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jueves, 28 de noviembre de 2019

Reflexiones Junguianas (IV), por Néstor E. Costa



Cuando Jung, se dirige al estudio de la sincronicidad en forma sistemática (a partir de la década de 1930) contará, para ello, con el inestimable apoyo del físico Wolfgang Pauli. Sabrá decirnos que habría una sóla energía, la que se manifestaría en sus frecuencias lentas como materia y en sus frecuencias más intensas como psique. Desde este punto de vista, la física, el tiempo y el espacio, cuestiones que nos parecen alejadas del estudio de lo psíquico, no lo serán tanto. En la nutrida correspondencia entre ambos investigadores, las alusiones al universo y al espacio/tiempo continuo han de ser frecuentes. Lo interesante, es que el estudio de las sincronicidades o coincidencias significativas, nos han de retar a construir un puente entre las llamadas " ciencias duras" y la subjetividad personal.

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Me ha parecido oportuno e interesante, dada la situación de nuestro país, sin con ello pretender hacer política ni mucho menos, traer a colación una reflexión de Jung sobre el tema de la participación de alguien en el denominado fenómeno de masas. Qué pasa con ese sujeto, integrante de una multitud. Para este autor, se trata de la identificación de un individuo con un número de personas que viven, en cuanto grupo, una experiencia colectiva de transformación.Dicha experiencia tiene lugar a un nivel de consciencia más bajo que el de la vivencia individual.
Es un hecho indiscutible, que cuando se junta mucha gente, unida por un estado de ánimo común, de ese grupo, resulta un alma colectiva que está por debajo del nivel del individuo. El estar unido a muchos otros, tiene una gran fuerza de sugestión y es muy factible que el individuo que forma parte de esa masa se identifique con ella, a punto tal, que si la muchedumbre se propone algo, aunque sea inmoral, ese individuo lo acepte. Y algo notable, como parte de la masa ese sujeto no siente responsabilidad alguna, porque se ha identificado plenamente con ella, pero tampoco miedo.

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En el año 1955, ya con 80 años, Jung fue entrevistado por Michael Schabad en su casa de Küsnacht, Suiza. Nos cuenta Schabad una risueña anécdota como resultado del encuentro. "Al abordar una referencia que hice respecto a la afinidad entre sus teorías y las de Williams James, Jung confirma mi observación, diciendo haberlo conocido personalmente. "Pero ¿sabe quien anticipó toda mi psicología en el siglo XVIII ?. El rabino hasídico Baer de Meseritz a quien llamaban el Gran Maggid. Era un hombre muy impresionante".
Para terminar, nos cuenta Schabad, le solicito otra entrevista, para dentro de diez años. Jung rió y su respuesta fue: " Dentro de diez años podrá darle la mano en el Hades a mi sombra".
Parte final de un artículo publicado en el National-Zeitung el 26 de julio de 1955.



Néstor E. Costa es el Presidente de la Asociación de Formación e Investigación en Psicología Analítica -AFIPA- Grupo de Desarrollo reconocido por la IAAP (International Association for Analytical Psychology), con sede en Buenos Aires, Argentina. Doctor en Psicología. Ex Vice Decano del Departamento de Psicología de la Universidad John F. Kennedy, fue uno de los fundadores de AFIPA en los primeros meses de 1996.



jueves, 16 de marzo de 2017

Dimensiones


Alice Wellinger

Por Tanaerum // Por ley de conjunto de conjuntos, en el espacio un punto es lo más pequeño. Un conjunto de puntos forma una línea; un conjunto de líneas forma un plano y un conjunto de planos lleva a un cuerpo tridimensional. Gracias a la cuarta dimensión tiempo es posible que existan varios cuerpos de tres dimensiones en un mismo espacio. Por ejemplo, en un cubo de madera hay infinitas figuras y cuerpos imaginables, los cuales se pueden manifestar en diferentes momentos del tiempo. Primero podemos esculpir un busto de Einstein, luego es posible prensar la madera o, con un proceso similar, volver a tallar el busto de una mujer; por el mismo proceso más adelante se da forma a un tótem. Por ello, en ese trozo de madera están todas las formas que nuestra mente puede concebir. Por tanto, la cuarta dimensión es mitad mental y mitad física, y cada uno de nosotros es mitad mental y mitad físico. Un pensamiento de los planos superiores se hace realidad física en virtud de la cuarta dimensión, según la cual estamos separados en apariencia, pero unidos en esencia. La quinta dimensión es sólo mental. Todos tendemos a idealizar algo. En la quinta dimensión todo es mental y al pensar algo lo hacemos una perfecta realidad. Algunos aspectos del plano mental se manifiestan en el plano físico, pero las cosas mentales de los planos mentales se adquieren y se viven mentalmente. Así, podemos decir “la figura de la estatua se estremeció de angustia viendo aquello”, “el viento canta una dulce melodía”, “sus ojos son el océano”, “la campana gime”, etc. y, como dice el Dr. José Manuel Estrada, ” a través de la quinta dimensión los poetas penetran en las verdades sublimes y extraen bellezas profundas de la mente cósmica en virtud del desarrollo mental del hombre: el SEXTO SENTIDO“…”Es así cuando observamos que un poeta se acerca a una mujer y le dice “tus ojos son dos trozos de misterio”…Entonces observamos que el hombre es capaz de todo, de convertir el misterio en algo que puede cortarse y convertir la mirada de una mujer en ese sólido; podríamos decir, que en realidad es casi imposible hacerlo y, sin embargo, el hombre puede hacerlo”. El ser humano es algo más que su cuerpo, que se mueve de un lado a otro, siendo algo mucho más sutil y abstracto. Si en virtud de la cuarta dimensión todos los objetos pueden estar dentro de un mismo espacio, físicamente en momentos distintos y mentalmente de forma simultánea, de acuerdo a la quinta dimensión, todas las cosas son una misma. La sexta dimensión es la ubicuidad, definida como la facultad de estar en todas partes a la vez. En virtud de la sexta dimensión algo que está aquí está en el Sol, en el Macrocosmos y en todas partes. Lo que está ocurriendo en un momento determinado aquí, siempre ha ocurrido y siempre estará ocurriendo. Así, en contacto con esa sexta dimensión, el verdadero clarividente ve las cosas antes y después de ocurrir. El hombre es un planeta, un árbol, una montaña y a la vez un ser humano. “No existe el vacío, lo cual es asunto de apreciación por medio de la LEY DE LA RELATIVIDAD”. La séptima dimensión es la reintegración al Absoluto.