domingo, 3 de diciembre de 2023

Serie Meditaciones #10. Sobre una frase del analista junguiano James Arraj: "La psique no puede saltar afuera de la psique". Por Juan Manuel Otero Barrigón

 MEDITACION #10

La psique es un misterio. Es un campo de energía que abarca nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma. Es la corriente dinámica de la que brotan nuestros pensamientos, sentimientos, recuerdos y sueños. Es la fuerza que nos impulsa a vivir.

La psique es como un río. Es un flujo constante de energía que nos atraviesa. Está llena de aguas claras y turbias, de aguas profundas y superficiales. Y aunque no podemos controlar el río, podemos aprender a navegar por él.

La psique es también un lugar de sombras. Está llena de los aspectos de nosotros mismos que no queremos ver: nuestros miedos, nuestros deseos, nuestras heridas. Sombras que son una parte de nosotros, y de las cuales no podemos escapar. Sombras que, no obstante, podemos integrar, y de esa manera crecer y sanar.

Jung creía que la psique es un sistema autorregulador. Siempre está tratando de encontrar un equilibrio entre los opuestos. Cuando la psique está en armonía, nos sentimos serenos y saludables. Pero cuando sucede lo contrario, podemos sentirnos ansiosos, deprimidos, enfermos.

La psique es también un lugar de creación. Es el origen de nuestra creatividad, nuestra intuición y nuestra imaginación. Es la fuerza que nos impulsa a crear arte, música, literatura y ciencia.

La psique es un misterio, pero también es un tesoro. Es el semillero que nos impulsa a vivir una vida plena y significativa.

James Arraj fue un analista estadounidense, que hasta su muerte en 2009, trabajó promoviendo como pocos el diálogo entre la psicología analítica y la espiritualidad cristiana, intentando reencauzar la senda trunca que en su tiempo iniciaran C.G.Jung y el padre Victor White. En la página 24 de su libro "Junguian and Catholic?", se lee la cita que titula esta meditación, "La psique no puede saltar afuera de la psique". Con ella, Arraj sugiere que no podemos escapar de nosotros mismos, ni podemos huir de nuestra naturaleza profunda. El objeto del psicólogo/a son las imágenes psíquicas y no las cosas en sí mismas, como ocurre en disciplinas como la filosofía y la teología. Esto significa que nuestra experiencia del mundo siempre está influida por nuestra psique y sus contenidos, por lo que no podemos separar completamente nuestra experiencia externa de nuestra realidad interior. 

Cuando integramos nuestras sombras, nos hacemos más completos. Nos liberamos de la carga del pasado y nos abrimos a nuevas posibilidades. Nos volvemos más creativos, más intuitivos y más compasivos.

La psique es un viaje. Es un viaje de autodescubrimiento y crecimiento. Es un viaje que nunca termina. Pero es un viaje que siempre vale la pena.

JMOB.


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