Mostrando entradas con la etiqueta Mitología Griega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mitología Griega. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de noviembre de 2020

Maradona y el arquetipo heroico (por Bruno Alfonzo)

"Más allá de las opiniones particulares que cualquiera de nosotros pueda esgrimir sobre el recientemente fallecido Diego A. Maradona, es difícil dejar de considerarlo, pese a mi poca admiración por el fútbol, como paradigma contemporáneo de la figura heroica que, por curiosos designios de la historia subterránea de nuestros ritos, la antigüedad nos ha legado.

Muchos rasgos que constituyen su figura dan cuenta de esta tentativa: en primer término, su inevitable gloria atlética que, en nuestra sociedad, encuentra su apogeo en el estrellato deportivo, rasgo en absoluto ajeno a la antigua sociedad griega, cuya mayor demostración la encontramos en la marcada relevancia de la gimnasia —junto con la matemática y la música— en la educación ateniense y, en su versión eminentemente religiosa y cosmopolita, en el establecimiento de los Juegos Olímpicos que, aún hoy, tras un origen remoto de marcado sesgo mitológico del que nos informan, entre otros, Píndaro y Pausanias, constituye una parte esencial de nuestro patrimonio cultural.

A su vez, el costado bélico que circunda la concepción de la destreza gimnástica y deportiva, estrechamente relacionada por los antiguos con la cualidad guerrera. En tal sentido, Aquiles, el legendario guerrero mirmidón, es un ejemplo claro de ello: sus pies ligeros —rasgo que se volverá epíteto de su persona en la Ilíada de Homero— constituyen una definición de su personalidad y, por tanto, un rasgo medular de su condición de héroe (curiosamente sus pies son su virtud y su mortal defecto, su cielo y su ocaso. ¿Acaso algo similar no podrá decirse de Maradona?).

Si hay algo que se ha atribuido incansablemente a este último es nada menos que la felicidad que ha generado en su pueblo, eudaimonía producto de sus victorias en el campo de batalla —la cancha—, donde su destreza le ha otorgado el mote de “el mejor” [áristos]. Tales aptitudes han logrado conmover a casi todas las ciudades del mundo. Es poco probable que alguien no sepa quién es Maradona, de la misma manera que es poco factible que alguien no conozca, aunque sea soslayadamente y por medio de un atractivo Brad Pitt, quién fue Aquiles.

Hay personalidades en la historia de la humanidad a las que en ocasiones hay que acceder abstraídos de cualquier prejuicio, observando su imposición en el tejido social y cultural del que fueron parte, tratando de dimensionar —si acaso es posible— su tamaño socio-antropológico —y por qué no mítico—, independientemente de su condición humana particular, inevitablemente falible. Ninguna de estas consideraciones pretende excusar a Maradona de las actitudes que podemos ponderar de transgresoras, sino que lo que se busca es poner de manifiesto la trascendencia innegable de su figura.

La Ilíada comienza con la cólera de Aquiles ante Agamenón tras apropiarse este ilegítimamente de una mujer que a aquel le había correspondido como botín de guerra. Si quisiéramos, podríamos detenernos en este rasgo que hoy consideramos delictivo y atroz, para señalar la violencia machista del intemperante guerrero. Pero incluso así, abstrayéndonos de los contextos y las vicisitudes, y consintiendo esta visión, nada podría quitarle a Aquiles el apelativo de héroe, pues nos haría falta borrar más de tres mil años de relatos sobre su persona que hoy nos permiten continuar evocándolo —además de negar una realidad cultural que nos es parcialmente ajena no sólo en el tiempo, sino también en el espacio—.

Es evidente que la idea de heroísmo responde en gran medida a elementos que una sociedad conserva —consciente o inconscientemente, como afán de lucha o como símbolo— para sí. Hoy en día sería difícil admitir a Aquiles como nuestro héroe, pero sí podemos considerar a Maradona su actualización, que no resulta ser otra cosa que la manifestación de nuestra propia condición. Los héroes que construimos muchas veces nos resultan incómodos, pues ellos muestran de manera brutal e icónica aquello de lo que estamos hechos: es difícil escapar al héroe por mucho que lo intentemos (y es posible que el propio héroe, tras su muerte, escape de sí mismo por el solo acto del arrepentimiento, como sabemos le sucedió a Aquiles en el inframundo según nos lo cuenta Homero en la Odisea).

Maradona, al igual que muchos de los héroes de la antigüedad, fue revestido de cualidades divinas, favorecidas a su vez por la naturaleza casi parlante de su nombre mediante asociaciones habilitadas por la lengua castellana: Diego, diez, Dios. Cuando Diego tocó esa famosa pelota, el imaginario colectivo comprendió que allí no sólo estaba Maradona, sino también Dios. Que su mano era la extensión de una fuerza superior, de la misma manera que la lanza de Aquiles era guiada por la potencia de Zeus. De ello se desprende que ambos, el guerrero-futbolista y la lanza-pelota se igualaban con la divinidad.


Ha sido harto señalado el carácter divino atribuido a distintas figuras heroicas de la historia, de cuya naturaleza hierática estos hombres son herederos y portadores. Obviando este tópico, hay algo que agregar en torno de él: puede que a diferencia del caso antiguo, el heroísmo moderno haya dado lugar al ingreso de la historia, pues sabemos que Maradona ha forjado su figura no sólo a partir de sus logros en el “campo de batalla”, sino sobre todo desde la naturaleza de su origen: la pobreza. El aliciente del héroe maradoneano no se halla sólo en la victoria deportiva o guerrera, sino a su vez en el orden del progreso personal y social. Nuestros héroes, en efecto, suelen poseer esa condición superadora que también comparten otras figuras de rasgo heroico como podría serlo Steve Jobs. Nos fascinan las historias de superación personal, algo no tan afín a la mentalidad griega, en la que los héroes, por lo general, provenían de familias acomodadas —e incluso divinas—. Esta fascinación puede deberse a necesidades profundas derivadas de experiencias históricas y aportes teóricos en que la idea de clase se encuentra más arraigada, lo que explica que a pesar de haber vivido como millonario —lo opuesto a su origen—, Maradona permanezca asociado a una ideología popular, defendida por él mismo más allá de su estilo de vida apartado de las clases sociales más bajas.

Con todo, hay algo todavía más hondo que no puede dejar de señalarse, rubricado en la mentalidad de los antiguos y ratificado en la nuestra. Se trata de un rasgo esencial en la aspiración heroica: ser recordado. Eso sucedió con Aquiles: miles de años después de su posible existencia, lo seguimos cantando en los versos homéricos. Es poco probable que lo contrario suceda con Maradona. Su gloria seguirá siendo cantada por las generaciones venideras y su muerte física será remediada por la maravillosa actividad creadora de la memoria que, como sabemos, conjura la inmortalidad sin entender imposiciones morales".


📰🖋 Bruno Alfonzo (filósofo)

Artículo publicado originalmente en el dario Infobae.com

Agradecemos al autor del escrito su reproducción en nuestra Red.

🎨 Retrato conceptual de Diego Maradona. Trabajo realizado en grupo por Aldana Fraile - Cecilia Ovenloch - Cristian Aguirre - Milagros Tacchella Docente editor: Silvana Giménez, para Cátedra Salomone, Diseño Gráfico II - FADU UBA 2012.

jueves, 6 de agosto de 2020

Lourdes Ornella Martino: Un fugaz aprendizaje Astral

El universo es un enigma, un misterio para todos los seres humanos. De dónde venimos, hacia dónde vamos, y cuál es el propósito de cada sujeto en el aquí y ahora son unos de los tantos interrogantes que fugazmente pasan por mi mente. Los seres humanos, son más que carne y hueso. Están compuestos por energía y materia, porque pertenecen a un cosmos. El ser humano, lleva consigo mismo la pulsión de vida y de muerte, al igual que el universo que es esotérico y complejo. 

Es de suma importancia, comprender la relación entre el espacio y el tiempo en el que el hombre se encuentra inmerso. El universo es un lugar infinito, del cual hemos podido conocer las leyes de la física, las matemáticas, e incluso las polifacéticas formas que ayudaron a la humanidad a evolucionar. Sin embargo, hay algo más allá de eso que a simple vista conocemos, en efecto, hay elementos que ciertamente los individuos desconocemos. Hay más cosas de las cuales como sujetos del inconsciente, conscientemente no sabemos que sabemos, por ello, puede haber varios universos y aún ni siquiera lo sabemos. ¿Paradójico, no? 

El ser humano no es una mera casualidad, sino que ingresa al mundo bajo una o varias causalidades. El propósito de ser energía y estar vivo, impulsa a crear, a cuestionar y a no caer en posiciones dogmáticas. Ingresar al mundo, en un determinado tiempo y espacio, conduce astrológicamente a tener un signo asignado, en el cual ciertos rasgos de la personalidad están relacionados a la forma de actuar y ser en el mundo. Estos, se encuentran determinados por el regente, el Sol de cada individuo. En efecto, cada ser tendrá un Dios mitológico asignado, el cual potenciará ciertas habilidades y pondrá en jaque el aprendizaje mental, emocional y espiritual que cada ser humano viene a realizar al mundo tangible. 

Las criaturas humanas habitamos la tierra, la naturaleza, tenemos como fuente de vida el Sol y contemplamos la luna. La tierra proviene del latín terra, equivalente a la Diosa griega de la feminidad y fecundidad llamada Gea. La tierra ha dado origen a la evolución de la vida. El sol proviene del latín Solis, dios Sol invictus, Helios es el Dios del Sol en la mitología griega. En el sistema planetario el Sol, es una estrella, que se halla en el centro del sistema solar y constituye la mayor fuente de radiación electromagnética. La energía del Sol, provee sustento a casi todas las formas de vida en la tierra, a través de la fotosíntesis, e incluso determina el clima de la tierra. Es el astro con mayor brillo, y su visibilidad en el cielo determina, el día y la noche en las diferentes regiones del mundo. El tercer, y no menos importante concepto que introduciré, será la luna. Esta, es un cuerpo celeste, un satélite natural, siendo el único satélite natural que pertenece a la tierra. Selene, es la diosa griega asociada a esta maravilla que habita por las noches, y que podemos contemplar los seres humanos, gracias a su apariencia oscura. 

Acerca del mundo esotérico, se puede inteligir que, la más preciada Gea es habitada por entidades que necesitan de una evolución, es decir, de las criaturas humanas. En cuanto al Universo, existen otros planetas que le pertenecen, empero, lo son en cuanto entidades etéreas, es decir con formas diversas y en largas cadenas de evolución. Los individuos, estaríamos presentes en la cuarta cadena, sin embargo, no en la última. El universo, nos hace presente en el aquí y ahora, nos permite atesorar momentos maravillosos con los seres que nos rodean, nos permite sublimar, reproducir la especie, y encontrarnos con las personas que, sin saberlo, cambiarán nuestra vida para siempre e iluminarán nuestro camino. Así, como en ambos polos del universo se halla el Sol y la Luna, el calor y el frío, la luz y la oscuridad, los seres humanos también atraviesan situaciones dolorosas que inundan el alma de tristeza y de desdicha. El universo regala la oportunidad de ser seres vivos, en constante movimiento. Tenemos la capacidad de construir y deconstruirnos las veces que sean necesarias para poder reinventarnos, en efecto, el dolor es la oportunidad de transformar un suceso traumático y negativo, en fuente de poder y abundancia. Este poder concedido, sólo es posible gracias a que la humanidad, día tras día evoluciona, y genera cambios desde el interior hacia el exterior. Es decir, cada ser humano al ingresar al mundo en estado de indefensión, deberá constituirse desde diversos planos, entre ellos, el plano intelectual en el que deberá adquirir conocimiento para poder discernir los hechos fehacientes de la vida, el conocimiento empondera al ser humano, le otorga valor a los fenómenos de la vida y permite no caer en posiciones dogmáticas, facilita la plasticidad neuronal y permite ser más permeable a los distintos estímulos que la ciencia evidencia. Otro de los planos importantes en la vida de los seres humanos, es el emocional. Aquí, es interesante detenerse un segundo. ¿Qué es la emoción? La emoción, es lo que puja, lo que penetra en el cuerpo humano, lo que hace vibrar y sentir, nada más preciado que eso. La emoción, da vida, y da lugar a la creatividad de los grandes cambios, que actualmente sin ir más lejos vemos presente. La emoción, es intensidad, es conmoción, es alteración, es enternecimiento, es inquietud, es temor, es dolor, es amor. Sin esta última, el hombre y las criaturas humanas no podrían insertarse en la cultura, y soportar el malestar que esta provoca. Es importante, que como seres de la naturaleza entremos en contacto con nuestras emociones, ya que, si estas se ven disociadas de nuestros pensamientos cognitivos, mente y alma van por caminos separados, pudiendo dar lugar a sintomatologías. Aquí, entra en juego la ciencia que pertenece al estudio del comportamiento humano, la tan amada psicología. El tercer plano, que al parecer es el más complejo de alcanzar, es el espiritual. A este mismo, se le pueden adjudicar las siguientes características: sensible, delicado, anímico, incorpóreo, inmaterial, interior e incluso místico. Aquí, se puede introducir que los seres humanos son seres espirituales, viviendo una experiencia terrenal. La vida, es en ciclos, al igual que el Universo. Siempre que algo empieza, en algún punto del universo termina. Al igual, que la vida y la muerte, donde inicialmente se produce el nacimiento de un Ser, finalmente en alguna etapa de la vida se producirá la caducación corporal. Otra variación terrenal por ciclos, es el mecanismo de bombear y recoger sangre del corazón, y por último uno de los ciclos más vitales, el de inhalar y exhalar, que permiten que el aire ingrese y egrese al cuerpo humano, he aquí, el regalo de estar en el presente, simplemente respirando. 

Dentro del plano espiritual, dentro de nuestro Ser se encuentra el Alma. Esta, es la que pretende aprender y evolucionar mediante diversas experiencias que la vida presenta. Nuevamente, nos remitimos al concepto de que el ser humano es algo más que materia. Empero, nuestro cuerpo es el vehículo para que el alma transite la vida, y consecuentemente experiencie la preciada y valiosa vida. Una de las formas de comprender la misión de cada individuo en el mundo tangible, es conociendo su mapa astral. Aquí, haré referencia a la famosa carta astral. ¿Qué es una carta astral? Se puede inteligir que es el mapa de referencia de vida de cada individuo. Considerando nombre completo, fecha y hora de nacimiento, se puede extraer un mapa de todas las conexiones celestiales que estuvieron presentes en el momento en que una persona ingresa al mundo. Esta misma, dará información acerca de múltiples conformaciones del carácter, personalidad, forma de actuar y ser en el mundo. Muchas veces, los seres humanos repetimos patrones de conducta sin saber de dónde proviene esta repetición, incluso estando bajo un trabajo psicoanalítico, desconocemos el porqué de los fenómenos y no podemos dilucidar la profundidad de la causa, yendo a la raíz del asunto. La carta astral, nos permite muchas veces conocer desde una posición diferente nuestro propio aprendizaje, que puede o no estar ligado a lo que cada uno cree. Esto no significa, que es una especie de videncia donde Otro comunica lo que hay que hacer, sería muy absurdo pensar que Otro puede salvarnos ya que cada uno tiene el poder natural de ser su propio héroe, sólo hay que descubrir qué es lo que el mundo tiene para ofrecernos y como se puede alcanzar. Por ello, a modo de ejemplo daré paso a el estudio de mi carta astral, y cuál es la correlación entre el plano intelectual, emocional y espiritual, y como en determinadas ocasiones he capturado la esencia de mi signo solar, Escorpio, con el cual me identifico completamente y creo fehacientemente en la energía que descubrí tras realizar con un profesional mi mapa astral. 

En principio, me parece interesante contar porque es importante para mí la astrología, y en consecuencia porque pasó a constituirse como una creencia en mi vida. Al ingresar al último año de la escuela primaria, tras el fallecimiento de un alumno del secundario el año anterior, el colegio solicita estudios cardiológicos en profundidad, ya que era un colegio con deporte competitivo, específicamente natación. Cuando pensé que simplemente era un estudio de rutina, y era algo que no iba a llevarme más de 10 minutos terminó siendo un profundo shock emocional, no sólo para mí, sino que, para mis seres queridos aún mucho más. Tenía una patología cardiológica congénita, que de un día para el otro podía darme muerte súbita. A los 12 años, tuve que someterme a múltiples estudios, chequeos, y atravesar la incertidumbre de estar viva. Me perdí días de clases, cumpleaños, actividades con mis amigas, y un viaje de egresados que intuitivamente el año anterior a séptimo grado había decidido no ir, sin motivo alguno, sólo porque sentía que no tenía que ir. Y así fue, me operaron un 29 de abril del año 2010. Lo recuerdo, como si fuese hoy. Sobre todo, por la angustia que lleve conmigo en ese entonces de saber que un alumno tuvo que fallecer para que yo me salve, y en segundo lugar porque las personas que más me querían, estaban sufriendo. No tuve la oportunidad de pedir ayuda psicológica, en primer lugar, porque todo fue muy rápido y en casa descreían que un extraño hubiera podido ayudarme en ese momento, y en segundo lugar porque no tuve la suficiente inteligencia emocional como para solicitar ayuda y renunciar a mi ego. Sin embargo, sentía que todos estaban sufriendo en cierto punto, por mi culpa. Por ello, ocultaba mis emociones y fingía estar bien como si nada hubiese pasado, pero por dentro el mundo se me vino encima, tuve que pegar un salto y crecer de golpe. Sin dudarlo, aquí entra en juego mi afición por la astrología y mi elección profesional. Yo sabía que era escorpiana, y que innatamente traía conmigo la capacidad de resiliencia, un concepto muy conocido en la actualidad, pero que para mí fue conocido a mis 12 años. La capacidad de reinventarse y resurgir como el ave fénix de sus cenizas, me dio fuerzas para darle fuerzas al resto que me rodeaba y para simplemente afrontar el momento. Yo sabía, que el dolor físico iba a pasar e iba a recuperarme, pero los miedos, la angustia y la incertidumbre no se iban a ir rápidamente. Para ello, me basé en mi signo solar. Creí, y creo tanto en ello, que eso me permitió mirar el acontecimiento desde otra óptica y hacerle frente a las adversidades que se presentaron.

 

El ave fénix surge como una concepción religiosa de supervivencia del más allá, pues el fénix se desvanece para renacer con toda su gloria. Mitológicamente, poseía varios dones extraños, como la virtud de que sus lágrimas fueran curativas, una fuerza sobrenatural, y una gran resistencia física. En el Antiguo Egipto, se lo denominaba Bennu, donde fue asociado a las crecidas del Nilo, a la resurrección y al Sol. El fénix, es un símbolo del cuerpo físico y espiritual, del poder del fuego, purificación e inmortalidad. 

Los tres planos desde una mirada astral: Intelectual, emocional y espiritual

El Sol en una carta astral es aquello que da vitalidad, que permite ser diferente, expresarse, y simplemente Ser uno mismo. Está mayormente asociado al plano intelectual porque es como el director de orquesta que rige, centraliza y da coherencia a todo el sistema. El Sol es asignado según el momento en que cada individuo ingresa al mundo, ya que el Sol transitaba en distintos grados al momento de nacer. Refiere al Signo que se asigna según día y mes de nacimiento. En mi plano intelectual, se puede inteligir que estoy regida por Escorpio. Es un Sol, basado principalmente por la emoción, su elemento es el agua. Con lo cual, da cuentas que soy una persona con una estructura escorpiana súper emocional e intensa donde la guía es la intuición, y por ende no me domina en primeros planos la razón. Parte de manejarse por una lógica intuitiva, tiene efectos negativos porque en ciertas oportunidades conduce a sacar rápidas conclusiones y lleva a condicionarse por la memoria del pasado. Es un signo con mucha potencia y fuerza, es tenaz, determinado, disciplinado y complejo porque posee una energía muy parecida a las mujeres de las amazonas de Grecia. Cuenta la leyenda que había una comunidad de mujeres de las amazonas, que se desnudaban y exponían una parte de su cuerpo para estar más cómodamente con el arco y flecha, y cada vez que aparecían hombres se hacía una especie de “orgía”, donde quedaban embarazadas y luego ellos eran descartados. Aquí se ubica el arquetipo de la independencia y autonomía, que es muy característico de la energía Escorpio - Sagitario. El signo solar en Escorpio, representa una parte salvaje de los seres humanos, aquí entra en juego la estructura que propone Freud respecto al Superyó, Yo, Ello. Escorpio, está vinculado con la capacidad de comprender al Otro, la transformación y sanación son característicos de este signo. Aquí puede ubicarse, gran parte de la elección profesional. Además, es un signo que lo dominan las pasiones humanas, la sensibilidad y la intensidad. Es reflexivo, y no coarta las emociones. En el plano intelectual es muy ambicioso, lo que conduce a ser una persona muy determinante, disciplinada y un tanto exigente a la hora de proponerse objetivos, ya que va por todo. Sin embargo, esto no es del todo beneficioso porque no hay un equilibrio en la vida pulsional. 

La Luna marca el mundo emocional de los individuos. Se relaciona con escenarios de la infancia, marca gran parte del carácter emocional, y está vinculado a cómo cada uno reacciona frente a estímulos amenazantes del medio ambiente. Se relaciona con mecanismos reactivos, que a medida que el ser humano evoluciona estos van siendo modificados. El amor se parece a la luna de la carta natal, y refiere a cómo expresamos el cariño y como cada ser humano se cuida cuando siente que está en peligro. En mi situación particular, mi luna valga la redundancia también se halla en Escorpio. Emocionalmente la temática del miedo en Escorpio, está muy presente porque generalmente siempre está en alerta frente a los estímulos amenazantes del medio ambiente. Para mí, es un desafío ingresar en una frecuencia más liviana o de mayor suavidad con los estímulos que me rodean, ya que tiendo a controlar el ambiente. Para poder descomprimir con tanta rigidez, me valgo del ejercicio físico y de disciplinas más artísticas como arte, música, y danza. Es importante poder sublimar el monto de energía elevado, ya que en muchas ocasiones lleva a una desproporción y desregularización de la energía libidinal. Sin embargo, al tener una luna tan emocional hay cierta intención y disposición para el proceso de sanación del otro, por ello, hay una tendencia en mí a cooperar, guiar y acompañar el proceso de reinvención de otros seres humanos. 

El Ascendente, se puede inteligir que apunta hacia el plano Espiritual. Es la misión, el desafío y el aprendizaje que cada ser humano debe realizar. Según qué signo haya en el Ascendente, habrá aprendizajes distintos para cada uno. Es una energía muy propia que en principio cuesta identificar e integrar a la personalidad. Por ello, la vida trae acontecimientos, y hechos para poder tomar esa energía y apropiarse de ella. A mayor conciencia de esta energía y evolución personal, hay un menor impacto o sufrimiento para enterarse de eso, que, es propio. En mi mapa astral, mi ascendente se halla en Libra. Un signo de aire, regido por Venus, la diosa del amor. Uno de mis tantos aprendizajes es aprender a tomar distancia de las situaciones que me opacan, regulando los impulsos destructivos. Hay algo en relación a este aprendizaje que tiene que ver con la apertura, y no ver a las situaciones como una amenaza. Al tener mucha energía escorpiana, suelo ser desconfiada y estar siempre alerta a los estímulos del medio. En Escorpio, la temática del miedo está muy presente, porque generalmente siempre está en guardia y le es un desafío ingresar en una frecuencia más liviana o de mayor suavidad. Gran parte de mi aprendizaje, está relacionado con la apertura hacia el otro, en el sentido de la confianza. Escorpio es un signo muy desconfiado donde los esquemas de lealtad que pretende son altos. A su vez, hay una tendencia a buscar vínculos amorosos que sean emocionantes e intensos, donde se espera una total fusión con el Otro. Al tener a Libra como elemento de aire en el proceso de aprendizaje, conduce a inclinarse levemente hacia el grado de la pasividad, sin anhelar fusión total con el otro. Al no tener elementos de tierra, y ser una energía relacionada casi totalitariamente con la díada de agua - fuego, es complejo poder alcanzar un equilibrio energético ya que el mundo se vuelve apasionante, y en muchos casos desmedido. El Ascendente en Libra, tiene que ver con poder negociar e ir de a dos. El camino es ir a la par, porque somos seres vinculares, y sin estos no podríamos defendernos del malestar que causa la pulsión. 

Cabe mencionar, que somos más que estos tres elementos del mapa astral. Somos un todo y cada sujeto posee diferentes energías, en efecto, es importante conocer la carta astrológica en su totalidad y no como entes separados. El mayor desafío desde el plano astral es poder integrar todas las energías para que haya un mayor equilibrio emocional, espiritual e intelectual. 

Signo Zodiacal según Fecha, planeta y Regente 


● Aries 21 de marzo – 20 de abril → Marte 

● Tauro 21 de abril – 21 de mayo→ Venus 

● Géminis 22 de mayo – 21 de junio → Mercurio 

● Cáncer 22 de junio – 23 de julio → Luna 

● Leo 24 de julio – 23 de agosto → Sol 

● Virgo 24 de agosto – 22 de septiembre→ Mercurio 

● Libra 23 de septiembre – 22 de octubre→ Venus 

● Escorpio 23 de octubre – 22 de noviembre→ Plutón 

● Sagitario 23 de noviembre – 21 de diciembre→ Júpiter 

● Capricornio 22 de diciembre – 19 de enero→ Saturno 

● Acuario 20 de enero – 19 de febrero→ Urano 

● Piscis 20 de febrero – 20 de marzo→ Neptuno 

Aries tiene influencia de Marte. Marte ejerce gran energía física en el signo zodiacal de Aries y está asociado a la presencia del dios griego Ares, a quien se le atribuyen las guerras. Esto hace que los arianos presenten intensos impulsos sexuales. Los aries debido a su planeta regente pueden ser agresivos, decidido, a veces un poco groseros, pero muy dinámicos y poderosos. 

Tauro tiene influencia de Venus. Con la influencia de Venus, a los Tauro se les atribuye dones como la armonía y el amor. Este planeta se relaciona con la diosa griega Afrodita, representante del atractivo físico y sexual. Los Tauro por su planeta regente tienden a sentir apego, posesión, tener exceso de sentimentalismo y a veces, celos sin sentido. 

Géminis tiene influencia de Mercurio. Este signo del zodiaco se asocia al planeta Mercurio y al dios griego Hermes, quien tenía grandes dotes para la comunicación, además de gran capacidad mental y física. Por ello, a los Géminis se les conoce por su personalidad versátil, con amplia capacidad de percepción y búsqueda de la razón y el conocimiento. 

Cáncer tiene influencia de la Luna. La presencia de la Luna en Cáncer permite que los nativos de este signo zodiacal desarrollen la simpatía, intuición e instinto. En la astrología es considerado un planeta asociado a la diosa Artemisa, exponente de la caza y protectora de la naturaleza. Los Cáncer por su regente tienden a ser volubles, estrechos de miras, poco confiables, pero muy imaginativos. 

Leo tiene influencia del Sol. Los nativos de Leo se rigen por el Sol, también considerado un planeta en la astrología. Está vinculado al dios griego Apolo, símbolo de la luz, la verdad y las profecías. Así, los Leo tienen una personalidad generosa, intensa al amar, creativa y con gran autoestima. 

Virgo tiene influencia de Mercurio. Mercurio se asocia también al dios Hermes, por lo que los Virgo reciben energías relacionadas al deseo de comunicación mental y física con el entorno. Al estar regidos por Mercurio, los Virgo pueden poseer mucha inteligencia y creatividad, además de un gran gusto por la vida social, aunque tengan tendencia al nerviosismo y tensión. 

Libra tiene influencia de Venus. El planeta Venus se asocia a la diosa griega Afrodita, a quien se le atribuye la belleza y la pasión, lo que hace de los Libra amantes perfectos. Al regirse por Venus, los Libra tienen gran diplomacia, son cuidadosos de sus labores, se trazan metas inalcanzables, aunque, también pueden ser descuidados, indecisos y dependientes. 

Escorpio tiene influencia de Plutón. A los nativos del signo de Escorpio se les relaciona con el planeta Plutón, que en la mitología griega era el dios más temido y respetado por los hombres. Por ello, los escorpianos tienden a sentir emociones fuertes que tratan de ocultar. Por esta razón, los Escorpio se obsesionan con superar obstáculos, luchar por sus deseos y anhelos, aunque a veces puede ser un gran crítico, introvertido y cruel. 

Sagitario tiene influencia de Júpiter. Júpiter rige a los Sagitario con grandes dotes intelectuales, capacidades físicas y deseos de crecimiento. Ambos se asocian a Zeus, el dios que bendecía a los guerreros en las luchas. Debido a esta influencia, los sagitarianos tienen el don de relacionarse con otras culturas, aprender idiomas, además de ser optimistas, leales y justos, aunque también, despilfarradores, sensuales y presuntuosos. 

Capricornio tiene la influencia de Saturno. Este planeta les da a los nativos del signo zodiacal de Capricornio, la estabilidad emocional y autocontrol que necesitan. Se asocia al dios Cronos o Saturno que rige la agricultura y la cosecha. La influencia de Saturno en Capricornio hace que sean tenaces, prácticos, reservados. De otro lado, pueden ser egoístas y crueles. 

Acuario tiene la influencia de Urano. El planeta se asocia a Urano, el padre de la gran mayoría de dioses y su influencia provoca en Acuario una fuerte tendencia a los excesos, depresiones nerviosas e inestabilidad emocional. Por este motivo, los nacidos bajo el signo zodiacal de Acuario tienen deseos por explorar el mundo, caracterizándose por ser extravagantes, rebeldes y perversos. 

Piscis tiene la influencia de Neptuno. Debido a que Neptuno rige los mares, lagos y elementos naturales relacionados al agua, los nacidos bajo el signo de Piscis se entregan a los sueños, idealismo y la irrealidad. La personalidad de los Piscis es soñadora, sensible y afectiva por la gran influencia de Neptuno. 

Esto permite introducir, la relación de los dioses de la mitología griega con los signos astrológicos, que sin dudarlo permiten ser asociados al crecimiento personal de cada individuo. 

Aries: Ares. Ares es considerado el dios olímpico de la guerra y personifica la fuerza bruta y la violencia. Nunca estuvo influenciado por la pertenencia a un bando, sino que a veces ayudaba a unos y a veces a otros. Su carácter salvaje y sanguinario lo hacía ser odiado por otros dioses, incluidos sus propios padres, Zeus y Hera. 

Tauro: Hera. Hera es la diosa del matrimonio, Reina de los dioses y protectora de las mujeres. Era hija de Rea y Cronos y fue tragada al nacer por éste debido a una profecía sobre que uno de sus hijos le arrebatará el trono. Era vengativa y celosa, aunque se la representa majestuosa y solemne, ubicada en el trono. 

Géminis: Hermes. Este dios griego era considerado el mensajero de los dioses. Marcó las rutas que los viajeros debían seguir y sus símbolos incluyen el gallo, la tortuga y sus sandalias doradas con alas. Era hijo de Zeus y Maia. 

Cáncer: Artemisa. Es una de las deidades más veneradas. Es hija de Zeus y Leto y considerada la diosa helena de la caza, los animales salvajes, el terreno virgen, los nacimientos, la virginidad y las doncellas. Además, aliviaba las enfermedades de las mujeres. Durante su niñez buscó convertirse en una cazadora y así fue como adquirió su arco y flecha. 

Leo: Helios. Helios es la personificación del sol y hermano de las diosas Selene, la luna, y Eos, la aurora. Era imaginado como un hermoso dios coronado con la brillante aureola del sol que cada día traía la luz al mundo en su carro tirado por cuatro caballos, atravesando el cielo de este a oeste. Por la noche regresaba a su hogar en Oriente navegando a bordo de una vasija por el océano. 

Virgo: Atenea. Atenea es la diosa de la civilización, la guerra, la sabiduría, la fuerza, la estrategia y la justicia. Es también la diosa del esfuerzo heroico y la diosa patrona Virgen de Atenas. Los atenienses construyeron el Partenón en la acrópolis de la ciudad del mismo nombre, Atenas, en su honor. 

Libra: Afrodita. Afrodita era la diosa del amor, la belleza y la sexualidad. Fue a causa de su belleza que los otros dioses temían que surgieran celos que interrumpirían la paz entre ellos y los llevaría a la guerra. Es por eso que Zeus la casó con Hefesto, a quien el resto de los dioses no veían como una amenaza. 

Escorpio: Hades. Hades se convirtió en el Dios del Inframundo. La parte más profunda del inframundo es el Tártaro, un lugar de sufrimiento y dolor y el terreno de batalla de la Gran Guerra. A diferencia de la mayor parte de los dioses, Hades interfería por los mortales. Los símbolos asociados a él son el timón de la oscuridad y el perro de tres-cabezas, Cerbero. 

Sagitario: Zeus. Zeus era el rey de los Dioses, gobernante del Monte Olimpo y Dios del cielo y los relámpagos. Sus símbolos eran el Rayo, el Águila, el Toro, la Serpiente, y el Roble. A pesar de ser el más joven de sus hermanos era el más fuerte de ellos. Se casó con su hermana Hera, diosa de las mujeres y eran conocidas sus aventuras eróticas con bellas mujeres mortales, dando lugar a un gran número de descendientes, tales como Atenea, Apolo, Artemisa, Hermes, Perséfone, Dioniso, Perseo, Heracles, Helena y Minos. Con Hera, Zeus fue padre de Ares, Hebe, Eris y Hefesto. 

Capricornio: Cronos. Cronos era el líder y también el más joven de la primera generación de titanes. Las Hermanas del Destino le anticiparon que sería superado por su propio hijo, pues él había derrocado a su padre. Como resultado, luego de haber engendrado a Deméter, Hera, Hades, Hestia, y Poseidón por Rea, se los tragó a todos tan pronto como nacieron para evitar que la profecía se hiciera realidad. El sexto y final niño, Zeus, fue el hijo destinado a derrocar a Cronos y derrotar a los Titanes. 

Acuario: Urano. Urano fue el dios primordial del cielo, hijo y esposo de Gaia, la madre Tierra. Salía cada noche a cubrir la tierra acoplándose a Gaia, pero odiaba a los hijos que ella había parido. Sus primeros hijos eran los tres Hecatónquiros y los tres gigantes cíclopes. Urano encarceló a los niños de Gaia en el Tártaro, el lugar más profundo del Hades, causándole un gran dolor a Gaia. Entonces ella urdió un plan para vengar el ultraje: talló una hoz de pedernal y pidió ayuda a sus hijos. Sólo Cronos, el menor de ellos, estuvo dispuesto a cumplir con su obligación, emboscó a su padre, y lo castró con la hoz, arrojando los genitales al mar. Antes de morir, Urano vaticinó que los Titanes tendrían un castigo justo por su crimen, anticipando la victoria de Zeus sobre Cronos. 

Piscis: Poseidón. Poseidón es el dios del mar, las tormentas y, como agitador de la tierra, de los terremotos. Cuando se enfadaba o era ignorado, hendía el suelo con su tridente y provocaba manantiales caóticos, terremotos, hundimientos y naufragios. En el arte griego, Poseidón es retratado en un carro tirado por un Hipocampo o por caballos que podían cabalgar sobre el mar. Era hijo de los Titanes Cronos y Rea, y en algunas versiones del mito griego era uno de los niños que fue tragado por Cronos y posteriormente rescatado, junto con sus demás hermanos, por Zeus. En otras versiones Poseidón, como su hermano Zeus, evitó el destino de sus demás hermanos al ser salvado por su madre, que le ocultó en un rebaño de corderos. 

☪☾✩☽

Resultados de búsqueda

Resultados de la Web

Teniendo en cuenta los dioses mitológicos y cómo están relacionados con la rueda zodiacal, se puede inteligir que estos han producido un fuerte impacto en la humanidad. Tal como menciona Jorge Garzarelli en el texto “El mito desde Freud, Lacan y Jung”, sería impensable un hombre sin mitología. Aún hoy en día, éstas atraviesan nuestras costumbres cotidianas. Podríamos considerar y reflexionar sobre el hecho de que, mientras haya vida y muerte, el mito adoptará sus diversas modalidades de “decir” acerca de lo que no se conoce. Hablará, en su estilo, del odio y del amor, del nacimiento, del destino. Hablará desde el inconsciente, que es el lugar desde donde todo se dice. 

Esto permite pensar, que los seres humanos estamos atravesados por la historia y que somos más que un átomo en el universo. Aquí cabe preguntarse ¿Qué es la mitología?, ya que es esencialmente necesario comprender dicho interrogante. La mitología está compuesta por un conjunto de mitos cohesionados a un relato, los cuales forman parte de una determinada cultura. Fueron creados para explicar el universo, el origen del mundo y los fenómenos naturales e incluso para cualquier tipo de acontecimiento que no tenga explicación contundente. Es importante entender, de dónde venimos y para ello debemos valernos de los mitos, que en gran parte contienen un contenido enriquecedor que permitirá saber el origen y las causas de los fenómenos. También, se puede inteligir que estos son transmitidos generación en generación en efecto se pone en evidencia el discurso del Gran Otro. Tal como Lacan sostiene, el discurso siempre es el discurso del Gran Otro, y produce significantes a lo largo de la vida, generando una huella psíquica en los seres humanos que marcará el rumbo de sus valiosas vidas. Absolutamente, estarán impregnados por las tintas de la mitología. Todos los dioses mitológicos, han estado vinculados con temáticas que giran en torno a los deseos, el amor, la disputa por el poder, el ego, el miedo, el odio, causalmente temas que están circunscriptos a la vida de los seres humanos, y que hoy en la actualidad ponen en jaque la disyuntiva entre la vida y la muerte. Por ello, el psicoanálisis se vale en muchas ocasiones de la mitología porque permite llegar a la profundidad del asunto, recabando información acerca de dónde venimos, de lo contrario, se torna difícil alcanzar un estado de mayor entendimiento en el presente. Los seres humanos estamos constituidos por una triada de tiempo; el pasado que fuimos, el presente que somos y el futuro que seremos. ¿Existe el tiempo de verdad? El cerebro no sabe del tiempo, no puede procesarlo. El tiempo es una concepción humana, que permite centrarse. Sin embargo, nuestro cerebro aún no puede procesar que había antes del universo. Es decir, que todas las visiones del tiempo son construcciones humanas, empero, el cuerpo se va desgastando hasta llegar a un proceso de envejecimiento, con lo cual indica que el tiempo transcurre, pero no a nivel lineal, debido a que los seres humanos ubicamos un tiempo para sobrevivir, y tener rutinas cotidianas. 

Hay distintos tipos de tiempos: 

● Atemporal, es el tiempo del inconsciente 

● Cronológico, es el tiempo que delimita la hora y permite ubicarse en tiempo y espacio. 

● Existencial, es el tiempo de la vida misma 

● Cósmico, es el tiempo desconocido y del universo 

● El tiempo interno o auto percibido, propio “timing” 

Según el texto “En la otra escena”, en el apartado “El mito es un habla” (Jorge Garzarelli), se pueden extraer cierta recopilación de frases pertinentes, para elucidar el plano celestial. 

“Las mismas cosas de este mundo en tanto son habladas se insertan y quedan capturadas en el incesante circuito del significante. Al denunciar la inmortalidad del significante, hacemos propia la intención de eternidad que se reconoce en el lugar del Otro, espacio virtual, sin tiempo lógico. Al decir “habla mítica” inscribimos en esta, también aquel otro tipo de signos que se forman a partir de la escritura (y que conforman) y de las representaciones en donde el arte antiguo actúa como soporte privilegiado en donde la acústica de las formas y el color siguen ofreciéndonos un mundo saturado de significaciones en donde la conciencia significante pudo desprenderse del material que soporta la imagen.” 

Aquí se puede introducir una correlación entre los elementos que constituyen a cada signo zodiacal, y los colores asignados a los mismos, que sin dudas tienen origen en la antigüedad. Es una aspiración para el hombre dominar la naturaleza, la ha dominado desde las primeras épocas y ha obtenido los recursos necesarios para sobrevivir, sintiéndose omnipotente. 

En la actualidad, la astrología continúa utilizando el concepto de los cuatro elementos aplicando el cálculo astrológico y técnicas de interpretación en el contexto de la carta astral. Estos cuatro elementos en conjunción darán información que permitirá conocer qué elementos predominan, si hay un equilibrio, y cuál es el aprendizaje energético en cuanto a la integración de las energías. Por ejemplo, tal como se ejemplifica en el anexo en mi carta astral personal, carezco de elementos de tierra por lo cual al tener predominantemente elementos de agua - fuego poseo una tendencia a ser como un volcán en erupción. Es decir, poseo mucha emoción e intensidad, por lo que tierra ocuparía astrológicamente el lugar de un equilibrio, que llevaría a no desregularizar la energía anímica. He aquí uno de mis tantos aprendizajes. 

Elementos: Tierra, Agua, Aire, Fuego 

Tierra:

● El más denso. Representa la posesiones y las tradiciones, el invierno y la noche. 

● Características: 

-Color: Verde 

-Energía: Receptiva 

-Metales: Hierro 

-Estación Invierno 

-Dirección: Norte 

-Tiempo: Noche 

-Signos: Tauro, Virgo, Capricornio 

Agua: 

● Es amor, purifica y limpia. Representa la curación , lo psíquico y Eros, el otoño y el crepúsculo. 

● Características: 

- Color: Azul 

- Energía: Receptiva 

- Metales: Mercurio, plata y cobre 

- Estación: Otoño 

- Dirección: Oeste 

- Tiempo: Crepúsculo 

- Signo: Cáncer, Escorpio, Piscis 

Aire: 

● Representa la inteligencia, la mente, la primavera y el alba 

● Características: 

-Color: Amarillo 

- Energía: Proyectiva 

-Metales: Estaño, cobre 

-Estación: Primavera 

- Dirección: Este 

- Tiempo: Alba 

-Signo: Géminis, Libra, Acuario 

Fuego: 

● Es el elemento de la creación y de la destrucción. Representa el empuje, la decisión, el verano y el mediodía. 

● Características: 

-Color: Rojo 

- Energía: Proyectiva 

-Metales: Oro y latón 

-Estación: Verano 

- Dirección: Sur 

- Tiempo: Melodía 

-Signos: Aries, Leo, Sagitario 

Retomando el texto anteriormente mencionado de Jorge Garzarelli, en el apartado “ El mito es un habla”, puede leerse lo siguiente: 

“La representación mítica habla, porque nos hace hablar. El mito será un juego de luces y sombras. Todo sucede como la primera vez. Algo que lo acota, deformándolo y que de este modo lo contiene, lo hace perdurar, ya despejado del tiempo histórico. Habiendo perdido su historicidad, pasa a ser eterno ya que todos los tiempos históricos obedecen a la mortalidad.” 

“Es que el mito se despliega desde la más romántica superficie hasta la más barroca profundidad. Es una significación sugestiva que posee una forma determinada por el mundo que declara, que denuncia. Un mundo siempre es un más allá, que habla de un saber que se presenta confuso, ilimitado, indeciso nebuloso.” 

Por ejemplo, en “La vida es un sueño”, de Pedro Calderón de la Barca se hace mención a los cuatro elementos de la naturaleza: 

En quien un mapa se dibuja atento, 

Pues el cuerpo es la tierra, 

El fuego, el alma que en el pecho encierra, 

La espuma el mar, y el aire es el suspiro, 

En cuya confusión un caos admiro; 

Pues en el alma, espuma, cuerpo, aliento, 

Monstruo es de fuego, tierra, mar y viento.


Aquí se observa como desde la antigüedad, los más supremos filósofos y literarios han intentado dilucidar el gran enigma que el mundo presenta. Sin embargo, hay fenómenos que no tienen explicación, y los seres humanos, gracias a la capacidad que nuestro sistema nervioso posee, intentaremos establecer las posibles causas y sus porque, aunque no todo tenga un porqué, por ejemplo, la muerte. Algo doloroso, oscuro, sombrío, incomprensible y eclipsado, ¿Por qué genera tanto dolor en los seres humanos? Aquí, se evidencia el misterio de la vida. Misterio que proviene del griego MYSTES, y que significa aquello que no puede decirse. Los ciclos se renuevan, se reciclan, todo empieza y finaliza en algún momento del universo, porque siempre que llovió luego salió el Sol. Todos ingresamos al mundo por alguna razón, el misterio es descubrir para qué estamos en el mundo, encontrar deseos por vivir. He aquí el sentido por la vida. 

Para comprender el para qué y el sentido de la vida me remitiré a un concepto del texto de “La persona humana” (Ismael Quiles). En el análisis sobre la existencia humana, durante la primera etapa el segundo concepto mencionado, se lo denominó libertad. Es mencionado como característica de la existencia humana. Es decir, que los individuos ingresan al mundo bajo una cantidad ilimitada de estímulos y pese al abanico de posibilidades que el mundo presenta, las criaturas humanas tienen la capacidad de elección. Elegir, es la capacidad que permite seguir los propios deseos, ser honesto con uno mismo, ya que renunciar a ella es renunciar a uno mismo, a la propia existencia. La segunda etapa, o la llamada trascendencia permite comprender que el hombre no se basta a sí mismo. Es limitado en su libertad y vive en angustia existencial debido al estado de abandono en el que se halla en el mundo. El hombre siente aspiraciones incoercibles de superación. Si el hombre se cierra sobre sí mismo, es decir, se repliega hacia su mundo interno resulta un ser absurdo. En cambio, sí presenta cierta apertura, abundancia con el exterior, su limitación y angustia hallan un complemento, explicación, ni más ni menos que un sentido vivencial. 

Carl Jung sostiene que los arquetipos no representan algo externo, aunque deben lo concreto de sus imágenes a impresiones exteriores pero estas percepciones no pueden ser modificadas, ni poseídas individualmente, antes bien serán las mismas en el individuo que en la multitud y esenciales en todo. De la importancia fundamental de los arquetipos inconscientes se desprende según Jung, que estos producen mitos, religiones y filosofías a diferencias de los complejos personales que jamás producirían tales. La palabra inventar deriva del latín invenire y significa encontrar, esto deriva en el sentido de encontrar algo buscándolo. 

Jung, nos permite pensar que los seres humanos no establecen una relación aislada con el resto de la sociedad, sino que están atravesados por el contexto cultural, el cual influye en lo más profundo de cada ser, ya que transmite esquemas de pensamiento. En efecto, se puede inferir, que el conflicto de la vida anímica es proyectado en muchas ocasiones en la figura de los dioses, con todas sus luchas, inconvenientes, realizaciones y hazañas. He aquí gran parte de las angustias existenciales, que sin dudas tienen un gran impacto en los seres humanos, y provienen de hace millones de años, por ello es interesante comprender que existe una relación entre el plano celestial y el terrenal, porque como es arriba es abajo y como es adentro, es afuera. 

Otra de las grandes coincidencias que se halla en relación al universo y el mundo terrenal puede establecerse en cuanto a la numerología, casualmente algo tomando también por los grandes astrólogos. El número 7 ha sido aclamado en diversas culturas. Por ello, introduciré algunos de los pertinentes ejemplos: 

● 7 maravillas del mundo 

● 7 colores del arco iris 

● 7 planetas principales 

● 7 días de la semana 

● 7 sabios de Grecia 

● 7 periodos en la creación de la Tierra 

● 7 sistemas en nuestro cuerpo 

● Los 7 ángeles principales 

● 7 lugares del Arte (Arquitectura, Música, Pintura, Escultura, Teatro, Danza y Poesía) 

● De naturaleza tan importante para los griegos que le asignaron a cada uno de estos lugares una diosa específica y singular. 

● Las 7 notas musicales 

● 7 número de la espiritualidad 

● 7 resultado de los 4 puntos cardinales (Tierra) sumado al número 3 de la divinidad. 

● En la Cábala el 7 es el número de la armonía 

● 7 representa también la totalidad del movimiento del Universo 

En astrología, la Casa 7 del Zodíaco representa a lo vincular, la pareja, una sociedad, el partener, la compañera o el compañero; esa Casa 7 es el descendente de nuestro ascendente, su contraparte, el punto opuesto. Eugenio Carutti, en su libro “Ascendentes en Astrología”, dice: "Cada uno de nosotros experimentará en su signo ascendente la máxima intensidad de una problemática universal, en su destino personal.". En mi mapa astral personal, el Ascendente en Libra representa el eje del deseo, y mi aprendizaje es a ser con otros, aprender del encuentro y de la complementariedad, del respeto mutuo. Un largo y tendido aprendizaje, que quien sabrá cuando lograré alcanzarlo, pero que vale la pena intentarlo. 

El 7 es considerado un número mágico porque se compone del sagrado número 3 y del terrenal número 4 estableciendo, así, un puente entre el cielo y la tierra. Si asociamos el número 4 a la tierra con sus cuatro elementos y sus cuatro puntos cardinales, con el sagrado número 3 que simboliza la perfección, llegamos al número 7, que representa la totalidad del universo en movimiento. Hay, además, una gran concordancia entre el número 7 y el 12: como 3 y 4 suman 7, tres veces 4 hace 12, qué son los planetas y los signos derivados de la misma raíz y participan con el 3 por la divinidad y con el 4 de la naturaleza de lo inferior. En el Tarot, El Carro, Arcano número 7, representa el umbral iniciático, que permite el acceso a una realidad superior. La búsqueda de sí mismo y la capacidad de avanzar con fe para alcanzar sus anhelos. En la numerología el número 7 es el signo del intelecto, el pensamiento, el análisis psíquico, el idealismo y la sabiduría. 

Para finalizar, daré paso a algunas de las relaciones y conexiones vinculadas a un personaje histórico que ha trascendido con su música, y ha dejado con sus canciones y melodías una huella en todos sus admiradores: Gustavo Cerati, uno de mis más admirados músicos era Sol en Leo, Luna en escorpio y Ascendente en Cáncer. Describiré sólo algunos detalles, para alcanzar un mayor nivel de comprensión: 

La Luna en Escorpio lo ha llevado a ser una persona apasionada, y a llevarse por todas las emociones que pudo, lo condujo a sentir todo al máximo («Te llevaré hasta el extremo»), porque así es el signo de Escorpio. Gustavo Cerati se sumergía en las profundidades del sentir, canciones como «Corazón delator» o «No existes» son testimonio fiel. 

Pero también ha revelado su búsqueda espiritual profunda, que puede encontrarse en letras de canciones como «Cactus» y «Sal» de su etapa solista. También en canciones como «Planta» de su periodo final con Soda Stereo. 

La Luna en Escorpio, es transformarse, mutar e integrar los opuestos de la vida. Permite sentir hasta los huesos, y atravesar el dolor. Gustavo Cerati, ha demostrado la pasión por su música, su intensidad y la profundidad de sus letras que acompañan a muchos en momentos de tormenta. Porque enseñó que la música puede sanar, y transformar el dolor en un puente de luz. He aquí el sentido de la Luna en Escorpio, una de las lunas más complejas según los astrólogos, porque permite el inicio y la finalización de los ciclos, uno de los desafíos más grandes que los seres humanos tienen al ingresar al mundo, vida y muerte son una díada enigmática para todas las criaturas humanas. 

Tal como en el universo, que en algún punto algo empieza y termina, algo nace, crece y luego muere, Escorpio, viene a poner en evidencia que los seres humanos también poseen la capacidad de resurrección, transformación, mutación y reinvención. En especial, los nacidos bajo esta luna, deben ser conscientes del poder que trae la Luna en Escorpio, y que se puede ayudar a la humanidad a evolucionar, tal como Cerati lo hizo con su música. 

Aquí se fundamenta la razón, de la correlación entre el plano astral y terrenal, motivo por el cual todas las criaturas humanas ingresan al mundo bajo una determinada posición planetaria, con algún aprendizaje, misión y propósito por descubrir y concretar en algún punto del Cosmos. 

Considero, desde mis ideologías y creencias que el ser humano no es una entidad estática que permanece impermeable a los estímulos del medio ambiente, con lo cual, la apertura mental y la plasticidad neuronal en la evolución de los seres humanos, es lo que permite comprender la complejidad de la humanidad, en efecto, cooperar con su camino de sanación espiritual. Me parece interesante, tener una mirada más amplia y holística de la humanidad. Creo firmemente, que no todos los individuos son para todas las terapias, ni todas las terapias para todos los individuos. Por ello, propuse a la astrología como un complemento de la terapia. Creo, que si uno trabaja en su propio proceso de sanación puede alcanzar un lugar de mayor sabiduría y consciencia, y si este es complementado con la astrología aún más todavía, podrá conocer cuál es su propia ruta simbólica. 

Firmemente, creo que la vida es un gran rompecabezas que a veces presenta situaciones más dolorosas y otras no tanto, pero en todas al fin siempre se obtiene un aprendizaje, que permite ser quienes somos. La astrología cumple un poco ese rol. Nos muestra, que los seres humanos somos en vínculo, y que cada uno tiene un aprendizaje distinto al ingresar al mundo, pero si estamos en el plano terrenal es porque el plano astral nos encomendó una tarea. Es decir, cada uno tiene una misión por cumplir, deseos por concretar y anhelos por alcanzar. El gran desafío que la vida nos pone en evidencia es descubrir el para qué de estar vivos. La vida es mágica, y merece ser vivida, pero para eso hay que contemplar el múltiple abanico de opciones que el Universo nos propone, que no es poca cosa. A su vez, tenemos la maravillosa capacidad de elección, que nos permite pensar, investigar, y lograr una apertura mental que trasciende, esa es la mayor libertad que los seres humanos a mi criterio tenemos. El auto conocimiento y la lealtad con uno mismo es lo que permite, elegir cuál es el proceso de sanación que tenemos que atravesar en determinado tiempo y lugar. 

Aquí, es importante entender que desde la astrología no hay un signo zodiacal mejor que otro. No existe la comparación. Porque todos poseemos en cierto punto, energía de otros signos. De algunos más, de otros menos, pero al fin y al cabo siempre algo nos va a faltar o no vamos a tener porque no existe la perfección, y eso ya lo ha mencionado Freud en sus primeros escritos. Por ello, las personas que conectan con cada uno de nosotros en algún punto del Universo lo hacen porque tenían que aparecer en nuestro efímero paso por este gran cosmos. Fehacientemente, creo que no existe la casualidad, si no la causalidad, por ello la vida nos permite aprender de los vínculos, personalmente uno de mis mayores desafíos con mi ascendente en Libra. 

Hay encuentros que están destinados a darse, y la vida muchas veces nos lleva a donde tenemos que estar, y conectarnos en esencia con las personas que teníamos que encontrar. Fluir, es parte del proceso, porque el Universo es lo que tiene que ser, en la medida que tiene que serlo. Es importante comprender, que pese a las adversidades que el Universo nos presente en el camino, todo está sucediendo por alguna razón y en mi criterio si algo lindo tiene la vida es el aprendizaje en el plano intelectual, emocional y espiritual. Es lo que permite crecer, fortalecerse y aprender del dolor. Por ello, cualquier herramienta que sea de autoconocimiento para el ser humano y permita descubrirse, en mi campo léxico es valorada. Considero, que no hay una única forma de autoconocimiento, sino que es un entramado de conocimientos los que permiten el proceso de evolución, según la etapa de la vida en la que estemos detenidos. La vida es, perfectamente imperfecta. 

He aquí, mi sentido del para qué en este fugaz paso por el Universo. 

Glosario: Universo, astrología, mitología, Sol, Luna, Ascendente.

*Lourdes Ornella Martino tiene 21 años y es estudiante de la carrera de Psicología en la Universidad del Salvador. Apasionada por la psicología, la astrología y aquellas herramientas que ayudan a la humanidad a evolucionar y transformarse. Según sus propias palabras: "Este artículo, es un fragmento de mi breve historia y una de las tantas semillas que me gustaría plantar en el mundo. Agradezco a todos los encuentros que forman parte de este eterno y mágico proceso de aprendizaje!"

miércoles, 8 de julio de 2020

Algunas precisiones en torno a los Misterios de Eleusis (Dr. Néstor E. Costa)

"Los Misterios Eleusinos", Paul Sérusier, 1888

Hoy vamos a comenzar con un tipo de reflexión cuyo contenido se halla directamente relacionado con ciertos mitos. Me refiero a los Misterios de la antigüedad, palabra que de por sí suele generar en muchas personas una fuerte atracción, cuando no una gran curiosidad por saber en qué consistían los mismos. Estos Misterios, debían considerarse como verdaderas iniciaciones, a punto tal, que Arístides en el siglo II de nuestra era dijo que quienes tenían la fortuna de participar en ellos sentían que era algo "nuevo, sorprendente, inaccesible a la cognición racional".
Han sido, sin lugar a dudas, dentro de nuestra tradición greco/latina los Misterios Eleusinos o de Eleusis los más importantes del mundo antiguo. Eleusis era una localidad situada a pocos kilómetros de Atenas y se sabe que al menos desde mil años antes de Cristo se llevaron a efecto ceremonias iniciáticas en el Templo allí situado con el fin de rendirle culto anualmente a la diosa de la tierra Deméter (Ceres para los romanos) y al rapto de su hija Perséfone, por el dios del infierno Hades. Según autores, parece ser que estos rituales, que como tales convocaban al mito, provenían de Creta. Por otra parte, es interesante lo que destaca Bentue, cuando señala que el prefijo "De" que inicia el nombre de la diosa, equivale a "Ge", que significa tierra, de lo que se deriva su simbolismo como "Madre Tierra".
Este mito, ha llegado en su versión más original en un texto del siglo VII a. de C., conocido como "Himno Homérico a Deméter". Hay que destacar que hay pasajes del mismo dañados y si bien no es nuestra intención transcribirlo en su totalidad, nos parece interesante su inicio, que para nuestros fines es importante:"Comienzo por glorificar en mi canto a Deméter, veneranda diosa de hermosa cabelllera, y a su esbelta hija (Perséfone) a quien arrebató Hades".

(...)

Respecto al elaborado ritual iniciático de los misterios eleusinos, debemos recordar que sus protagonistas principales son las diosas Deméter y su hija Perséfone, la que había sido raptada por parte de Hades, dios del Infierno y de los muertos para hacerla su esposa, rapto, por otra parte, que cae dentro de lo que se considera una acción arquetípica, dado que ha sido frecuente en muchas tradiciones y común en la Grecia Clásica. Pero antes, será necesario saber, muy sucintamente, como fue que se erigió este Templo en Eleusis y el papel que juegan en estos Misterios ambas diosas.
Perséfone, a quien también se la conoce como Core, estaba recogiendo flores en un campo junto a otras doncellas cuando ve un hermoso "narkissos" (narciso) al que quiere recoger, pero en ese momento "se abrió la tierra de anchos caminos en la llanura de Nisa y por la abertura, salió el soberano Polidegmón (Hades)...llevado por sus corceles inmortales y arrebatándola contra su voluntad en carro de oro, se la llevó mientras lloraba y gemía" (Fragmento del Himno Homérico a Deméter).
Esos gritos fueron escuchados por su madre, la que sintió que un agudo dolor traspasaba su pecho. La diosa anduvo deambulando muy entristecida durante nueve días, en los cuales no gustó de la ambrosía, ni del dulce néctar que era patrimonio de los dioses. Al fin de su peregrinar es recogida en la casa de Metanira y ésta le ofrece una copa "llena de vino dulce como la miel, pero la diosa la rechazó, afirmando que le estaba vedado beber el rojo vino; le rogó, en cambio, que le diera una mezcla de harina con agua y menta molida" (Ibidem de cita anterior) Metanira, sin saber aún que era la diosa, dado que para los mortales es muy difícil reconocer por su aspecto a los dioses, le preparó la mixtura y se la ofreció a Deméter, quien la aceptó de conformidad con el rito.
El pasaje al que hemos dado cita es sumamente importante para comprender la celebración del rito mistérico de Eleusis. Luego de ciertos sucesos, que no hacen al meollo de nuestros fines, Deméter se da a conocer como diosa de la tierra y de la fecundidad y que, como tal, representaba la mayor utilidad y alegría tanto para los inmortales como para los mortales y entonces ordena que se le construya un gran templo y le dice al pueblo que ella, en persona, les enseñará los Misterios.

(...)

Ya hemos señalado que el Templo de Eleusis fue una creación de Deméter para su honra y la de su hija. Veamos qué debían hacer los que pretendían asistir a dichos misterios, lo que no era fácil, dado que se necesitaba ser iniciado para poder aspirar a los mismos. En resumidas cuentas, en ellos se convocaba la aparición de la mencionada diosa y la de su hija Perséfone regresando del Hades para encontrarse gloriosamente con su venerada madre.
Según se relata en "El camino a Eleusis", en ningún otro mito se escenificó en mayor medida la comunión entre los hombres y los dioses, entre los vivos y los muertos que en Eleusis. Estos cultos mistéricos tenían lugar dos veces al año; uno en la primavera (el "anthesterion") donde, durante dos días, se celebraban los "Misterios menores" o Pequeñas Eleusinas en los campos donde se suponía había sido rapatada Perséfone y en otoño (el boedromion), el que duraba una semana entera, pero ya en Eleusis, también llamado los "Misterios mayores" o Grandes Eleusinas.
Dichos rituales. siempre estaban dirigidos por "hierofantes" es decir, sacerdotes especializados en el ritual. A quienes se iban a iniciar se los denominaba "mystai", siendo la misión de los "hierofantes" mostrarles las cosas sagradas, las que constituían el núcleo del misterio, además de anunciarles los diversos pasos que debían llevar a cabo durante su estadía en el Templo, incluyendo ciertos brebajes especiales que se les suministraba. Debía transcurrir un año entre las Pequeñas Eleusinas y las Grandes Eleusinas, antes que los "mystai",luego de exigentes ejercicios ascéticos durante ese tiempo,fueran admitidos en Eleusis para lograr pasar de la categoría de "mystai" a "epoptai", es decir, "los que han visto".

(...)

Los que asistían al rito de Eleusis, el que duró muchísimos siglos y el secreto que juraban mantener de lo que habían observado, ha sido notable, dado la enorme cantidad de gente que durante centenares de años había tenido la suerte de asistir. De esa experiencia inefable, los autores han señalado casi con unanimidad la transformación que habían vivido los iniciados.
Por otra parte, el mito de Deméter y Perséfone, su hija, están indisolublemente ligados. Por orden de Zeus, nos cuenta el mito, Perséfone pasaría una tercera parte de su vida en el Infierno y el resto del tiempo con su madre. La tradición, ubica a Deméter y su enojo con la esterilidad de la tierra que correspondería con la época del invierno, con lo cual se alteraba el orden del mundo, el que se restituía cuando nuevamente se unía a ella su hija, durante la primavera y verano. Pero esta interpretación difiere, sin que para ello debamos anularla, de la psicológica y que nos brinda Jung.
Deméter y Perséfone o Core, completan lo femenino en su caracter de ánima. De ahí que esta arquetipo puede aparecer a veces en forma positiva y a veces en forma negativa, tanto hacia lo alto como hacia lo bajo, genera cosas "ocultas" y muchas veces "secretas". Por otra parte, ambas diosas, representan lo más viejo y lo más joven, lo más fuerte y lo más débil, con lo cual, según Jung, amplían la estrecha consciencia individual hacia una personalidad mayor, más amplia. Nos dice el investigador suizo, que la psique existente antes de la consciencia, en este caso la hija, también participó de la psique materna mientras estuvo en su seno, pero también posteriormente, al nacer. Por eso podría decirse que cada madre contiene dentro de sí a su hija, y cada hija a su madre y que cada mujer se prolonga hacia atrás en la madre y hacia adelante en la hija.


Néstor E. Costa es el Presidente de la Asociación de Formación e Investigación en Psicología Analítica -AFIPA- Grupo de Desarrollo reconocido por la IAAP (International Association for Analytical Psychology), con sede en Buenos Aires, Argentina. Doctor en Psicología. Ex Vice Decano del Departamento de Psicología de la Universidad John F. Kennedy, fue uno de los fundadores de AFIPA en los primeros meses de 1996.


viernes, 5 de junio de 2020

Sobre lo Colectivo prendido fuego

Pintura: Kambui Olujimi, The 3rd Precinct Burns in Minneapolis (2020). Cortesía del artista

En su "De bello Gallico", Julio César se refirió con la expresión <furor teutonicus> a la actitud belicosa y de loco heroísmo que expresaban algunos combatientes germánicos al enfrentarse con los ejércitos de Roma en el siglo I a.c: desnudos, aullando salvajemente, a pecho descubierto, y con las caras pintadas. Por su parte, existía un grupo de guerreros nórdicos de élite que según los relatos lograban alcanzar estados enloquecidos durante las batallas, y a los cuales la tradición bautizó "berserkers". En el ciclo mitológico irlandés, Cúchulainn era un guerrero símil al Aquiles griego, que mató tanto a amigos como enemigos. Y en la misma Grecia, Eris, la diosa griega de la discordia y la lucha, propició la Guerra de Troya. Sin olvidarnos tampoco de Kali, la diosa hindú con un tigre por vájana, y cuyo nombre deriva de sufrimiento, dolor, inquietud y sobresalto, que también supo incitar a la guerra. Las referencias míticas podrían multiplicarse. Los disturbios (riot, en inglés), estados contagiosos de posesión regresiva, pertenecen a este reino arquetípico. En su obra "Civilización en Transición" (Vol. 10 de las <Collected Works>) C.G.Jung escribió que "el hombre colectivo amenaza con sofocar al hombre individual, de cuyo sentido de responsabilidad todo lo valioso en la humanidad depende en última instancia...los verdaderos líderes de la humanidad son siempre aquellos que son capaces de autorreflexión".

Juan Manuel Otero Barrigón


domingo, 2 de diciembre de 2018

Última "Mesa Redonda Mitológica" del año


Sábado 15 de Diciembre. 16 a 19hs.
En nuestra última "Mesa Redonda Mitológica" del año, vamos a recibir nuevamente la visita del DR. JORGE GARZARELLI, quien expondrá en torno a los significados del mito griego de Afrodita. El Dr. Garzarelli es, en nuestro país, autor de una de las primeras tesis doctorales sobre los fundamentos psicodinámicos de la dimensión mítica, cuyo título es: "Acerca del mito y su producción en el inconsciente según Freud, Jung y Lacan" (1982). 

Contribución: $200 (pesos doscientos)

**SOLO CON INSCRIPCION PREVIA** CUPOS LIMITADOS

JOSEPH CAMPBELL FOUNDATION (GRUPO BUENOS AIRES)

Contacto:

Psicólogo - Coordinador de Religare Red de Estudios
Profesor Adjunto Cátedra "Psicología de la Religión" (Universidad del Salvador)
E-mail: jmobarrigon@gmail.com

viernes, 14 de septiembre de 2018

Perseguido por las Furias: psicosis y mitología

Pintura: William Adolphe Bourguereau


"Perseguido por las furias: psicosis y mitología", por Lic. Juan Manuel Otero Barrigón*

El mito es un tipo particular de lenguaje que posibilita el despliegue de Sentido.
Supone una narrativa impersonal, colectiva y milenaria, que se remonta a los Fundamentos, dando cuenta del lugar que el ser humano ocupa en el cosmos, en la naturaleza, y en la sociedad en la que vive.

Los mitos no son la infancia de la humanidad, lo cual supondría que se tratan de aproximaciones primitivas, ingenuas y hasta incluso mágicas, a fin de garantizar una primera, y aproximativa, comprensión del mundo.

Constituyen, ante todo, una vera narratio, narración verídica de lo real; esto último no en un sentido histórico o biográfico, ya que no es esa su razón de ser, sino en sus funciones metafísicas, cosmológicas, sociológicas y psicológicas (Campbell, 2014). Lo que supone, que los relatos míticos, pretenden, por un lado, reconciliar a la consciencia con las demandas de la propia existencia (función metafísica), ofrecer una imagen del cosmos, que nos evoque y consolide la experiencia del misterio (función cosmológica), validar y mantener una cierta cohesión social que garantice la unidad (función sociológica), y por último, acompañar a los individuos, a lo largo del periplo de su vida, esto es, a través de los distintos estadios de nacimiento, juventud, madurez, vejez, y muerte.

En un sentido psicodinámico, el mito, en tanto emergente frente a la inicial desprotección y desvalimiento humanos, se nos presenta como un exitoso intento de significar aquello no simbolizado (Corra, 2002).

Dado que los relatos míticos tienen consecuencias “morales”, eternizan las grandes y perennes categorías de la angustia. Amor, Odio, Vida, Muerte.

C.G.Jung (1977) señalaba la existencia, tanto en el hombre como en las sociedades que este conforma, de una capacidad mitopoyética (creadora de mitos) natural, que al perderse, produce enfermedades psicológicas (etimológicamente, enfermedades del alma), empujando a la elaboración de mitos sociales o individuales patológicos.

Es así, que en esta reflexión, nos centraremos concretamente en la relaciones del mito con las psicosis, tomando como insignia sobre todo a la esquizofrenia.

En “Orestes”, la célebre tragedia de Eurípides, se nos narra un caso arquetípico que muchos exégetas consideran ilustrativo de la expresión mitológica de esta patología. El protagonista, hijo de Agamenón y Clitemnestra, mata a su madre, con el fin de vengar la muerte de su padre, a quien su esposa había hecho asesinar. En el relato homérico, por esta venganza feroz, Orestes se cubre de gloria. El matricidio es considerado como un justo castigo frente a la ofensa inflingida. Bajo el imperio de la ley del Talión, los dioses no persiguen al homicida, ya que ha actuado conforme a la debida justicia. Sin embargo, posteriormente, el poeta trágico de Salamina, introduce su potente variante al relato. Ya que matar a la propia madre pasa a constituir un atávico tabú, Orestes es perseguido por. las Furias, antiguas diosas femeninas, que como voces tremendas de la conciencia, existían para castigar toda clase de crímenes. Así, comienzan a acosar al joven, quien profundamente atormentado, y ya instalado en la psicosis, emprende un largo viaje en procura del olvido, en el mito eterno de la Locura.

A diferencia de la psicodinámica inherente a los cuadros psicóticos, el mito no responde en su esencia a una necesidad individual restitutiva, sino que se nos presenta, desde sus mismos inicios, como un relato compartido. Aspecto este último, que destacará la corriente funcionalista de hermenéutica mítica, al valorar la función social que los relatos mitológicos cumplen en la vida cotidiana de la sociedad que los concibe. Esto significa que, a nivel popular, las narraciones mitológicas proporcionan una narrativa asimilable, aceptada por los miembros del grupo, que les permite imprimir validez a los usos, costumbres y normas de convivencia compartidas por todos.

El psicótico, expresa el maestro. Jorge G. Garzarelli (1982), enuncia un “automito”, encerrado en su propio perímetro existencial. De contenido sombrío, cercenado en su acceso pleno al registro simbólico, desarrolla un relato propio del cual los demás permanecen excluidos. Frente a la pérdida de sentido de la realidad, la alucinación y el delirio se erigen como última frontera ante la amenaza de desintegración. De esta manera, el mito se transmuta para devenir en una producción alienada de sus referentes sociales, aunque en esencia permanezcan las raíces que lo conducen a su fondo impersonal y hundido en las profundidades colectivas de la psique.

En las psicosis, el discurso mítico responde a un intento desesperado de autorregulación, fruto de la disrupción en el intercambio dialógico entre el Yo y el Sí Mismo, como arquetipo central del psiquismo. La psicosis evidencia, en nomenclatura jungiana, un fenómeno de splitting o disociación extrema de los complejos, que en las neurosis, permanecen sólo relativamente autónomos. En la psicosis, dichos complejos se nos presentan totalmente desconectados de la conciencia. C.G.Jung consideraba que muchas psicosis, y entre ellas especialmente la esquizofrénica, revelaban una instancia yoica demasiado débil para resistir el embate de los contenidos inconscientes (Sharp, 1994).

Así, en su obra “La psicogénesis de las enfermedades mentales” (1990), postula conceptos que son relevantes para nuestra reflexión en torno a las relaciones entre psicosis y discurso mítico. De esta manera nos dice: “(En la esquizofrenia), las figuras divididas asumen nombres y caracteres banales, grotescos o altamente exagerados, y a menudo son objetables de muchas otras maneras. Además, no cooperan con la conciencia del paciente. No tienen tacto ni respetan los valores sentimentales. Al contrario, irrumpen y perturban en cualquier momento, atormentan al ego de mil maneras; todas son objetables y chocantes, ya sea por su conducta ruidosa e impertinente o por su grotesca crueldad y obscenidad. Hay un perceptible caos de visiones, voces y caracteres incoherentes, todos de naturaleza abrumadoramente extraña e incomprensible”.

Como podemos ver, para C.G.Jung, las producciones del psicótico, y entre ellas las elaboraciones de tipo mitológico, no posibilitan conciliar el caos interior que experimenta el padeciente, sino que por el contrario, se presentan modeladas por ese mismo caos, en un intento infructuoso de restitución.

La palabra delirio, que como sabemos, proviene del latín delirare, nos remite a esa idea metafórica expresada por la imagen de alguien que “se sale del surco al labrar la tierra”. A su vez, la etimología de la palabra Mística nos hace referencia a aquello que permanece “secreto, guardado”. “Misto” era, en la antigüedad, quien había sido iniciado en el conocimiento esotérico de las cosas divinas, comprometiéndose a guardar silencio acerca de ese conocimiento que le había sido revelado. De ahí también los cultos mistéricos del pasado, como los de Eleusis y los de Dioniso, en los cuales confluían, desde sus mismos orígenes, creencias religiosas y antiguas tradiciones míticas.
Un viejo aforismo psicoespiritual señala que la diferencia alegórica entre el derrumbe psicótico y la experiencia mística auténtica, a la cual la percepción mítica de la existencia podía conducir, está en que el psicótico se ahoga en las mismas aguas en las que el místico nada.

Destaquemos, asimismo, otra diferencia fundamental entre la producción mítica y las manifestaciones psicóticas. Esta la encontramos en la ausencia, en las primeras, de la convicción delirante que es propia de estos cuadros clínicos. Como refiere el doctor Gustavo Corra (2002), “en los mitos no hay convicción, hay fe”. Esta última es innecesaria para el psicótico, quien en su certeza ha sustituido la confianza básica en la verdad espiritual de los relatos, por la fortaleza inexpugnable que supone estar en posesión material de un conocimiento directo, sin fisuras.

Este aspecto recién señalado es importante, por cuanto resulta clave para el adecuado diagnóstico diferencial entre la experiencia religiosa y mítica normal, y el delirio con contenido mitológico. Así, podemos ver, que el aspecto clave de dicha distinción es el modo en cómo se sostiene la creencia y qué evidencia se proporciona para confirmarla (Pérez Urdaniz & Santos & Bermejo Saiz, 2012).

El famoso historiador rumano de las religiones, Mircea Eliade (1952), planteaba que los relatos mitológicos nos remiten a sucesos lejanos, acaecidos en un pasado remoto, y por eso mismo fundantes. Para ilustrar este concepto, apelaba a la conocida locución latina “in illio tempore”. Esta noción supone una clara delimitación temporal, permitiéndonos distinguir, cuando menos, pasado y presente. Planteo, este, fundamental en la fenomenología de la religión, ya que constituye la base remota que separa nuestro mundo profano del mundo concebido como sagrado para los creyentes.

Esta distinción, esencial en el universo mitológico/religioso, se problematiza en las psicosis, dadas las alteraciones que el psicótico experimenta en relación a su vivencia y percepción del tiempo. Estudios como el realizado recientemente en la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz (2017), sugieren que hay mucha más variación en la forma en que un intervalo de tiempo es percibido por personas con esquizofrenia, que por aquellas personas que no sufren tal condición. Esto implica que “el reloj interno en pacientes que sufren de esquizofrenia no necesariamente se ejecuta más rápido o más lento que en individuos sanos, sino más bien que no se ejecuta a una velocidad constante”. Y si bien dicho estudio sugiere la posibilidad de que los problemas en percibir secuencias cronológicas también podrían estar relacionados con déficits cognitivos fundamentales (y no con la forma general de percibir el tiempo), la suposición apunta a indicar que la esquizofrenia interrumpe las operaciones de procesamiento, de modo que la transferencia de información a nivel biológico queda desfasada, fuera de ritmo. Esto podría servirnos para entender la irrelevancia que el tiempo cronológico, es decir, profano, tiene para muchos psicóticos esquizofrénicos, y como contracara, la preponderancia que la atemporalidad propia del inconsciente, y del mismo espíritu de los relatos mitológicos, adquiere para estas personas, en las cuales la percepción del infinito parece hacerse mayor, y sobrecogedora.

Las distinciones antes planteadas no debieran llevarnos a perder de vista que, la conexión entre mitos y delirios psicóticos es importante, en tanto mucho del contenido delirante es, precisamente, de carácter mitológico. Los pacientes psicóticos, y especialmente los delirantes, suelen demostrar, tal como se ocupó en señalar Juan José López Ibor (2012), grandes preocupaciones por el sentido de la vida y la razón de ser de la naturaleza, al igual que los mitos. La esquizofrenia es, en ese sentido, la patología “religiosa” por antonomasia. El paciente delirante elabora mundos fantásticos, otorgando nuevos significados que se convierten en visiones reveladoras tanto sobre los orígenes, como sobre las cosas últimas de la vida.

Ahora bien, se nos impone la necesidad de cerrar este breve esbozo sobre las relaciones entre psicosis y mitología no sin antes señalar el imprescindible aporte del psiquiatra español Ramón Sarró, quien consagró buena parte de su obra a la exploración global del proceso psicótico, y en especial, del esquizofrénico. Partiendo de un abordaje mítico fenomenológico, realizó profundos estudios de los temas recurrentes de la esquizofrenia, a los cuales, y tomando prestado el concepto inaugurado por el mitólogo Karl Kerenyi en 1949, denominó mitologemas o deliremas. Sarró propuso que la temática predominante de los delirios esquizofrénicos es de naturaleza mítico religiosa, pese a que la religiosidad del paciente , como señalaramos arriba, es pseudomística.

Sarró (1972) enriqueció enormemente el acercamiento fenomenológico a los delirios, proponiendo la presencia de una veintena de temas delirantes en la psicosis, entre los cuales, encontramos la mesianicidad (es decir, “Yo soy el Elegido”), la metamorfosis de la corporeidad (recordemos las continuas transformaciones del dios Zeus), la expansión y retracción del espacio-tiempo, la hostilidad universal, la cosmología (creación de nuevos y originales mundos), y el denominado Intelectus Archetypus, esto es, la presencia de percepciones y facultades nuevas, paranormales.

Basado en las intuiciones y elaboraciones de Jung, Sarró planteó que inicialmente, el fracaso del yo esquizofrénico conlleva una desintegración del psiquismo que permite el auge del arquetipo de la Sombra, es decir, de la dimensión oscura de la personalidad. Al principio, la Sombra es proyectada al exterior, atribuyendo la responsabilidad del fracaso a los demás; pero, en un segundo momento, la Sombra ya no es sólo proyectada, sino también vivenciada, lo cual significa que es tramitada internamente como percepción de la desintegración física y psicológica. En un tercer momento, y frente a la disolución del “yo”, emerge el arquetipo del Renacimiento. Siendo este, entendido no como un renacer a la integración de la personalidad en sentido de su individuación (un “ser quien realmente se es”), sino como la convicción de haber muerto y vuelto a renacer repetidas veces, dentro de un ciclo de creación y destrucción a escala sobrehumana que acontece en el delirio del psicótico, y que involucra al universo todo.

Para concluir, es importante volver a destacar que la distinción entre experiencias religiosas o míticas saludables, de aquellas otras que se imbrican con cuadros de tipo psicótico, es fundamental, para cuya diferenciación resultará necesario un profundo conocimiento de ambas, eludiendo los acercamientos reduccionistas.

Por otra parte, y si como sugería Jung, “lo que el hombre es desde el punto de vista de lo eterno solo se puede expresar mediante un mito” (2016), la comprensión de los fundamentos del tesoro mitológico de la humanidad adquiere una especial relevancia, cuyo fin apunta directamente al corazón de ese misterio que nos constituye como seres humanos.

Comprensión la cual, no podrá reducirse a lo meramente intelectual, ya que lo mítico, ante todo, debe ser transitado en el terreno de la “Vivencia”, como un profundo ítem y formación del inconsciente, tanto individual como colectivo.

Noción de totalidad, que para alcanzarse, debe comprometer la participación activa de la consciencia y la voluntad, que estando dentro de la órbita del Yo, son la sede tanto de la creencia como de la posibilidad de su plasmación en formas socialmente valoradas.

La intrusión de esos extraños contenidos que surgen de las profundidades del inconsciente, y mediante los cuales el psicótico “busca suavizar la dura realidad”, son, como hemos visto, formas de defenderse frente a la amenaza de destrucción, pero proveen, al mismo tiempo, una considerable riqueza de símbolos colectivos, los cuales se nos revelan constituyentes de la estructura básica de la personalidad.

Personalidad la cual, en su progresivo viaje hacia la individuación, tiene como fin poder vivir conscientemente, desde su centro, a partir de un drama que se desarrolla en el inconsciente, como parte del proceso natural de la psique (Godoy, 2016).

Un viaje que, para el psicótico, se desenvuelve en el interior de un valle de sombras sin salida aparente, pero en cuyo transitar, él cree abrazar la luz.

*Este escrito fue presentado originalmente en el XII Congreso de Salud Mental de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM, Agosto 2018) y está incluido en el libro "Locura y alienación", editado por la misma Asociación. 




Bibliografía:

- Campbell, Joseph. En busca de la felicidad. Editorial Kairós, Barcelona, 2014.

- Corra, Gustavo. Mito y psicoanálisis. Ponencia en el XXIV Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis, Montevideo, Uruguay, 2002. Recuperado de: http://fepal.org/images/congreso2002/m-corra.pdf

- Costa, Néstor. Jung, un mundo de imágenes y símbolos. Editorial Centro Editor Argentino, Buenos Aires, 2000.

- Eliade, Mircea. El mito del eterno retorno. Emecé Editores, Buenos Aires, 1952.

- Eurípides. Orestes. Editorial Losada, Barcelona, 2008.

- Garzarelli, Jorge G. El mito: acerca de su producción en el inconciente. Tesis Doctoral (USAL). Recuperado de: http://racimo.usal.edu.ar/29/

- Godoy, Susana. El camino del héroe. Editorial Dunken, Buenos Aires, 2016.

- Jung CG. Modern man in search of a soul. Nueva York: Harvest, 1977.

- Jung CG. El contenido de las psicosis: psicogénesis de las enfermedades mentales. Editorial Paidós Ibérica, Barcelona, 1990.

- Jung, Carl Gustav. Obras Completas. Editorial Trotta, Madrid, 2016.

- López Ibor, J.J & López Ibor, M. Experiencia religiosa y psicopatología. Actas españolas de Psiquiatría, 2012;40(Supl. 2):104-10.

- Pérez Urdániz, A & Santos, J.M & Bermejo Saiz, B. Mitos y delirios: una reivindicación de Sarró. Actas españolas de Psiquiatría, 2012; 40(Supl. 2):119-25.

- Sarró R, Alberni J, Fábregas JL, Torres J y Trujillo A. Análisis mitologemático de los delirios esquizoparafrénicos (I y II). Revista de Psiquiatría y Psicología Médica de Europa y América Latina. 1972;10(6):298-390.

- Sarró R, Alberni J, Fàbregas JL, Torres J y Trujillo A. Análisis mitologemático en los delirios esquizoparafrénicos (II parte). Revista de Psiquiatría y Psicología Médica de Europa y América Latina. 1972;10(7):363-90.

- Sharp, Daryl. Léxicon Jungiano. Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1994.

- S. Thoenes & D. Oberfeld, Meta-analysis of time perception and temporal processing in schizophrenia: Differential effects on precision and accuracy, Clinical Psychology Review 54, 44-64, 29 March 2017,