al Sol Naciente".
Philip Otto Runge
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El arquetipo de la Muerte y Resurrección es un factor psíquico especialmente resonante en estas fechas que vivimos, donde celebramos el fin del año que se va y recibimos el año nuevo que llega. Yace no sólo en los confines de lo físico, sino que se erige como una puerta entre lo conocido y lo desconocido, entre el ocaso y el amanecer.
Las mitologías antiguas tejen relatos de héroes y dioses que, en su encuentro con la muerte, descubren la semilla de la resurrección. En la mitología egipcia, Osiris muere para renacer como el dios de la vida después de su paso por el inframundo. Prometeo, atado y sufriendo, encuentra su redención y renace a través del mito griego.
Desde las mitologías hindúes hasta las leyendas nórdicas, el arquetipo de Muerte y Resurrección revela sus misterios en múltiples relatos. Shiva, el dios hindú, danza el Tandava Nataraja, la danza cósmica que simboliza la creación, la preservación y la destrucción. En esta danza, la destrucción no es un fin, sino el preludio de una nueva creación, un ciclo eterno de renacimiento.
En las tradiciones budistas, la muerte es vista como un paso natural en el ciclo de renacimientos, el Samsara. Buda, a través de sus enseñanzas, destila la sabiduría de dejar ir lo efímero para encontrar la verdadera paz. Esta muerte simbólica conduce a una nueva vida interior, a la iluminación.
El cristianismo, con su narrativa central de la crucifixión y resurrección de Jesús, lleva consigo la promesa de redención a través de la muerte. La tumba vacía simboliza no solo la resurrección física sino también la posibilidad de renacimiento espiritual para aquellos que viven comprometidamente la fe.
Culturalmente, la celebración del Día de los Muertos en México es un ejemplo conmovedor de cómo la muerte y la resurrección pueden entrelazarse. Este festival colorido y lleno de vida no solo honra a los muertos sino que celebra la continuidad de la existencia a través de la memoria y la conexión emocional.
Y es que este arquetipo reverbera en festivales y rituales que celebran la cosecha tras la muerte aparente del invierno. La primavera emerge como una resurrección después de la quietud invernal, un ciclo perpetuo de muerte y renacimiento que encuentra eco en nuestras almas.
A nivel personal, cada pérdida, cada desafío, puede ser un encuentro con la muerte simbólica. El fin de una relación, el cambio de carrera, el cierre de una etapa, son pequeñas muertes que dan paso a oportunidades de renacimiento. En la resiliencia humana, encontramos la capacidad de renacer de las cenizas de nuestras propias experiencias difíciles.
El arquetipo de la Muerte y Resurrección, en su sutileza poética, nos sugiere que cada despedida es una bienvenida a lo nuevo. Como el fénix que surge de las llamas, como la primavera que sigue al invierno, nuestras vidas están entrelazadas con el eterno ciclo de morir y renacer. En este constante flujo, encontramos la promesa de renovación, la posibilidad de transformación, y la certeza de que en cada puesta de sol, aguarda una aurora.
domingo, 3 de diciembre de 2023
Serie Meditaciones #10. Sobre una frase del analista junguiano James Arraj: "La psique no puede saltar afuera de la psique". Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACION #10
La psique es un misterio. Es un campo de energía que abarca nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma. Es la corriente dinámica de la que brotan nuestros pensamientos, sentimientos, recuerdos y sueños. Es la fuerza que nos impulsa a vivir.
La psique es como un río. Es un flujo constante de energía que nos atraviesa. Está llena de aguas claras y turbias, de aguas profundas y superficiales. Y aunque no podemos controlar el río, podemos aprender a navegar por él.
La psique es también un lugar de sombras. Está llena de los aspectos de nosotros mismos que no queremos ver: nuestros miedos, nuestros deseos, nuestras heridas. Sombras que son una parte de nosotros, y de las cuales no podemos escapar. Sombras que, no obstante, podemos integrar, y de esa manera crecer y sanar.
Jung creía que la psique es un sistema autorregulador. Siempre está tratando de encontrar un equilibrio entre los opuestos. Cuando la psique está en armonía, nos sentimos serenos y saludables. Pero cuando sucede lo contrario, podemos sentirnos ansiosos, deprimidos, enfermos.
La psique es también un lugar de creación. Es el origen de nuestra creatividad, nuestra intuición y nuestra imaginación. Es la fuerza que nos impulsa a crear arte, música, literatura y ciencia.
La psique es un misterio, pero también es un tesoro. Es el semillero que nos impulsa a vivir una vida plena y significativa.
James Arraj fue un analista estadounidense, que hasta su muerte en 2009, trabajó promoviendo como pocos el diálogo entre la psicología analítica y la espiritualidad cristiana, intentando reencauzar la senda trunca que en su tiempo iniciaran C.G.Jung y el padre Victor White. En la página 24 de su libro "Junguian and Catholic?", se lee la cita que titula esta meditación, "La psique no puede saltar afuera de la psique". Con ella, Arraj sugiere que no podemos escapar de nosotros mismos, ni podemos huir de nuestra naturaleza profunda. El objeto del psicólogo/a son las imágenes psíquicas y no las cosas en sí mismas, como ocurre en disciplinas como la filosofía y la teología. Esto significa que nuestra experiencia del mundo siempre está influida por nuestra psique y sus contenidos, por lo que no podemos separar completamente nuestra experiencia externa de nuestra realidad interior.
Cuando integramos nuestras sombras, nos hacemos más completos. Nos liberamos de la carga del pasado y nos abrimos a nuevas posibilidades. Nos volvemos más creativos, más intuitivos y más compasivos.
La psique es un viaje. Es un viaje de autodescubrimiento y crecimiento. Es un viaje que nunca termina. Pero es un viaje que siempre vale la pena.
JMOB.
lunes, 6 de noviembre de 2023
Serie Meditaciones #9. Acerca de la pneumafobia, enfermedad de la psicología académica. Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACION #9
El espíritu, con su misterio y su elusividad, con frecuencia es marginado en entornos académicos que valoran la empiria y la objetividad. En la búsqueda de una comprensión objetiva y científica del mundo, herimos nuestra relación con el espíritu, con esa dimensión que es inherente a la condición humana. Este rechazo del espíritu no solo nos separa de aspectos profundos de nosotros mismos, sino que también nos lleva a una sensación de vacío y desorientación con la cultura en su conjunto. Como individuos y como sociedad, dejamos de lado una parte esencial de nuestra experiencia humana, y esta herida en el pneuma resuena a través de las generaciones.
miércoles, 1 de noviembre de 2023
Cierre del II Seminario "INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA - C.G.JUNG" . Universidad del Salvador (USAL)
El pasado martes 31 de Octubre cerramos la 2da edición del STO "Introducción a la Teoría y Práctica de la Psicología Analítica - C.G.Jung", con alumnos/as de 5to año de la Facultad de Psicología & Psicopedagogía de la Universidad del Salvador.
Fueron otros 3 meses compartiendo las exploraciones del maestro suizo por las profundidades del Alma, un viaje lleno de intuiciones poderosas que a muchos nos ha inspirado a continuar su obra. Además, varios de los estudiantes participantes cursaban su último día de carrera. ¡Que momento!
¡Gracias a los futuros colegas que formaron parte!
jueves, 26 de octubre de 2023
Aspectos teóricos de la creación y la creatividad. Por Jorge Garzarelli
ASPECTOS TEÓRICOS DE LA CREACIÓN Y LA CREATIVIDAD
Desde tiempos inmemoriales la Creación ha Ocupado en forma preocupante, la mente del hombre. Preguntas acerca de la Creación siempre han suscitado en la Humanidad, interrogantes de todo tipo. Es así que tanto los mitos como las leyendas e interpretaciones fantásticas acerca de cuando, porqué y para qué ha sido creado el hombre, han generado un más allá hermenéutico del cual también se han ocupado todas las ciencias acorde con sus Campos de investigación.
Pero, será la religión quien desde su inicio ha tenido a la Creación como el punto de partida de todo lo creado. Creación que no ha sido terminada, sino que continúa en un profundo proceso de re-creación. De este proceso de recreación dará cuenta la Creatividad.
Según nuestro criterio, la Creación se corresponderá con un plan divino y la Creatividad con un plan humano. De este modo deslindamos los planos de aplicación de ambas palabras, aunque queremos dejar sentado que la Creatividad se desprende de hecho, de la misma Creación.
Pero para acceder a la Creatividad acorde con nuestro proyecto en Psicología del Deporte, utilizaremos el dominio especializado de la ciencia humana.
A tal efecto el método más sincero, será el de encontrar bases sólidas reuniendo la mayor cantidad de información disponible partiendo de aquel aforismo que propone Husserl, es decir "volver a las cosas mismas". Para esto, si recorremos la historia, a su largo, encontramos hombres que han aportado contribuciones de excepcional importancia en los diversos campos de actuación de nuestra especie. Artistas, técnicos, visionarios, innovadores en todas las áreas, han dejado firmes testimonios de la alta capacidad simbólica que posee el humano y que de suyo, marca el abismo entre lo que es netamente humano y la pretendida evolución desde la especie animal. Es obvio que, si todos compartimos este mundo, tengamos "cosas" parecidas para habitar en él. Pero, el hecho de que a nuestro sistema neurovegetativo lo llamemos así, y de vez en cuando encontremos humanos a los que liamos no sin cierto prejuicio "vegetales", en muy poco podemos asimilar un vegetal a la notable y maravillosa "máquina" que es el hombre.
El acto de crear es una característica esencialmente humana y sólo el hombre puede realizar este acto infinitamente Creador que aún hoy en día se nos presenta como una especie de misterio por su sentido y su relación con lo más profundo que poseemos, nuestra trascendencia.
LA PALABRA Y EL GESTO DE LA CREACION
Será por medio de la palabra o por medio del gesto que un individuo o grupo de personas realizan el llamado acto creador, en nuestra posición, diremos "acto creativo". Es por intermedio de este acto típicamente humano que se da a luz algo que anteriormente no existía, o bien es descubierto con una forma distinta. Este acto según lo muestra la Antropología posee una característica estructural y simbólica y se registra en el dominio de lo humano.
Pero algo sucedió con los "antiguos”, los que aún hoy en día nos muestran su cultura. Lo que es posible de observar, dando lugar a diferentes interpretaciones; es el hecho de que tal como lo señala Desmond Morris son "seres quedados". Su cultura no ha avanzado. Pero, cabe preguntarnos, será necesario?.
Cuando nos acercamos con el debido respeto a estas culturas "primitivas", descubrimos que estos "quedados", que han sido aislados y aún frenados por la llamada civilización han inventado estilos de vida, lenguajes, arte, cultos, los que observados detenidamente presentan un grado de originalidad fascinante.
Teniendo en cuenta los aproximadamente tres millones de años de antigüedad que tiene nuestro planeta, la humanidad en muy poco tiempo ha realizado una historia vasta y profunda. Será por que ese poder simbólico que poseemos los hombres, así lo permite? Si ese poder simbólico es tan rico, como no lo va a ser su consecuencia inmediata, la creatividad?
Concurre a nuestro esclarecimiento el hecho de ese notable descubrimiento de que el hombre representa con su singularidad al universo mismo, habiendo sido creado con la misma materia que el universo posee. A esta altura sería posible pensar al hombre como el resultado de una sucesión inverosímil de casualidades?. ¿No estaríamos acá dentro de uno de los tantos mitos que le fue necesario a ciertos científicos para comprobar su propio ateísmo?
¿No será acaso el hombre una manifestación probable y lógica, nacida de un "proceso" inteligente y ordenado”?
P.Putnam (The future of Land Based on Nuclear Fuels,1950) ha calculado que si nuestra especie procediese de una pareja que hubiese vivido diez mil años a.c. y hubiese ido creciendo regularmente según un índice del 1 por 100 anual, la masa de carne humana formaría una esfera de varios miles de años-luz de diámetro. Es obvio que este es un cálculo aritmético, pero da una buena imagen de las propiedades de expansión que posee la materia viva.
Por otro lado, ¿por que los biólogos se ven impulsados a decir que los organismos son objetos improbabilísimos o que la evolución es un sistema que genera altos grados de improbabilidad”? ¿No será esta también una necesidad mítica al servicio de un paradigma de moda?
LAS TEORIAS
Según la mayoría de las teorías imperantes en la antigüedad, la materia una vez creada se iría degradando hasta un final (Eschatón) en el que moriría. Estas investigaciones siempre fueron realizadas en sistemas cerrados y a nivel molecular, por lo que estuvieron sujetas a grandes errores de resultado. Estos procesos fueron inspirando paulatinamente fórmulas tales como aquella en que "nada se crea, nada se pierde, todo se transforma”.
Esta visión que sobre todo ha caracterizado al siglo pasado se ha modificado sustancialmente frente a las investigaciones y descubrimientos del siglo XX. La radioactividad, la teoría de la relatividad, la mecánica cuántica, la física nuclear, la cibernética, la astronomía, etc, han podido revelar cada una a su manera, que la energía no se crea o no se pierde, así tampoco como que exista realmente una degradación de la materia del universo.
Por otro lado, según A. Ducroq (“Le roman de la matiere”, 1970): "las transacciones energéticas que tienen lugar en los niveles finos, atómicos, corpusculares, infracorpusculares, parecen gobernadas por lo que la cibernética denomina retroaccion positiva. Resumiendo, la gran ley del universo será no una degradación, sino una valoración regular de su sustancia. La materia está llamada a dar origen a asociaciones cada vez más evolucionadas. Al principio de la cadena estaban las partículas. En el otro cabo, encontraremos la vida. La cibernética será el artífice de la evolución".
Esta vida es observada por H. Brown ("The Challenge of Man´s Future", 1954) como: "si cuantitativamente la vida no forma más que una película excesivamente fina en la superficie del planeta que la soporte, sin embargo, viene existiendo a lo largo el de la mayor parte de la historia de la Tierra y cualitativamente el sistema nervioso humano representa la más elevada organización observable de la materia".
Fue también en este siglo en el que la imagen de Freud, con su descubrimiento de las leyes que regulan los procesos inconcientes, sostuvo una sobre-determinación de estos en toda nuestra conducta. A esta posición extrema se añadió la de Marx quien a su vez creyó descubrir que otra causalidad determinista, emergía de las relaciones económicas.
Cada cual a su modo y teniendo a aquellos autores que también adhirieron a esta posición radical, observamos que|todos ellos creyeron encontrar en los principios deterministas el conocimiento de todas las causas de un fenómeno por lo cual estaríamos en condiciones de llegar a predecirlo en forma absoluta.
Este principio determinista ha sido puesto entre parentesis a partir de la teorías de Einstein,Heisenberg y Wiener.
Todo parecería indicar que la creación humana (creatividad) se desarrolla en un sentido: agrupar e incrementar los diversos ordenes en que se manifiesta la vida misma.
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Jorge G.Garzarelli – ph.D.
Profesor Emérito USAL
viernes, 6 de octubre de 2023
Serie Meditaciones #8. Sobre la pérdida del sentido de lo sagrado. Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACION #8
En el tumulto de la vida contemporánea, con frecuencia nos encontramos vagando por un mundo que parece haber perdido su conexión con lo sagrado. En un tiempo en el que la prisa y la distracción son nuestros compañeros constantes, dejamos atrás el arte de detenernos y contemplar lo que yace más allá de la superficie.
En esta era de avances tecnológicos, la rutina diaria nos envuelve, y nos convertimos en maestros en la manipulación del mundo material. Consecuentemente, olvidamos el lenguaje de las estaciones, las fases de la luna y los ritmos naturales que una vez nos conectaron con lo divino. La vorágine del progreso nos ha separado de la tierra, de las raíces profundas que nos recordaban nuestra dependencia mutua con todas las formas de vida.
La pérdida del sentido de lo sagrado es como un suspiro apagado en la noche, el eco de una canción ancestral que se desliza en las grietas de nuestra existencia apresurada.
En su libro "Sendas perdidas" (Ed. Losada, 1960, p. 222), Martin Heidegger escribía: "La indigencia ha llegado ya a tal extremo que esta época ni siquiera es capaz de sentir que la falta de Dios es una falta". El desencanto con lo sagrado, según el maestro de la Selva Negra, nos arrastra hacia una existencia superficial, donde las cosas se vuelven meros objetos de consumo y donde el significado se desdibuja en una neblina de trivialidades. La pérdida de la conciencia del Ser ha llevado a una existencia inauténtica y alienante, donde las preocupaciones técnicas y utilitarias dominan la vida cotidiana, y la búsqueda de sentido se desvanece. La pérdida del sentido de lo sagrado no es simplemente una cuestión de religión formal, sino una desconexión de lo profundo, una indiferencia hacia el misterio de la existencia.
La indigencia espiritual de la que hablaba Heidegger no implica necesariamente la ausencia de valores o creencias religiosas o espirituales, sino más bien un distanciamiento o indiferencia hacia esos valores o creencias. Algunas personas pueden describirlo como una sensación crónica de "estar perdidas" en lo que respecta a su vida espiritual, independientemente de si tienen una afiliación religiosa o no.
Así y todo, esta pérdida del sentido de lo sagrado no tiene que interpretarse inevitablemente como una situación definitiva, condenándonos al pesimismo. Más bien, puede ser vista como una oportunidad para redescubrir y reinterpretar la sacralidad en un contexto contemporáneo. Tanto desde la filosofía como desde la psicología profunda, así como en las distintas tradiciones espirituales, se explora en estos tiempos la posibilidad de nuevos lenguajes, como lo trascendental en la inmanencia del mundo natural o la espiritualidad transreligiosa, en tanto formas de reconciliar lo sagrado con la experiencia actual.
En última instancia, la pérdida del sentido de lo sagrado en la vida contemporánea plantea preguntas profundas sobre la naturaleza de la existencia humana y nuestra relación con el mundo y el universo en constante evolución. Es un llamado a la reflexión sobre cómo encontrar un significado y una conexión trascendente en un mundo cada vez más secular y diverso. Puede ser un aviso de que, a pesar de los cambios culturales y científicos, la búsqueda de lo sagrado es un aspecto arraigado en lo más profundo de la condición humana, una búsqueda que puede tomar muchas formas y llevarnos por caminos sorprendentes en nuestro viaje hacia la comprensión y la plenitud.
JMOB.
lunes, 18 de septiembre de 2023
Reflexiones Junguianas (IX), por Néstor E. Costa
Siempre tomó cuenta Jung de las dificultades de expresar y de transmitir que eran los arquetipos, dado que hablar de ellos nos remite necesariamente a la psique. En realidad, cuando se ingresa en estos dominios no hablamos sobre la psique, sino que es la propia psique la que se expresa sobre sí misma. De ahí la incomprensión que notaba el investigador suizo en algunos hombres y el consecuente miedo que denotaban cuando debían admitir su propia femineidad; claro, señalaba; la dificultad surgía cuando entraba en juego lo que era la palabra "Anima" y lo mismo puede pasar, tanto para los hombres como para las mujeres, con ciertos aspectos de la "Sombra" o de cualquier otro arquetipo.
sábado, 16 de septiembre de 2023
Serie Meditaciones #7. Sobre la conspiritualidad, un fenómeno contemporáneo . Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACION #7
La palabra "conspiritualidad" fue usada por primera vez para el estudio "The Emergence of Conspirituality" (2011) por los sociólogos Charlotte Ward y David Voas, publicado en el Journal of Contemporary Religion. En este escrito, caracterizan al movimiento de la siguiente forma:
"La conspiritualidad ofrece una amplia filosofía político-espiritual basada en dos convicciones centrales, la primera tradicional de la teoría de la conspiración, la segunda arraigada en la Nueva Era: 1) un grupo secreto controla encubiertamente, o está tratando de controlar, el orden político y social, y 2) la humanidad está experimentando un 'cambio de paradigma' en la conciencia. Sus defensores creen que la mejor estrategia para hacer frente a la amenaza de un "nuevo orden mundial" totalitario es actuar de acuerdo con una visión del mundo despierta del "nuevo paradigma".
El fenómeno creció desde la pandemia de 2020, articulando movimientos antivacunas, terraplanistas, influencers del bienestar, grupos alt-right, partidarios de la teoría del Nuevo Orden Mundial, etc.
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Como un laberinto de ideas entrelazadas, el fenómeno de la conspiritualidad desafía nuestras nociones convencionales de verdad, realidad y espiritualidad. En su núcleo, la conspiritualidad nos insta a explorar las profundidades de la psique humana, donde las semillas de la fe y la desconfianza se entrelazan en una danza ambivalente.
En este terreno ambiguo, la conspiritualidad se nutre de la necesidad de encontrar significado y trascendencia. Es una respuesta a la inquietud existencial que anida en lo más profundo de nosotros, un anhelo por ir más allá de los confines de lo mundano y descubrir una realidad más amplia y misteriosa. Sin embargo, esta búsqueda, tan genuina en su esencia, se mezcla con la oscuridad de las teorías de la conspiración, desviando el rumbo y envolviendo la espiritualidad en un velo de incertidumbre.
En el umbral de esta convergencia entre lo oculto y lo revelado, surge una paradoja que resuena en la esencia de la experiencia humana. En un mundo saturado de información y perspectivas, la conspiritualidad se manifiesta como una amalgama de búsqueda espiritual y desconfianza vigilante. Es como si, en nuestra anhelo de trascendencia, nos encontráramos atrapados entre la tentación de creer en narrativas que prometen revelaciones ocultas y la prudencia de sopesar cada afirmación en la balanza de la razón.
La conspiritualidad nos lleva por senderos sinuosos, donde la desconfianza en las instituciones y la información establecida se entrelazan con narrativas enigmáticas y creencias infundadas. Se convierte en un refugio para aquellos que se sienten desconectados de la corriente principal de la sociedad, ofreciendo una comunidad donde sus preocupaciones y creencias encuentran eco. Pero, en este encuentro entre la razón y la intuición, entre la luz y la sombra, es vital mantener una mirada crítica y discernimiento, para no caer presas de la propagación de información falsa.
A medida que exploramos este territorio ambiguo, se despliega un interrogante fundamental: ¿cómo discernir la frontera entre la sabiduría tradicional y las teorías de conspiración que caminan por la cornisa del engaño? Esta cuestión nos invita a cultivar la virtud del discernimiento, a cuestionar sin caer en la negación sistemática y a abrazar la diversidad de pensamientos sin dejarnos arrastrar por el vórtice de la desinformación.
En última instancia, esta confluencia entre lo académico y lo artístico, entre la reflexión crítica y la intuición creativa, nos sugiere explorar los matices y los claroscuros de la conspiritualidad con una mente abierta y un corazón prudente. Nos desafía a sondear los límites de nuestra comprensión y a confrontar nuestras propias necesidades y vulnerabilidades. Nos propone buscar la verdad sobre el mundo en el que vivimos sin perder de vista la necesidad de evidencia sólida y rigurosidad intelectual. Es un recordatorio de que nuestra búsqueda de significado y verdad es un viaje incesante, y que en este cruce de caminos, podemos descubrir una danza apasionante entre el conocimiento y la intuición, entre la luz de la comprensión y la sombra de las manipulaciones.
JMOB.
martes, 29 de agosto de 2023
Serie Meditaciones #6. Sobre el principio ignaciano "Salvar la proposición del prójimo", presente en Ejercicios Espirituales . Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACION #6
En su introducción a los Ejercicios Espirituales (1548), Ignacio de Loyola sugiere la siguiente fórmula: "Siempre se ha de ser más pronto a salvar la proposición del prójimo, que a condenarla" (EE22).
En la brisa suave de la comprensión, esta frase ignaciana resplandece como una joya escondida entre las páginas de la vida. En un mundo en el que los juicios se levantan como murallas, esta enseñanza nos invita a caminar por senderos menos transitados, a construir puentes en lugar de levantar muros, y a explorar la vastedad de la humanidad en su diversidad de pensamientos y creencias. Nos invita a buscar el bien en los demás, incluso cuando no estamos de acuerdo con ellos.
El "presupuesto" ignaciano es resonante especialmente en un tiempo como el nuestro, marcado positivamente por el pluralismo, el ecumenismo, la diversidad, y el diálogo interreligioso; y negativamente por la fragmentación cultural, los fundamentalismos, la tiranía de los algoritmos, y la desconfianza en las instituciones.
En la danza de las palabras y las ideas, la sugerencia ignaciana resuena como una melodía de empatía. Nos recuerda que cada proposición que cruza nuestro camino es como una hoja en el viento, llevando consigo las experiencias y perspectivas de otro ser humano. Cuando salvamos la proposición del prójimo, no estamos diciendo que estamos de acuerdo con ellos. Simplemente estamos diciendo que estamos dispuestos a escucharlos. Estamos diciendo que estamos abiertos a entender su perspectiva. En lugar de condenar rápidamente, nos propone detenernos y atender al eco de su corazón, a buscar el resabio de verdad que se puede ocultar en cada rincón del diálogo.
La inclinación a salvar la proposición del prójimo es como un acto de generosidad intelectual, un regalo de apertura y aceptación. El diálogo y la comprensión son esenciales para la paz. Es un abrazo de la mente, un encuentro con la verdad más allá de nuestras propias limitaciones y certezas. En ese acto de inclinación, podemos encontrarnos en un terreno común, donde nuestras diferencias se atenúen y sólo quede la búsqueda compartida de conocimiento.
En una sociedad en conflicto permanente como en la que vivimos, donde estamos bombardeados con información que sesgadamente nos confirma que los demás están equivocados, que tenemos razones para odiarlos, despreciarlos y temerlos, este principio nos guía hacia un horizonte de entendimiento. Nos recuerda que, en lugar de juzgar y cancelar, podemos abrazar y aprender. En la inclinación a salvar las proposiciones de los demás, encontramos una invitación a cultivar un jardín de intercambio fructífero, donde las semillas de la comprensión tengan la chance de prosperar, más allá de nuestras convicciones firmes y nuestras miradas siempre parciales.
JMOB.
martes, 15 de agosto de 2023
Serie Meditaciones #5. Sobre una frase atribuida a Gustav Mahler, "La tradición no es la adoración de las cenizas, sino la transmisión del fuego". Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACION #5
La tradición, ese vínculo sagrado con las raíces del pasado, trasciende la mera reverencia a las cenizas inertes de lo que fue. No es el culto al polvo inmóvil, sino un acto de conservación del fuego que nos guía y nos conecta con las llamas que ardieron en otros tiempos.
En cada generación, somos llamados a mantener viva esa llama, a avivarla con nuestro propio aliento. La tradición no es un fósil congelado en el tiempo, sino una danza eterna de renovación. Un legado dinámico que nos llega en forma de antorchas encendidas, listas para ser llevadas hacia el futuro.
Al conservar su fuego, no nos limitamos a repetir mecánicamente lo que ya sucedió. Por el contrario, dejamos que su calor y luz nos inspiren. Mediante la tradición, accedemos a un caudal de sabiduría y experiencia acumulada a lo largo de los siglos.
La tradición nos convoca a ser custodios y portadores del fuego, a transmitirlo a las generaciones siguientes con respeto y cuidado. Como guardianes de esta herencia, tenemos la responsabilidad de nutrirlo, adaptarlo y hacerlo nuestro, sin olvidar su esencia y espiritualidad.
Dos actitudes problematizan a la tradición: por un lado, el tradicionalismo, que venerando un pasado idealizado, vive en conflicto permanente con el cambio, con lo que se mueve dentro de la realidad; por el otro, el progresismo vacuo, que en su búsqueda por eliminar toda rigidez, se desentiende de la cadena de la historia y decide quemar las raíces que alimentan el árbol de la vida.
En cada acto de conservación del fuego, honramos a aquellos que vinieron antes que nosotros, a los visionarios y soñadores que encendieron las primeras chispas. La tradición, es así un puente que une pasado, presente y futuro, y nuestro desafío y tarea es asegurar que ese puente se mantenga vivo, firme, vibrante.
JMOB.
lunes, 10 de julio de 2023
Serie Meditaciones #4. Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACIÓN #4
Toda tradición espiritual lleva incorporada una ascesis, un conjunto de prácticas y disciplinas que impulsan al caminante hacia su desarrollo integral como persona. Por otro lado, y en tanto somos seres sociales, esto significa que los progresos reales en el sendero interior, se cristalizan en las relaciones que establecemos con los demás, y con el mundo. Las relaciones son el espejo: permiten que nos observemos en ellas. A medida que la ascesis se va profundizando nuestras relaciones cambian a la par: la alegría, la paz, la serenidad y la generosidad van siendo así la nota básica; ya no el desprecio ni la violencia, en todas sus variadas formas. Por eso es que el riesgo de una ascesis desvinculada de las relaciones con los demás, sea el de conducir al practicante hacia un ombliguismo estéril. En estos casos, las disciplinas pueden perder su potencial transformador y reducirse al nivel de "juguetes espirituales".
martes, 13 de junio de 2023
Cierre del Seminario "INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA - C.G.JUNG" . Universidad del Salvador (USAL)
lunes, 5 de junio de 2023
Serie Meditaciones #3: Sobre la frase de Heidegger, "Solo un Dios puede salvarnos". Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACIÓN #3
En una entrevista que Martin Heidegger ofreció el 23 de Septiembre de 1966 al diario alemán Der Spiegel, el filósofo pronunció su famosa frase "Nur noch ein Gott kann uns retten" ("Sólo un dios puede salvarnos").
En el contexto de la entrevista, Heidegger señalaba la crisis de la humanidad y la necesidad de un cambio radical en la forma en que entendemos nuestra relación con el mundo. En su opinión, esta crisis ya era por entonces tan profunda que ningún ser humano ni institución eran capaces de ofrecer una solución. En cambio, la única esperanza de salvación parecía radicar en una transformación profunda de la humanidad que solo podría ser realizada por un dios.
La sentencia de Heidegger, sin embargo, al igual que tantos pasajes de su pensamiento, tuvo distintas interpretaciones. Algunos consideraron su frase como una afirmación de que la única forma de escapar del nihilismo y la decadencia de la sociedad moderna sería a través de una "nueva divinidad" o una "divinidad futura", que redima al ser humano. Quienes sostienen esta lectura suelen apuntar que la filosofía de Heidegger buscó una alternativa a la tradición metafísica occidental que llevó a la dominación de la técnica y el olvido del ser.
Otros, en cambio, interpretaron la frase en un sentido más religioso, como una afirmación de que la salvación solo puede provenir de Dios (con mayúscula). La pregunta filosófica por el destino de nuestra cultura sería reconvertida por Heidegger en una cuestión teológica. Según esta hermenéutica, Heidegger estaba reconociendo las limitaciones de la filosofía como vía de solución.
Lo cierto es que al fin de cuentas la frase quizás cobre cada vez más relevancia si se considera la actual hipertecnologización de la vida , acentuada de la mano de los últimos desarrollos en IA, y sus consecuencias posibles (e imprevisibles).
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<SPIEGEL : Ud. ve con toda claridad, y así lo ha expresado en su obra, un movimiento universal que conduce o ha conducido ya al Estado tecnológico absoluto.
HEIDEGGER : ¡Sí! Pero justamente el Estado técnico corresponde poquísimo al mundo y la sociedad determinados por la esencia de la técnica. Frente al poder de la técnica, el Estado técnico sería su más servil y ciego esbirro.
SPIEGEL : Bien. Pero ahora se plantea la cuestión: ¿puede el individuo influir aún en esa maraña de necesidades inevitables, o puede influir la filosofía, o ambos a la vez, en la medida en que la filosofía lleva a una determinada acción a uno o a muchos individuos?
HEIDEGGER : Con esta pregunta volvemos al comienzo de nuestra conversación. Si se me permite contestar de manera breve y tal vez un poco tosca, pero tras una larga reflexión: la filosofía no podrá operar ningún cambio inmediato en el actual estado de cosas del mundo. Esto vale no sólo para la filosofía, sino especialmente para todos los esfuerzos y afanes meramente humanos. Sólo un dios puede aún salvarnos. La única posibilidad de salvación la veo en que preparemos, con el pensamiento y la poesía, una disposición para la aparición del dios o para su ausencia en el ocaso; dicho toscamente, que no «estiremos la pata», sino que, si desaparecemos, que desaparezcamos ante el rostro del dios ausente.
SPIEGEL : ¿Hay una relación entre su pensamiento y la venida de ese dios? ¿Hay entre ellos, a su juicio, una relación causal? ¿Cree ud. que podemos traer al dios con el pensamiento?
HEIDEGGER : No podemos traerlo con el pensamiento, lo más que podemos es preparar la disposición para esperarlo>.
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Hasta acá las palabras de Heidegger.
Para terminar, una pequeña reflexión que el brasileño Leonardo Boff ensayó a partir de esta misma frase, con la que muchos podemos adherir: "Como teólogo cristiano diré con San Pablo: "la esperanza no defrauda" (Rm 5,5), porque "Dios es el soberano amante de la vida" (Sb 11,26). No sé cómo. Sólo espero".
JMOB.
martes, 2 de mayo de 2023
Serie Meditaciones #2: "El Daimon nos reclama anímicamente". Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACION #2
lunes, 3 de abril de 2023
Serie Meditaciones #1: "Los dioses se convirtieron en enfermedades". Por Juan Manuel Otero Barrigón
MEDITACION #1
Sobre la frase "Los dioses se convirtieron en enfermedades", de C.G.Jung
En el parágrafo 54 del Vol 13 de las Obras Completas de C.G.Jung ("Estudios sobre Representaciones Alquímicas", Ed. Trotta) se puede leer lo siguiente: "(...) Estamos todavía poseídos por nuestros contenidos psíquicos autónomos como si estos fuesen dioses. Hoy son denominados fobias, obsesiones, etc., en síntesis, síntomas neuróticos. Los dioses se convirtieron en enfermedades y Zeus ya no gobierna el Olimpo, sino el plexus Solaris y produce curiosidades para las consultas médicas o perturba el cerebro de los políticos y periodistas que sin saber desatan epidemias psíquicas".
La frase resumida, que circula por varios lugares, apunta a una idea fundamental en la psicología de la religión junguiana, según la cual los dioses que en otras épocas fueron objeto de culto y veneración, pasaron a ser representaciones simbólicas de procesos psicológicos inconscientes que comenzaron a manifestarse en forma de padecimientos psíquicos.
Jung sostenía que, a medida que la humanidad se fue desenvolviendo en los últimos siglos, las estructuras sociales y culturales que antes proveían sentido de pertenencia y seguridad comenzaron a debilitarse, dejando un vacío que se tradujo en la pérdida de contacto con la dimensión espiritual. En el pasado, los dioses en tanto representaciones simbólicas de contenidos del inconsciente profundo, eran venerados y adorados como seres divinos. Sin embargo, con el paso del tiempo, el desarrollo de la ciencia y la secularización de la cultura occidental, se devaluó la relación con lo espiritual y lo trascendente. Esta pérdida del sentido de lo divino propició que dichos contenidos comenzaran a manifestarse en la psique individual como síntomas y patologías diversas.
No hay que olvidar que para Jung, en una de sus contribuciones más potentes, la función religiosa de la psique remite a una necesidad innata que tiene el ser humano de vincularse con algo espiritual y trascendente. En su pensamiento, la psique no puede ser totalmente comprendida si no se toma en cuenta esta dimensión. Jung sostenía que la función religiosa de la psique no se limita a una religión o sistema de creencias determinado, sino que tiene diversas expresiones, en diferentes épocas y culturas. La función religiosa puede ser entendida a partir de la búsqueda de sentido y conexión con algo más grande y profundo que el individuo mismo.
Jung también consideraba que la función religiosa es fundamental cuando hablamos de la salud psicológica y emocional del ser humano, y que la falta de una conexión significativa con algo trascendente es una ruta bastante propicia a la desesperanza, la ansiedad y/o la depresión. Esta función religiosa de la psique se puede vehiculizar por varias vías, entre ellas la experiencia mística, la creatividad artística, la práctica de la meditación, y otras formas de atención a lo espiritual.
JMOB.




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