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sábado, 9 de noviembre de 2024

Microcuento IV. La Principal y su Sombra

Laura navegaba distraída por las redes cuando se encontró con un perfil que llevaba su nombre. Las fotos eran impecables, los comentarios llenos de amor, y su vida ahí parecía sacada de una película. Intrigada, empezó a seguir a esa “otra Laura” y descubrió que la gente la adoraba. Mientras tanto, su vida real se venía abajo entre líos y soledad. Un día, quiso cambiar la contraseña, pero le apareció un mensaje: “Lo siento, pero ya no sos la Laura principal.”

Una historia de Juan Manuel Otero Barrigón

domingo, 15 de septiembre de 2024

Microcuento III. El Tiempo Suspendido

 En el otro lado, donde los caminos se bifurcan y el tiempo juega con los días, todo lo que alguna vez me inspiró sigue ocurriendo. Las viejas conversaciones nunca terminan, los libros se reescriben solos en las estanterías y los atardeceres mantienen su luz inalterada. Las decisiones que dudé, en ese lugar siempre aciertan, y las puertas que no abrí están entreabiertas, invitando. Es un mundo paralelo donde la nostalgia se convierte en presencia, y cada inspiración sigue viva, vibrando como si el tiempo fuera solo un espectador.

Una historia de Juan Manuel Otero Barrigón

domingo, 18 de agosto de 2024

Microcuento II. Don Tomás de la Ciudad

 En una ciudad de neones y pantallas, Tomás recorría las calles en su bicicleta, convencido de ser un caballero errante. Con casco en vez de yelmo y un palo de escoba como lanza, se enfrentaba a los automóviles como si fueran monstruos. Saludaba a peatones imaginarios y rescataba a transeúntes de peligros invisibles. Cada noche, al regresar a su pequeño monoambiente, se sentía un héroe victorioso, seguro de haber hecho del mundo un lugar mejor.

Una historia de Juan Manuel Otero Barrigón

jueves, 11 de julio de 2024

Microcuento. Sombras de papel

 En una habitación polvorienta, Martín trazaba líneas sobre "El espejo del Alma", su próxima novela. Cada noche, al cerrar los ojos, los personajes cobraban vida en sus sueños. Pero un día, al visitar la librería del barrio, encontró su obra perfectamente encuadernada en la estantería, firmada por otra persona. La misma trama, los mismos personajes, incluso el mismo título. Cada línea resonaba como un eco de su propia voz, pero ahora pertenecía a un alma desconocida que parecía conocer cada secreto de su corazón. Entre sus manos, Martín sostenía su sombra literaria, reflejo fiel pero ajeno, y sintió cómo su creatividad se desvanecía como un eco en la niebla.

Una historia de Juan Manuel Otero Barrigón.