Mostrando entradas con la etiqueta Metafísica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Metafísica. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de julio de 2017

La cosa o la nada

Fotografía: Hiroshi Sugimoto

¿Por qué hay algo y no, más bien, nada? Pregunta fundamental formulada por Heiddeger, Leibniz, Schelling, Unamuno, y por muchísimos de nosotros... la humanidad en general.

¡Metafísica pura! Es la interrogante suprema, el punto de partida de cualquier explicación a las interrogantes sobre lo que nos rodea, incluyéndonos nosotros mismos, que nos preguntamos sobre la existencia misma. Es una pregunta que quita el sueño, que nos desgasta, que posiblemente no tenga respuesta, o que tenga muchas, dependiendo de quién se lo cuestione, pero, definitivamente, es la mayor interrogante que un ente puede hacer sobre sí mismo.

¿Por qué hay algo y no, más bien, nada? ¿Qué es ser algo y qué es ser nada? Para ser algo es indispensable la posibilidad de ser; todo, absolutamente todo lo existente, para existir, requiere del ser: si no es, no existe; si no existe, es nada. El ser no existe, es abstracto, inenteligible, lo que existe es lo que está siendo, lo que recibe la acción de ser: el ente. Ante la imposibilidad de ser, el ente no existe, es nada. Entonces, podríamos mejor preguntar: ¿por qué hay ente y no, más bien, ausencia de ser?

Definir ser es imposible, ya que requerimos del mismo concepto para su definición: ser "es". El ser se encierra en sí mismo, se autodefine. El ser solo da la posibilidad de estar presente. De la nada, nada podemos decir, es la ausencia total del ser, no se puede elaborar concepto alguno de algo que no es, algo que no existe. Definir la nada es decir que "es" algo, que está presente algo inexistente, que está siendo lo que no es.


Ahora bien, podemos intentar responder nuestra pregunta de dos maneras: Todo lo existente lo es sin ninguna razón, siempre ha estado aquí, y lo estará, porque es eterno. Su existencia afirma la imposibilidad de su contrario, es decir, niega, contundentemente, la ausencia de ser. El solo hecho de pensar en la nada implica un ente que lo piense, "aniquilándola" en ese preciso momento. De donde, en este escenario, la nada es imposible y todo lo que existe es.

Podemos, igualmente, responder que todo existe por una razón, es decir, todo empezó alguna vez. Todo fue creado por algo o alguien, con algún sentido que intentamos averiguar. Todo lo existente tiene una razón se ser y no puede ser de otra manera, tiene un diseño inteligente. El Universo tiene un fundamento, fue creado y diseñado con algún propósito. Pero... ¿cuál es el fundamento del creador y diseñador de la existencia? Al igual que cualquier otro ente, para "crear y diseñar" requiere, forzosamente, como punto de partida y sin cuestionamientos: ser. Y, para ser, es indispensable que sea eterno, pues él mismo es la razón suficiente para destruir la ausencia del ser: es, y al ser, la nada no es.

Es imposible el surgimiento del ser a partir del no ser, de la nada. La nada conceptualizada como eso, nada. No imaginemos a la nada como un espacio "vacío", negro, etc. porque inmediatamente deja de ser nada; ya es algo: espacio, vacío, negro, y de la nada no se puede elaborar concepto alguno. Por lo tanto, al preguntarnos por qué hay algo, al mismo tiempo, estamos confirmando la imposibilidad de la nada. Hay algo porque es imposible la nada.

¿Cuál es la razón de que ese algo exista? Me declaro incompetente y me quedo con la repuesta más sencilla: porque sí.

(Texto extraído de http://www.microfilosofia.com) 

sábado, 23 de julio de 2016

Dimensiones (por Tanaerum)



Por ley de conjunto de conjuntos, en el espacio un punto es lo más pequeño. Un conjunto de puntos forma una línea; un conjunto de líneas forma un plano y un conjunto de planos lleva a un cuerpo tridimensional. Gracias a la cuarta dimensión tiempo es posible que existan varios cuerpos de tres dimensiones en un mismo espacio. Por ejemplo, en un cubo de madera hay infinitas figuras y cuerpos imaginables, los cuales se pueden manifestar en diferentes momentos del tiempo. Primero podemos esculpir un busto de Einstein, luego es posible prensar la madera o, con un proceso similar, volver a tallar el busto de una mujer; por el mismo proceso más adelante se da forma a un tótem. Por ello, en ese trozo de madera están todas las formas que nuestra mente puede concebir. Por tanto, la cuarta dimensión es mitad mental y mitad física, y cada uno de nosotros es mitad mental y mitad físico. Un pensamiento de los planos superiores se hace realidad física en virtud de la cuarta dimensión, según la cual estamos separados en apariencia, pero unidos en esencia. La quinta dimensión es sólo mental. Todos tendemos a idealizar algo. En la quinta dimensión todo es mental y al pensar algo lo hacemos una perfecta realidad. Algunos aspectos del plano mental se manifiestan en el plano físico, pero las cosas mentales de los planos mentales se adquieren y se viven mentalmente. Así, podemos decir “la figura de la estatua se estremeció de angustia viendo aquello”, “el viento canta una dulce melodía”, “sus ojos son el océano”, “la campana gime”, etc. y, como dice el Dr. José Manuel Estrada, ” a través de la quinta dimensión los poetas penetran en las verdades sublimes y extraen bellezas profundas de la mente cósmica en virtud del desarrollo mental del hombre: el SEXTO SENTIDO“…”Es así cuando observamos que un poeta se acerca a una mujer y le dice “tus ojos son dos trozos de misterio”…Entonces observamos que el hombre es capaz de todo, de convertir el misterio en algo que puede cortarse y convertir la mirada de una mujer en ese sólido; podríamos decir, que en realidad es casi imposible hacerlo y, sin embargo, el hombre puede hacerlo”. El ser humano es algo más que su cuerpo, que se mueve de un lado a otro, siendo algo mucho más sutil y abstracto. Si en virtud de la cuarta dimensión todos los objetos pueden estar dentro de un mismo espacio, físicamente en momentos distintos y mentalmente de forma simultánea, de acuerdo a la quinta dimensión, todas las cosas son una misma. La sexta dimensión es la ubicuidad, definida como la facultad de estar en todas partes a la vez. En virtud de la sexta dimensión algo que está aquí está en el Sol, en el Macrocosmos y en todas partes. Lo que está ocurriendo en un momento determinado aquí, siempre ha ocurrido y siempre estará ocurriendo. Así, en contacto con esa sexta dimensión, el verdadero clarividente ve las cosas antes y después de ocurrir. El hombre es un planeta, un árbol, una montaña y a la vez un ser humano. “No existe el vacío, lo cual es asunto de apreciación por medio de la LEY DE LA RELATIVIDAD.” La séptima dimensión es la reintegración al Absoluto.

Autor: TANAERUM

Ilustración: Alice Wellinger