sábado, 27 de junio de 2020

Sobre la desaparición de los rituales (II)


"(...) La desaparición de los símbolos remite a la progresiva atomización de la sociedad. Al mismo tiempo la sociedad se vuelve narcicista. El proceso narcicista de interiorización desarrolla una animadversión hacia la forma. Las formas objetivas se rechazan a favor de los estados subjetivos. Los rituales son inasequibles a la interioridad narcicista. La libido del yo no puede acoplarse con ellos. Quien se entrega a los rituales tiene que olvidarse de sí mismo. Los rituales generan una distancia hacia sí mismo, hacen que uno se trascienda a sí mismo. Vacían de psicología y de interioridad a sus actores.

Hoy la percepción simbólica desaparece cada vez más a favor de la percepción serial, que no es capaz de experimentar la duración. La percepción serial como captación sucesiva de lo nuevo no se demora en ello. Más bien se apresura de una información a la siguiente, de una vivencia a la siguiente, de una sensación a la siguiente, sin finalizar jamás nada. Las series gustan tanto hoy porque responden al hábito de la percepción serial. En el nivel de consumo mediático la percepción visual conduce al <binge watching>, el atracón de televisión o el visionado bulímico. La percepción serial es extensiva, mientras que la percepción simbólica es intensiva. A causa de su carácter extensivo la percepción serial presta una atención plana. Hoy la intensidad deja paso en todas partes a la extensión. La comunicación digital es una comunicación extensiva. En lugar de crear relaciones se limita a establecer conexiones.

El régimen neoliberal fuerza a percibir de forma serial e intensifica el hábito serial. Elimina intencionadamente la duración para obligar a consumir más. El constante update o actualización, que entre tanto abarca todos los ámbitos vitales, no permite ninguna duración ni ninguna finalización. La permanente presión para producir conduce a una <pérdida del hogar>. A causa de ello la vida se vuelve más contingente, más fugaz y más inconstante. Pero morar necesita duración".

"La desaparición de los rituales", Editorial Herder, Barcelona, 2020, p. 9-10.

jueves, 25 de junio de 2020

Sobre la desaparición de los rituales (I)


"Uno de los problemas más serios de nuestro tiempo es la mengua de esa compenetración que crean los símbolos comunes. (...) Si solo se tratara de que la sociedad se fragmenta en pequeños grupos, cada uno de los cuales desarrolla sus propias formas de compenetración simbólica, eso no sería un proceso especialmente difícil de comprender. Muchísimo menos comprensibles son la aversión y la repugnancia generalizada hacia el ritual en general. <Ritual> se ha convertido en una palabra escandalosa, en expresión de un conformismo vacío. Somos testigos de una revolución general contra todo tipo de formalismo, es más, contra la <forma> en general".

Mary Douglas
"Ritual, Tabu Und Körpersymbolik", Frankfurt del Meno, Fischer, 1974, p. 11.

viernes, 12 de junio de 2020

Pioneros en "Psicología de la Religión": (5) Henri Delacroix


Henri Delacroix (1873-1937) fue un psicólogo francés al que la historia de la disciplina ha postergado bastante en sus archivos de la memoria. Próximo a la filosofía de las formas simbólicas de Ernst Cassirer, con el que compartió una herencia humboldtiana, Delacroix analizó la religión, el lenguaje y el arte como universos simbólicos, formas de expresión y constitución tanto del pensamiento como del sentimiento. Desarrolló así una línea de investigación en psicología general en la que pueden situarse tanto sus sucesores en la cátedra de psicología de la Sorbona, M. Pradines, como el que fuera su alumno y posterior asistente en cursos, 1. Meyerson.

Su obra fue altamente reconocida durante el período de entreguerras, aunque posteriormente descartada por la corriente que se impuso tras la Segunda Guerra Mundial, de orientación fundamentalmente experimental. Sus estudios sobre la experiencia mística, la fe, el signo linguístico y la percepción musical conservan sin embargo un grandísimo interés para los interesados en una psicología de carácter cultural.

En su estudio clásico sobre el misticismo, condensado con el título "Études d'histoire et de psychologie du mysticisme; les grands mystiques chrétiens" (1908), Delacroix planteaba que para una comprensión de la esencialidad del misticismo cristiano se requiere un estudio profundo de la vida de sus grandes ejemplos. De esta manera, partiendo en sus análisis de las figuras de Teresa de Jesús, Madame Guyon, San Francisco de Sales y San Juan de la Cruz, entre otros, afirmaba que el místico posee una aptitud singular, que bebe de las aguas de la riqueza extraordinaria de la vida subconsciente.  Según su mirada, el místico se vale de los procesos fisiológicos y psicológicos de forma excepcional, incluyendo los automatismos e intuiciones de la vida subconsciente, para la transformación total de su personalidad.  Por esta ruta, y lejos de considerar la vida mística como reflejo de empobrecimiento emocional, disociación o psicosis, proponía que las sucesivas etapas de la vida mística representaban una forma nueva y creadora de existencia. O, en sus propias palabras: "Para entender el misticismo cristiano hay que acercarse directamente a los grandes místicos, sino hay riesgo de no ver otra cosa que sus características inferiores y de confundirlo con los accidentes nerviosos que lo complican, el histerismo o la locura religiosa".

Delacroix sostenía que los místicos, separados en el tiempo, el espacio y el medio histórico, constituyen un grupo, y su experiencia se liga a un mismo tipo psicológico. Así, un análisis comparado permite reflejar una sucesión de estados que dan forma a las exigencias comunes de todos los místicos, particularmente los del ámbito cristiano. Tienen por base el ascetismo, fundado en la renuncia, la mortificación, la simplificación y la concentración del pensamiento. Cesado luego el esfuerzo personal, aparecen los estados de éxtasis: la conciencia del yo individual y del mundo se obnubilan, y se organizan sentimientos de exaltación y alegría, alrededor de una intuición confusa, sentida como divinidad por su carácter espontáneo. Para Delacroix, este estado de éxtasis, interpretado por muchos psicólogos como el más característico de los místicos cristianos, no es más que uno de los estados que llevan al misticismo. Tras este espacio de enorme júbilo, sobreviene un período de crisis, de vacío, de muerte espiritual. La culminación del misticismo es el estado teopático, al que no todos los místicos llegan. Esta estación es más compleja que el éxtasis, ya que satisface simultáneamente las exigencias de la acción y de la contemplación. El místico anula solamente la acción individual; es un Dios interior el que opera y construye las cosas. La transformación global que se produce en la personalidad de los místicos discurre, así, mediante una serie de estados. 

Finalmente, y en otro de sus valiosos aportes, Delacroix publicó en 1902 "La Religion et la Foi", donde se dedicó a explorar la fe como el fenómeno religioso esencial para la psicología. Allí planteó que el análisis psicológico exhibe que en la fe religiosa se mezclan varias formas de creencia: la racional, que aspira hacia la certidumbre científica; la sentimental, que se sostiene sobre necesidades y tendencias; y, por último, la creencia por autoridad, que se recuesta sobre el poder y el rol de las instituciones. Cada religión, propuso el psicólogo francés, privilegia alguna de estas tres actitudes. Por otra parte, a lo largo de la historia predominaron unas u otras según el contexto de la época. Así, mientras que en la Edad Media predominaba una fe basada en la razón (Santo Tomás de Aquino), el desarrollo científico posterior fomentó una creencia sentimentalista, reaccionando contra una cultura intelectual demasiado agobiante. Delacroix analizó de esta manera la evolución de la fe, la utilización religiosa que se ha hecho de ella y la justificación doctrinal que la ha acompañado. Esta fue la puerta de entrada para abordar luego la experiencia religiosa de los individuos, a través de casos concretos (misticismo, inspiración profética, fanatismo, etc). 

Se trató, como podemos entrever, de una manera fresca y novedosa de comprender la vida íntima de las experiencias religiosas y místicas de radicalidad existencial, en una dirección muchas veces opuesta a la de la mayoría de sus contemporáneos que hasta ahora hemos tenido ocasión de explorar.


Reseña de Juan Manuel Otero Barrigón

Fuentes consultadas:
* Hollenback, Jess Byron. Mysticism: experience, response and empowerment. The Pennsylvania State University Press, Pennsylvania, 2000.
* Nelstrop, L. & Onishi, B.  Mysticism in the French Tradition: Eruptions from France. Routledge, New York, 2016.
* Pizarroso, N. & Fruteau, F. Henri Delacroix (1873-1937): hacia una psicología de las formas simbólicas. Revista de Historia de la Psicología, Madrid, 2004. Vol. 25, nro 4, pp. 129-140. 
* Talar, C.J.T. Modernists and mystics. The Catholic University of America Press, Washington, 2009. 

viernes, 5 de junio de 2020

Sobre lo Colectivo prendido fuego

Pintura: Kambui Olujimi, The 3rd Precinct Burns in Minneapolis (2020). Cortesía del artista

En su "De bello Gallico", Julio César se refirió con la expresión <furor teutonicus> a la actitud belicosa y de loco heroísmo que expresaban algunos combatientes germánicos al enfrentarse con los ejércitos de Roma en el siglo I a.c: desnudos, aullando salvajemente, a pecho descubierto, y con las caras pintadas. Por su parte, existía un grupo de guerreros nórdicos de élite que según los relatos lograban alcanzar estados enloquecidos durante las batallas, y a los cuales la tradición bautizó "berserkers". En el ciclo mitológico irlandés, Cúchulainn era un guerrero símil al Aquiles griego, que mató tanto a amigos como enemigos. Y en la misma Grecia, Eris, la diosa griega de la discordia y la lucha, propició la Guerra de Troya. Sin olvidarnos tampoco de Kali, la diosa hindú con un tigre por vájana, y cuyo nombre deriva de sufrimiento, dolor, inquietud y sobresalto, que también supo incitar a la guerra. Las referencias míticas podrían multiplicarse. Los disturbios (riot, en inglés), estados contagiosos de posesión regresiva, pertenecen a este reino arquetípico. En su obra "Civilización en Transición" (Vol. 10 de las <Collected Works>) C.G.Jung escribió que "el hombre colectivo amenaza con sofocar al hombre individual, de cuyo sentido de responsabilidad todo lo valioso en la humanidad depende en última instancia...los verdaderos líderes de la humanidad son siempre aquellos que son capaces de autorreflexión".

Juan Manuel Otero Barrigón


miércoles, 3 de junio de 2020

Notas sobre Activismo Espiritual (c)

Pintura: Michael ILE

El trabajo pionero de la educadora humanista Rachael Kessler (1946-2010) fue de un inmenso valor para destacar la importancia de cultivar la inteligencia espiritual en la educación de los niños, adolescentes y jóvenes, así como la relación inversamente proporcional existente entre una vida espiritual intensa y comportamientos socialmente destructivos como las adicciones y la violencia social, un aspecto otrora ya señalado por C.G.JungJ. CampbellM. Woodman, y otros. Kessler destacó la consideración del aula como centro de pertenencia y desarrollo personal, mucho más allá del mero espacio para la adquisición de conocimientos y habilidades útiles para la vida personal y profesional. Con un espíritu de similar profundidad a la de otros grandes pedagogos de los siglos xix y xx (Bosco, Montessori, Steiner, Freire, etc), Kessler se preguntó, en la línea de James Hillman, qué podría hacerse para que algunas clases tuvieran “alma”, y cómo los docentes pueden aprender a discernir cuando se accede al corazón de los alumnos. Desde esas experiencias intensísimas de relación y aprendizaje es que logran consolidarse los patrones de motivación intrínseca y promoción espiritual. Fue así que propuso “7 puertas” para penetrar en la interioridad de los alumnos, accesibles ya desde la misma infancia, como espacios susceptibles de estímulo a través de muchas oportunidades presentes en la vida escolar y universitaria:

1) la necesidad de conexiones profundas, 
2) el deseo de silencio y soledad, 
3) la búsqueda de significado y propósito, 
4) el hambre de alegría y disfrute, 
5) el flujo creativo, 
6) la urgencia de trascendencia, y 
7) la necesidad de iniciación. 

La apertura respetuosa de cada una de estas puertas es la posibilidad que docentes y profesores tienen de estimular las voces interiores, consolidar reglas comunes para la convivencia, facilitar el despliegue de las preguntas últimas y promover el cuidado atento de la dimensión espiritual como condición necesaria para lo que a partir de hoy denominaremos un "existir conscienzado". Y ello, porque el ámbito de la inteligencia espiritual es la misma vida.

Tercera Serie - Juan Manuel Otero Barrigón


viernes, 22 de mayo de 2020

Creencias y Arquetipos (por Alejandro "Aon" Nepote)


Las creencias tienen cierta relación con los arquetipos.
Los arquetipos no son simples pensamientos o razonamientos, antes bien, son “patrones universales” fundamentales, según la visión del Dr. Carl Jung. Por otro lado, de acuerdo al enfoque de Wang-Pi (Fusi), se trata del poder de un diseño básico matemático que se encuentra detrás de esos símbolos ancestrales que dan forma a los pensamientos o dictámenes, y es de aquí desde donde surge el “yi” -易- (cambio), como si fuera la matemática sagrada de la conciencia desde la cual se ramifican todas las perspectivas de las mentalidades existentes. Perfectamente podría adaptarse el mundo de las ideas de Platón al mundo de las creencias como causa primaria de los pensamientos.
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Podría decirse que los arquetipos influencian al inconsciente colectivo mediante la configuración existencial de los registros akáshicos desde donde baja la información, y, al mismo tiempo, se puede decir que los arquetipos se nutren del inconsciente colectivo en cuanto a la psique humana o aspecto psicológico; es decir, de alguna manera, los arquetipos y el inconsciente colectivo se retroalimentan recíprocamente en una especie de simbiosis interdependiente.
Del mismo modo, las creencias son patrones que deben ser muy bien comprendidos, y, en este caso en particular, directamente vinculado con el aspecto psicológico al que se refirió Jung y en el cual centró su mayor atención.
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El Dr. Alfred Adler atribuía los patrones a “los ideales” de las personas. Decía que la forma de vida de cada individuo se va ajustando a partir de una colección de creencias, las que van declinando a partir de un ideal de perfección y poder que, en definitiva, nunca se alcanza, distanciando cada vez más a las personas de ese objetivo ilusorio que se imponen como meta. Cuando esos ideales se diluyen con el correr de la vida al reconocer que son inalcanzables, las creencias van decayendo o siendo reemplazadas por otras más esperanzadoras.
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O bien, por ejemplo, del modo que interpreta el Dr. Joseph Campbell, cuya concepción de los mitos y creencias es algo que prácticamente se encuentra registrado en el ADN de los seres humanos, incidiendo sobre la mente y afectando a los pensamientos, al organismo y a la fisiología de manera inexorable.
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Hay personas que, lamentablemente, son víctimas de sus propias creencias. Creen que el mundo está en contra de ellas. Creen que están siendo siempre observadas para ser criticadas y juzgadas. Hay personas que creen no tener suerte ya sea para encontrar una pareja adecuada o conseguir un buen trabajo o para planificar un proyecto exitoso, otros creen que no tienen suerte para los negocios, que no tienen suerte con las amistades. Hay personas que no creen que dentro de ellas atesoran capacidades extraordinarias ni que guardan en sí dotes y habilidades asombrosas.
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Hay personas que creen que hay gente por ahí que constantemente le están haciendo daño de algún modo o creen que la vida es sufrimiento o, tal vez, creen que no hay nada después de la muerte y que todo se termina ahí; así, hay una cantidad inconmensurable de creencias que son causa de numerosos malestares emocionales, desequilibrios psíquicos, desarmonías bioenergéticas y enfermedades de todos los tipos, breves, crónicas y agudas, incluso, terminales.
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Por eso es tan importante revisar las creencias. Y no son sólo éstas que estoy mencionando, porque las creencias nocivas son incontables y de todos los tenores; están las aparentemente inofensivas, están las altamente letales, están las ponzoñosas que terminan contaminando todo a su alrededor, lesionando a otras personas y alterando el entorno.
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Debido a las creencias se establecen desacuerdos, hasta el punto de que, por meras creencias, se desatan guerras.
Por eso, realmente, la cuestión de analizar esto de las creencias no es algo banal como algunas personas suponen.
De hecho, en este nivel en el que estamos, es sumamente importante percatarse de las creencias nocivas y reemplazarlas por creencias saludables. En este nivel es fundamental modificar las propias creencias.
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Sin lugar a duda, en este nivel que estamos no sugiero atreverse a trascender las creencias e ir más allá de ellas, porque lo primero es aprender a transformarlas; por el contrario, si directamente se intenta liberarse de ellas sin haber aprendido a transformarlas, es muy probable que quien esté determinando que es posible trascenderlas sea otra creencia insidiosa escondida en lo más profundo.
Al menos sugiero meditar esta posibilidad.

Alejandro "Aon" Nepote
(texto extraído de su Facebook personal, perteneciente al curso "Vivir la Existencia")


Poshumanismo y "muerte del prójimo"


"Dando al prójimo, amando al prójimo, damos también a Dios lo que es debido. El hombre justo hace todos los días ofrendas a Dios y al prójimo. Durante milenios, el mundo judeocristiano se ha sostenido sobre estos dos pilares. (...) Pero hoy la sociedad es laica. A finales del siglo XIX, el grito sobrecogedor de Nietzsche se extendió sobre la Tierra: "Dios ha muerto". Incluso quien no sigue a Nietzsche ha tenido que reconocerle como profeta: durante el siglo xx, en el mundo judeocristiano las personas religiosas, que eran mayoría, pasaron a ser minoría. E incluso para esta minoría la fe se convirtió sobre todo en un hecho privado, como la elección de una filosofía, de una convicción política y hasta de un amor. La sociedad, sostenida por dos pilares, perdió el equilibrio cuando uno de ellos se derrumbó. La muerte de Dios vació el cielo. Pero nada resiste al torbellino del vacío. El espacio celeste se llenó con la aceptación de los milagros de la ciencia y de la economía entre las divinidades, con la elevación a las estrellas del deseo personal. (...) Con el paso del siglo XX cede también de forma irremediable el segundo pilar del mandamiento: el hombre de la ciudad se siente cada vez más rodeado de extraños. Es tiempo, pues, de pensar en el sequel de Nietzsche, y decirnos claramente que también ha desaparecido el prójimo. Los tiempos que siguieron a la "muerte de Dios" fueron llamados en ocasiones posteológicos o posreligiosos. Para los actuales todavía no se ha encontrado un nombre. Una posibilidad no deseada sería "poshumanos".

Luigi Zoja, "La muerte del prójimo", Turín, Einaudi, 2009, pp 4-6.

sábado, 16 de mayo de 2020

Notas sobre Activismo Espiritual (b)



Cada momento en la vida de una persona es un acto de improvisación: crear algo nuevo a partir de un pasado establecido.

La improvisación llega hasta las profundidades mismas de la materia. 

✅ Improvisar, del latín "improvidere", realizar un acto sin tenerlo previsto, preparado o planeado. "Algo muy común en el comportamiento de los niños, causando a veces gracia y sorpresa. Es una de las principales facultades que tienen los artistas". (Diccionario de Arte)

✅  Habitamos un universo de interdevenir; cada evento conlleva la influencia de todos los demás e influye en ellos. Los bloques de construcción del universo son momentos y relaciones, no "cosas".

Todos y cada uno de los seres vivos son sujetos de su propia vida, con valor intrínseco, y no solo un objeto para los demás.

Todo el universo es una comunión de sujetos, no una colección de objetos. (Thomas Berry

Nuestro llamado humano es a afirmar el valor de la vida y ayudar a construir comunidades que sean creativas, compasivas, participativas, multiculturales, humanas para los animales y buenas para la tierra, sin que nadie quede postergado. 

A medida que buscamos cumplir esta vocación, nos atrae el ideal de la belleza: armonía e intensidad de la experiencia. Este ideal de belleza, y su llamado interior hacia la plenitud de la vida para todxs y cada unx, resuena  cómo la Escucha Profunda del Universo; Dios, Tao, Brahma, Krishna, que está presente continuamente en la vida en la tierra y en la totalidad del cosmos.

Segunda Serie - Juan Manuel Otero Barrigón

jueves, 14 de mayo de 2020

Sobre mito, símbolo, y sus usos

Anthony Freda

En más de una ocasión se refirió el peligro que representa la pérdida del sentido de los símbolos en nuestra cultura. A esto habría que agregar que también es peligroso manipularlos en beneficio propio. Algo que no pocas veces ocurre en nuestro tiempo, sobre todo en los ámbitos de la política y la industria. Cuando esto sucede, se deforman y degradan las historias que los articulan, y su protagonista, el héroe, queda reducido a la mera búsqueda de poder o de riqueza. La contracara de esta operación es que tanto el símbolo como el mito, aún olvidados y despreciados en su importancia original, no han perdido su poder. De ahí la decisiva necesidad de tratarlos con respeto.

sábado, 9 de mayo de 2020

Pioneros en "Psicología de la Religión": (4) Théodore Flournoy



Nacido en 1854, Théodore Flournoy fue amigo de William James y estudiante de medicina bajo la dirección de Wilhelm Wundt. Ocupó provisionalmente una cátedra de Psicología Experimental que funcionaba en la Universidad de Ginebra, creada especialmente para él. Como James, se interesó profundamente por el fenómeno religioso, dedicándose durante un semestre a cursar en la Escuela de Teología de la misma ciudad. Sin embargo, decidió luego abandonar esta carrera ya que llegó a considerarla "una disciplina llena de dificultades innecesarias".  

Al que igual que su amigo estadounidense, Flournoy también se sirvió de documentos personales para sus investigaciones sobre la experiencia religiosa. En uno de sus trabajos publicados, una serie de seis autobiografías religiosas acompañadas de comentarios, el médico suizo destacó la gran diversidad de experiencias en las vidas por él estudiadas.  Su obra fue muy influyente en las tempranas exploraciones que Carl Gustav Jung realizaría sobre su prima (mediúm espiritista) Héléne Preiswerk, reflejadas en su propia tesis doctoral "Acerca de la psicología y patología de los llamados fenómenos ocultos", de 1902. De hecho, el sabio de Zurich menciona textualmente  en su autobiografía que "el concepto de la «imagination créatrice» («imaginación creadora»), que me interesaba en especial, lo tomé de él(refiriéndose a Flournoy). Asimismo, en "Wandlungen und Symbole der Libido" (Transformaciones y símbolos de la libido), editada en 1912, Jung también profundizó en el caso de Miss Miller, el cual originalmente había sido tratado por Flournoy, realizando sobre el mismo "un detallado análisis".

Las contribuciones de Flournoy a la psicología de la religión se condensan en la propuesta de dos principios fundamentales sobre los cuales buscó establecer los fundamentos de la disciplina, y cuyos importantes ecos se extienden hasta la actualidad:

1) Principio de exclusión de un Ser Superior: a partir del cual los psicólogos de la religión no deben afirmar ni desechar la existencia ontológica independiente del Misterio, ya que se trata de un aspecto que queda totalmente por fuera de su campo de competencia. Por el contrario, está dentro de su campo de estudios, reconocer el sentimiento de trascendencia y atender a sus manifestaciones y variaciones con la mayor rigurosidad posibles.

Observemos que este primer principio fue fundamental, nuevamente, para la obra junguiana en torno al fenómeno religioso, dado que Jung destacó siempre que sus teorías sobre la experiencia religiosa constituían un abordaje estrictamente psicológico y científico, declarándose prescindente de determinar la correspondencia objetiva de sus descubrimientos a nivel psicodinámico, puntualmente en lo referido a la existencia de Dios. 

2) Principio de interpretación biológica: de acuerdo con el cual, la psicología de la religión es, por un lado, a) fisiológica; en busca de las condiciones orgánicas que hacen posible el fenómeno religioso, b) genética o evolutiva; explorando los factores internos y externos involucrados en su desarrollo, c) comparativa; esto es, atenta a las diferencias individuales, y d) dinámica; reconociendo que la religión supone un fenómeno complejo en el cual están involucrados diversos factores interrelacionados a los que hay que  considerar. 

Además de la religión, otro de los grandes intereses de Flournoy fueron los fenómenos psíquicos y el espiritismo, a los cuales dedicó los últimos años de su vida. Uno de sus estudios más conocidos sobre el tema fue "Desde la India al planeta Marte", publicado en el año 1899. Trataba sobre una médium llamada Helen Smith, la cual parecía ser capaz de transmitir a otras personas información sobre sus vidas pasadas mediante un estado de trance. El libro documentó las experiencias de esta médium en términos de "ciclos románticos": el "ciclo marciano", "ciclo ultramarciano", y ciclos "hindú", "oriental" y "real". La obra tuvo fuerte resonancia dentro de la subcultura espiritualista de la época, pero Smith (cuyo nombre real era Catherine Elisa Muller) se decepcionó con Flournoy, dado que este había interpretado los distintos ciclos como fruto de la imagineria infantil de la psíquica , y su lenguaje marciano como un mero lenguaje elaborado. De cualquier modo, y hasta su último trabajo publicado en el año 1911, Flournoy siguió dedicándose a indagar en estos temas.
Para terminar, no podríamos dejar de recordar la importancia de incluir dentro de su legado el concepto de criptomnesia, que con posterior rigurosidad estudiaría Jung, remitiéndonos a la existencia de recuerdos ocultos para el campo de la consciencia. Es decir, recuerdos que la persona no sabe que los tiene y que no puede referir de donde los obtuvo o cómo se generaron. Flournoy fue, para varios historiadores de la psicología, el primero en documentar este fenómeno. Según el Diario Británico de Psiquiatría, "originalmente fue asumido que los recuerdos ciptomnésicos solo podían ser rememorados en estados alterados de conciencia. Hoy en día, el término se aplica para describir la aparición de recuerdos en estado normal de conciencia, los cuales no son reconocidos por el sujeto".


Reseña de Juan Manuel Otero Barrigón.


Fuentes consultadas:
* Flournoy, Theodore. From India to the Planet Mars. A study of a case of somnambulismo with glossolalia. New York/London, Harper and Brothers publishers, 1900.
* Goldsmith, Ronald E.
The Life and Work of Theodore Flournoy, 1854-1920. Michigan State University. Department of History, Michigan, 1979.

* Jung, Carl Gustav.  Recuerdos, sueños, pensamientos. Colección Los Tres Mundos. Séptima edición. Barcelona: Editorial Seix Barral, 1964.
* Jung, Carl Gustav. Obra Completa volumen 1: Estudios Psiquiátricos. 1. Acerca de la psicología y patología de los llamados fenómenos ocultos (1902). Madrid: Trotta, 1999 [2ª edición 2007].
* Wulff, David M. Psychology of Religion: Classic and Contemporary Views. Wiley, New Jersey, 1991.

lunes, 4 de mayo de 2020

Sobre las Fronteras del Conocimiento


"Psicológicamente, todo conocimiento es el resultado de imponer un cierto orden sobre la fenomenología psíquica a medida que las conductas, pensamientos y actos surgen de un nivel profundo no racional y hacen su aparición en la conciencia. De acuerdo con Jung, ese orden refleja el comportamiento de una realidad metapsíquica, es decir, de lo que es en sí mismo real.

(...)

Nos consideramos parte de los que pretendemos cambiar orientaciones que entendemos son sospechosamente parcializadas, excluyentes de otros saberes y que, en general, giran sobre un propio círculo vicioso sin aceptación de otros aportes, los cuales son descalificados por no tener ningún fundamento, por lo tanto, deben ser ignorados. Círculo de complacencia que lo único que genera son repetidores...y complacientes".

Néstor Eduardo Costa,
 "Sincronicidad y saber absoluto en la teoría de C.G.Jung", Centro Editor Argentino, Buenos Aires, 1997, pp 19 y 28.



viernes, 1 de mayo de 2020

Pioneros en "Psicología de la Religión": (3) Théodule-Armand Ribot


Théodule Armand Ribot, nacido en 1839, fue quizás el más relevante psicólogo de la historia de la psicología científica francesa. Desde 1885 ejerció como profesor de la Universidad de la Sorbone y posteriormente en 1888 se hizo cargo de la cátedra de psicología experimental del Colegio de Francia. 
Para algunos historiadores franceses, la figura de Ribot centraliza los comienzos de la psicología científica de su país, ya que intentó independizar la psicología tanto de la filosofía metafísica como de la fisiología, además de representar un proyecto institucionalizador a través de su cátedra, su laboratorio y su revista.
La obra de Ribot se desarrolló abordando diversos aspectos relacionados con la patología, en varios textos clave de su corpus. Entre ellos, podríamos mencionar "La herencia psicológica" (1873), "La Psicología de la atención" (1888), "La imaginación creadora" (1900), "Ensayo de las pasiones" (1906) y "La evolución de las ideas generales" (1897). A modo de comparación, y por todo lo comentado, la actividad de Ribot sería el espejo francés de la acción desarrollada por su par Wilhelm Wundt en Alemania.


El psiquiatra galo era un firme adherente a la visión científica de la psicología, lo que expresó de manera clara cuando afirmó que: “Hasta aquí la psicología ha tenido la desgracia de caer en manos de los metafísicos. Se ha formado así una tradición difícil de romper”. Como resulta lógico para la época, la evolución de Ribot, canalizó de este modo las vicisitudes de la nueva psicología, aspirando a un status legal en el mundo científico, particularmente en relación con sus dos incómodas vecinas: la filosofía y la fisiología.
El método desarrollado por Ribot como método científico principal, fue especialmente válido para la explicar la etiología de las enfermedades mentales, siendo usado además por la escuela psicopatológica derivada de él, especialmente por Pierre Janet. Probablemente, gracias al trabajo de ambos, la psicología francesa llegó a consolidarse en el estudio de la por entonces llamada "psicología anormal".

Respecto a la religiosidad, sostenía que la emoción religiosa intensa, la cual puede manifestarse en forma depresiva o melancólica, en individuos obsesivos con sentimientos de culpa o miedo, o bien en forma exaltada, con estados transitorios de sentimiento amoroso potente, debía ser considerada patológica. Según narra Eugen Weber en su obra "Apocalypses: Prophecies, Cults, and Millennial Beliefs Through the Ages", para Ribot las religiones estaban en proceso de evaporación, su destino inexorable era el de ser sustituidas por la racionalidad científica.
Pese a lo limitado que pueden revelarse hoy sus planteos, no podríamos terminar esta breve reseña recordando que como fruto de sus empeños, en 1900, y bajo su dirección y la de su colega Pierre Janet, se desarrolló el IV Congreso Internacional de Psicología  en París. Fue un evento curioso, marcado por la presencia de un gran número de ocultistas, espiritistas y teósofos. Sin embargo, y más allá de esa nota de color, la importancia de aquel evento se nos revela hoy superlativa; según algunos historiadores, en esa jornada nacieron por igual la psicología animal y la psicología de la religión.

Reseña de Juan Manuel Otero Barrigón.

Fuentes consultadas:
* James, William. Las variedades de la experiencia religiosa. Editorial Trotta, Madrid, 2017. 
* Stewart, William. A Biographical Dictionary of Psychologists, Psychiatrists and Psychotherapists. McFarland, California, 2008. 
* Weber, Eugene. Apocalypses: Prophecies, Cults, and Millennial Beliefs Through the Ages. Harvard University Press, Massachusetts, 2000.

miércoles, 22 de abril de 2020

Pioneros en "Psicología de la Religión": (2) Pierre Janet


Dentro de la escuela de psicopatología francesa del siglo XIX, en la cual se destacó como mentor y maestro de psiquiatras el célebre Jean Marie Charcot, fue Pierre Janet el que más contribuyó a la psicología de la religión. Vivió entre 1859 y 1947, y según se cuenta, una crisis religiosa en la adolescencia lo llevó a interesarse por la psicología. En aquel tiempo, como es sabido, esta disciplina estaba unida aún a la filosofía. Es probable que también se haya sentido influido por su tío Paul, que era profesor de filosofía en la Sorbona. Janet desarrolló una teoría comprensiva sobre el fenómeno religioso a partir del estudio de estados religiosos extraordinarios, entre ellos el de la paciente "Madeleine", que residió en la clínica Salpetriere entre 1896 y 1904. El psiquiatra francés mantuvo con ella correspondencia constante a lo largo de más de 14 años. Madeleine presentaba una serie de síntomas entre los cuáles se destacaba su forma particular de caminar sobre la punta de los pies, debido a una contractura del músculo de las piernas, algunos arrebatos místicos de unión extática durante los cuales permanecía inmóvil con los brazos en cruz, estados de ausencia de dolor, estigmas ocasionales, y algunas otras expresiones. Fruto de este seguimiento clínico fue su obra "De la angustia al éxtasis", escrito clásico aparecido en dos tomos en 1926 y 1928. Allí, Janet narraba su experiencia atendiendo a Madeleine en La Salpétrière, y luego 'extramuros' a lo largo de 22 años. Janet estudió las correlaciones entre los afectos, las nociones y los trastornos fisiológicos de esta mujer con ayuda de gráficos, análisis clínicos y otros instrumentos provistos por la "razón positiva" de la época, además de recoger testimonios orales y escritos (cartas y diarios privados) y una serie de pinturas religiosas que aportó la misma Madeleine. Las densas páginas de la obra recogen el resultado de su apuesta singular entre la mística y la psiquiatríaJanet llevó a cabo un trabajo sostenido y minucioso de toda la fenomenología expresada por su paciente, estableciendo una comparación con los grandes místicos de la tradición cristiana, en especial Santa Teresa de Ávila. Partiendo de los síntomas mostrados por Madeleine, definía el éxtasis como “una crisis de delirio religioso, optimista e inmóvil" (tomando delirio como un conjunto de creencias acompañadas por una certidumbre completa y opuestas a las apariencias que determinan las creencias del común de los hombres). Sus conclusiones lo llevaron a suponer que bajo una falsa conciencia mística se hallaba un cuadro de psicastenia, también conocida por entonces como "fatiga del alma", y caracterizada por fobias, obsesiones, angustia, abulia, sentimiento de extrañeza ante el mundo o uno mismo e inhibición intelectual y social. En su tesis, además concluía que el problema principal de Madeleine tenía que ver con el amor, pero no con el amor cristiano, sino con su incapacidad para amar y ser amada, transfiriendo a Dios los roles de aquellos amores que en la vida no pudo o no supo buscar o recibir. “Dios desempeña con ella las funciones que un hombre perfectamente habría podido cumplir”, planteaba con convicción. Y aunque no llegara a afirmarlo expresamente, podría suponerse que, según su mirada, los místicos y místicas cristianas habrían tenido el mismo problema.

Fue precisamente Janet quien conceptualizó la psicastenia como condición clínica en su temprano trabajo “Las obsesiones y la psicastenia”, de 1903. Allí aportó ideas clave para comprender la etiología y clínica del padecimiento. Posteriormente, Montserrat Esteve y Llopis, entre otros autores, sostuvieron sus teorías y en algunos casos también las ampliaron. En ese sentido, los franceses clásicos se referían a la psicastenia en términos de cuadros obsesivos psicológicamente graves.

Cabe mencionar que, aunque Janet explicara el caso Madeleine como una psicopatología peculiar y pretendiendo haber presentado una explicación exhaustiva de su situación, se preocupó por aclarar que su estudio estaba desprovisto de prejuicios anti-religiosos.

Por otra parte, también es un hecho que hoy en día ya no se trata, como en los tiempos de Pierre Janet, de demostrar la patología o la conducta enfermiza subyacente a la experiencia compartida por los místicos; ya no se busca desacreditar las vivencias y los aportes de los místicos y místicas basándose en un comportamiento que excede los límites de la norma. Por el contrario, se intenta tener un acercamiento diferente al fenómeno, reconociendo en algunos casos su valor espiritual, e inclusive, estudiando qué componentes de la personalidad del místico –como estrategia para buscar nuevas explicaciones– le permiten continuar anclado a la realidad y tener una vida productiva y satisfactoria, estableciendo así una diferencia no menor con el paciente psicótico.


Reseña de Juan Manuel Otero Barrigón.

Fuentes consultadas:
* Ávila, Antonio. Para conocer la psicología de la religión. Editorial Verbo Divino, Navarra, 2003.
* Hollywood, Amy. Sensible Ecstasy: Mysticism, Sexual Difference, and the Demands of History. The University of Chicago Press, Chicago, 2002.
* Janet, Pierre. De la angustia al éxtasis. Fondo de Cultura Económica. México D.F, 1992. 


viernes, 17 de abril de 2020

Enrique Dussel: Diálogo Interreligioso, Teología, Mitos, Filosofías y Políticas de Liberación

Introducción esencial, en apenas tres videos recomendados, al pensamiento del filósofo, historiador y teólogo latinoamericano Enrique Dussel, reconocido por su trabajo ​en el campo de la Ética, la Filosofía Política y la Filosofía latinoamericana. Autor de más de 50 libros y centenares de artículos académicos, Dussel fundó en los años 70´ la corriente de Filosofía de la Liberación, habiendo sido además uno de los iniciadores de la Teología de la liberación.

"El Diálogo Interreligioso"(Curso El diálogo interreligioso e intercultural desde una perspectiva decolonial, UNAM, 2017)

"Geopolíticas del conocimiento y poder. Descolonización" (Junto a Ramón Grosfoguel, UNAM, 2014)
"Otra mirada sobre la historia universal" (Seminario Filosofía Política en América Latina hoy, 2013)

jueves, 16 de abril de 2020

Notas sobre Activismo Espiritual (a)


Reflotar el proyecto inacabado de los años 60´. 
⬇                                                                           ⤴
Encontrar espíritus afines, tender puentes, construir espacios compartidos de intercambio y desarrollo integral comunitario.
⬇                                                                           ⤴
Arrojarse a bucear interiormente y develar los motivos reales que fundamentan lo que hacemos.
⬇                                                                           ⤴
No hay campo de batalla más peligroso para el crecimiento espiritual que el propuesto por el ego, que en ningún terreno reina más cómodamente que en el triunfalismo del espíritu.
⬇                                                                           ⤴
Escribir la nueva historia con la pluma de los que no tienen pluma.
⬇                                                                           ⤴
Jugar sin resultados previstos; ensayar movimientos corporales inútiles para quebrar el imperativo de la productividad.
⬇                                                                           ⤴
Desarrollar una santidad actuante y comprometida en un mundo imperfecto.
⬇                                                                           ⤴
Ser persona en plenitud, en diálogo con otros. 

Primera Serie - Juan Manuel Otero Barrigón

lunes, 13 de abril de 2020

Pioneros en "Psicología de la Religión": (1) Wilhelm Wundt


Wilhelm Wundt, el fundador de la psicología científica, nació en Mannheim, Alemania, en 1832. Hijo de un pastor luterano, pasó una infancia y una juventud dedicadas esencialmente al estudio, doctorándose en medicina en 1856 por la Universidad de Heidelberg. Cuatro años despúes publicaría sus "Aportaciones a la teoría de la percepción sensible", donde manifestó la necesidad de que la psicología se constituyera como disciplina científica por derecho propio. Ya en la introducción a esta obra dejaba consignado su futuro plan de trabajo, en el que se destacaban los siguientes tres puntos: 

1) Crear una psicología experimental
2) Conformar una metafísica científica 
3) Estudiar la psicología de los pueblos

En su búsqueda de otorgarle status científico a la psicología, Wundt se abocó a conocer los elementos que contiene la conciencia, recurriendo al método de la introspección, siempre con el afán de poder medir dichos contenidos en tanto fuera posible. La temprana psicología concebida por Wundt poco tenía que ver con lo que consideramos hoy día: su interés radicaba en el estudio de las bases fisiológicas de la conducta y la conciencia, para lo cual apostaba a una psicología que utilizara técnicas análogas a las de la fisiología. En sus introspecciones, Wundt y sus discípulos identificaban dos elementos básicos de la vida mental: sensaciones y sentimientos. Para ellos, los complejos y cambiantes procesos mentales resultaban de las conexiones, o de síntesis creativas de esos elementos, pero no en el sentido clásico que manejaba la física mecanicista. Según Wundt, las sensaciones y sentimientos no eran solamente elementos que chocan e interactúan. Al igual que John Stuart Mill, adoptó un modelo de la mente que enfatizaba los principios químicos en lugar de los mecánicos. Wundt sostenía que la mente es una fuerza creativa, dinámica, volitiva. Nunca podría ser entendida mediante la simple identificación de sus elementos o su estructura estática. Por el contrario, debía ser estudiada a través del análisis de su actividad. En esta línea, en sus "Fundamentos de psicología fisiológica" de 1874, expresaba que "en la psicología el hombre se examina por dentro, y al hacerlo se esfuerza por aclarar la coordinación de todo lo que descubre". 

Wilhelm Wundt creía que el lenguaje, los mitos, la estética, las costumbres sociales y la religión constituían reflexiones de nuestros procesos mentales más elevados; sin embargo, y debido a que tales procesos no podían ser manipulados o controlados, no era posible estudiarlos experimentalmente, aunque sí por medio de registros históricos, literatura y también mediante observaciones naturalistas. 


En sus comprensiones sobre el fenómeno religioso, confluían diversas corrientes de su tiempo: de la teología alemana asumía que la religión mora y proviene del sentimiento. Esta teología, enraizada en el concepto luterano de "sola fide", desnudaba la experiencia religiosa de sus componentes intelectuales, para subrayar y destacar el carácter afectivo, traducido como sentimiento de dependencia, intuición de la existencia de lo infinito en lo finito, que cada sujeto vivencia de modo particular y distinto. Por otra parte, la filosofía positivista predominante en su época le aportaba la convicción de que la religión sólo podía asirse a partir de la evolución histórica de los pueblos. Concepción según la cual, recordemos, los "primitivos" vivían formas atávicas de desarrollo. Siguiendo este camino, Wundt defendía que la psicología comparada podía ser la puerta de entrada a los enigmas psicológicos de la religión. Los contenidos de la conciencia colectiva se revelaban, para él, en los productos culturales que tienen el carácter de objetos espirituales permanentes. Un ejemplo de tales contenidos lo encontraba en el lenguaje, la condición que hace posible una comunidad social humana, ya que éste es un medio de comunicación espiritual adaptable hasta en situaciones socialmente complejas. El lenguaje, a su vez, constituía en su mirada el tránsito posible entre la actividad psíquica individual y la colectiva, ya que se origina en los movimientos expresivos de las emociones y se convierte en depósito de los contenidos colectivos. Según Wundt, estos contenidos colectivos se dividían en dos clases: 1.ª, las representaciones en las que se precipitan temores y esperanzas comunes (representaciones míticas); 2.ª, los motivos comunes de la voluntad (normas de la costumbre). De las representaciones míticas Wundt derivaba, al combinarse con las normas éticas que nacen de las costumbres, las representaciones religiosas. Las representaciones míticas y religiosas hallan su expresión, en parte, en el culto, y, en buena medida, al combinarse con los sentimientos estéticos elementales, en el arte, que de esta manera asedia los sentimientos estéticos superiores. Así, en su obra "Psicología de los pueblos" ("Völkerpsychologie", de 10 volúmenes), establecía que los contenidos fundamentales de la conciencia colectiva eran, por tanto: el lenguaje, las costumbres, y los mitos.

En esencia, la psicología de la religión de Wundt la suponía un producto cultural fruto de nuestros procesos mentales más altos. En los tres tomos de "Mythus und Religion" (publicados entre 1905 y 1909) se propuso relacionar los distintos tipos de mitologías con la evolución cultural humana. Por esa vía, llegó a formular que la Edad de la Razón había dejado atrás el pensamiento mítico, el cual había nacido de procesos emocionales y fundamentales como el miedo. Consecuentemente, la religión comprendía distintas etapas en su devenir histórico: a) creencia en la magia y en los demonios, b) tomemismo, c) culto a los antepasados humanos, d) culto al héroe, y posteriormente, e) culto a los dioses, en una espiral evolutiva que desembocaría en f) una etapa final humanista, signada por un universalismo religioso.

Reseña de Juan Manuel Otero Barrigón.

Fuentes consultadas:
* Hood, R. & Hill, P & otros. The Psychology of Religion, Fourth Edition: An Empirical Approach, The Guilford Press, New York, 2009.
* Prat Ferrer, Juan José. Bajo el árbol del paraíso. Historia de los estudios sobre el folklore y sus paradigmas, Madrid, CSIC, 2008.
* Wundt, W. Elementos de psicología de los pueblos, Ed. Alta Fulla, Barcelona, 1990.


Fragmento teológico-político (Walter Benjamin)


"Es el Mesías mismo quien sin duda completa todo acontecer histórico, y esto en el sentido de que es él quien redime, quien completa y crea la relación del acontecer histórico con lo mesiánico mismo. Por eso, nada histórico puede pretender relacionarse por sí mismo con lo mesiánico. Por eso, el Reino de Dios no es el télos de la dýnamis histórica, y no puede plantearse como meta. En efecto, desde el punto de vista histórico, el Reino de Dios no es meta, sino que es final. Por eso mismo, el orden de lo profano no puede levantarse sobre la idea del Reino de Dios, y por eso también, la teocracia no posee un sentido político, sino solamente religioso. Haber negado con toda intensidad el significado político de la teocracia es el mayor mérito del libro de Bloch titulado El espíritu de la utopía.
El orden de lo profano tiene que enderezarse por su parte hacia la idea de la felicidad, y la relación de este orden con lo mesiánico es uno de los elementos esenciales de la filosofía de la historia. Con ello, da lugar a una concepción mística de la historia, cuyo problema es susceptible de exponer a través de una imagen. Si una flecha indica dónde está la meta en que actúa la dýnamis de lo profano, y otra nos indica la dirección de la intensidad mesiánica, la búsqueda de la felicidad de la humanidad en libertad se alejará de dicha dirección mesiánica; pero así como una fuerza que recorre su camino puede promover una fuerza de dirección contraria, también el orden profano de lo profano puede promover la llegada del mesiánico Reino. Así pues, lo profano no es por cierto una categoría del Reino, sino una categoría (y de las más certeras) de su aproximación silenciosa. Pues en la felicidad, todo lo terreno se dirige a su propio ocaso, que sólo en la felicidad puede encontrar, mientras que, por supuesto, la intensidad mesiánica inmediata, la perteneciente al corazón, del ser humano individual interno, pasa por la desdicha, por el sufrimiento. A la restitutio in integrum religiosa que conduce a la inmortalidad le corresponde una restitutio in integrum mundana que a su vez conduce a la eternidad de un ocaso; siendo por su parte la felicidad ritmo de eso mundano eternamente efímero, pero uno efímero en su totalidad, en su totalidad espacial y temporal, a saber, el ritmo de la naturaleza mesiánica. Pues la naturaleza es sin duda mesiánica desde su condición efímera eterna y total.
Perseguir esta condición efímera, incluso para aquellos niveles del hombre que son ya, como tal, naturaleza, es tarea de esa política mundial cuyo método ha de recibir el nombre de ´nihilismo´".

Walter Benjamin, "Fragmento teológico-político". El autor nunca publicó este texto, cuyo título fue agregado por Th. W. Adorno (basándose en indicaciones del autor) y cuya fecha de redacción es desconocida: Adorno pensaba que el texto era de 1937; Gershom Scholem y Rolf Tiedemann lo fechan en los años 1920-1921. La cita está tomada de la traducción de Jorge Navarro Pérez publicada en Walter Benjamin, Obras (libro II/vol. 1), Madrid: Abada Editores, 2010.

viernes, 10 de abril de 2020

Sobre la ¿muerte de Dios?

Pintura: Edvard Munch

Si algo distinguió al siglo XX, con su carga de violencia y locura, fue la reactualización de una figura bíblica antiquísima, la del “ocultamiento del rostro de Dios”. Ya Nietzsche había advertido, aunque se lo interpretara erróneamente, que la muerte de Dios no es sinónimo de ateísmo. De hecho, el ateísmo es una de los tantos disfraces que a veces adopta la religión. Así, en el parágrafo 108 de “La Gaya Ciencia”, el filósofo del martillo apuntaba a que “despúes de muerto, su sombra –enorme y espantosa- siguió proyectándose durante siglos en una cueva. Dios ha muerto, pero los hombres son de tal naturaleza que, tal vez durante milenios, habrá cuevas donde siga proyectándose su sombra”. El Dios muerto no es, en absoluto, un Dios desaparecido del horizonte. Al contrario, es un Dios que impera como muerto. La muerte de Dios no implica ni la desaparición de la idea de Dios ni de las consecuencias de su creencia en él.

martes, 7 de abril de 2020

Posiciones discrepantes


"...Por lo que toca a su opúsculo contra la religión, su repudio de la religión no es nada nuevo para mí. Lo espero con ansia y con curiosidad. Un contrincante de espíritu poderoso le es seguramente más útil a la religión que mil adeptos que no sirven para nada. En la música, en la filosofía, y en la religión sigo definitivamente caminos distintos a los suyos. No me podría imaginar que su profesión de fe pública pudiera afectarme en forma desagradable; siempre he pensado que todos deben expresar, en voz alta y con claridad, su opinión sincera. Usted fue siempre tolerante conmigo, ¿cómo no debo yo serlo con su ateísmo? Seguramente no se tomará tampoco a mal si, dado el caso, yo también expreso libremente mi posición discrepante".


Oskar Pfister, Carta del 21 de Octubre de 1927 a Sıgmund Freud, a propósito de la publicación de la obra freudiana "El porvenir de una ilusión" (Correspondencia 1909-1939 Sigmund Freud-Oskar Pfister, FCE de México 1996, pp 105-106).

domingo, 5 de abril de 2020

Sobre un posible origen del mito


Una tesis interesante sobre el origen del mito lo ubica en los comienzos de la hominización. Tesis que propuso el sociólogo y crítico literario francés Roger Callois en su obra “El mito y el hombre”, de 1938. Para Callois, la “función fabuladora”, como él la denomina, sería el atributo que permite distinguir al ser humano del animal. En tanto este último responde de manera inmediata y condicionada a los estímulos que lo provocan, el ser humano, capaz de retirarse a su interior, elabora una respuesta que logra articular gracias a las posibilidades que le otorga la fantasía. De esta manera surgiría el mito, como un sustituto de la acción inmediata, que es al mismo tiempo, un modo pensante de afrontar una situación vital. Función que en tanto es primigenia y duradera, extiende un puente entre el yo y el vasto mundo que lo rodea.

viernes, 3 de abril de 2020

Reflexiones Junguianas (VI), por Néstor E. Costa



Seguramente, los seguidores de Jung reconocen en lo inconsciente colectivo la sede de todos los arquetipos, es decir, allí se encuentra la experiencia humana formada a través de siglos de evolución. No se trata, como lo dice el pensador suizo, de una expresión muerta, de un conjunto de ruinas prehistóricas, por el contrario, es un sistema vivo de reacción y disposición que incide sobre la vida individual; tampoco es un "a priori" histórico y gigantesco, sino que es la fuente de los instintos, en la medida que los arquetipos son las formas en que se manifiestan los instintos.
De esa fuente de la vida que son los instinto emana también todo lo creativo, de tal manera que lo inconsciente no es sólo condicionamiento histórico, sino que al mismo tiempo engendra los impulsos creativos.

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Un tema que siempre le apasionó a Jung y por supuesto lo alarmó (y tantos otros...) fue el aparecer de una "psicología sin alma", la que ubica sus comienzos a mediados del siglo XIX y que con su avance lento, pero sin retrocesos, nos hace olvidar las bases a las que tanto aludiera el maestro suizo.
En una conferencia que fuera casi visionaria, "El Problema Fundamental de la Psicología Actual", del año 1931 y pronunciada en la ciudad de Viena, ha de sostener primariamente que esta fenomenología de tratar de eliminar un concepto evanescente como el de "alma" provino del materialismo científico: "todo lo que no se podía ver con los ojos ni palpar con las manos se puso en duda o, lo que es peor, pasó a tener la mala reputación de ser sospechoso de metafísico, Únicamente se consideraba "científico" y por ello, admisible lo que podía ser reconocido como material o aquello que podía ser deducido de causas sensorialmente perceptibles".
Este cambio había comenzado a fraguarse hacía ya mucho tiempo "La época gótica, que aspiraba a las alturas, llegó a su fin con la catástrofe espiritual de la Reforma, por lo que trajo como consecuencia el cruce de la línea verticual del espíritu con la horizontal de la consciencia moderna". Nos señalará Jung, que a partir de esos momentos la consciencia ya no creció en altura, sino en anchura, desde una perspectiva tanto geográfica como cosmovisional.

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Esa idea de la espiritualidad que había campeado durante tantos siglos, cedía ahora el paso a la sustancialidad de lo físico, con lo que se logró que el espíritu fuera dependiente de la materia y de causas materiales.
Como lo señala Jung, a pesar de todo, hubo filósofos e investigadores que, desde una concepción más profunda, se opusieron a este cambio radical. Pero, su peso en cuanto al espíritu de la época poco influyó frente a esta tendencia generalizada. Nos dice el investigador suizo: "No se puede creer que tamañas dislocaciones de la cosmovisión partieran de reflexiones racionales, pues no existe absolutamente ninguna reflexión racional que pueda demostrar o negar ni el espíritu ni la materia".
Ambos conceptos, dice Jung, no son más que símbolos de factores desconocidos, tampoco y en este sentido, nada impide a la especulación intelectual contemplar la psique como un complicado fenómeno bioquímico, es decir, en última instancia como un juego de electrones, o por otra parte, considerar el interior del átomo como vida espiritual. Es interesante observar como la metafísica del espíritu había sido reemplazada en el siglo XIX por una metafísica de la materia. Sin embargo, desde un punto de vista psicológico supuso una revolución de la cosmovisión que hasta esa época había predominado.


Néstor E. Costa es el Presidente de la Asociación de Formación e Investigación en Psicología Analítica -AFIPA- Grupo de Desarrollo reconocido por la IAAP (International Association for Analytical Psychology), con sede en Buenos Aires, Argentina. Doctor en Psicología. Ex Vice Decano del Departamento de Psicología de la Universidad John F. Kennedy, fue uno de los fundadores de AFIPA en los primeros meses de 1996.

miércoles, 1 de abril de 2020

Sobre la sabiduría de los Cuentos

Arte digital: anndr

Si existiera algo como “El Libro de la Verdad”, los cuentos serían, sin duda alguna, su contenido más esencial y la mejor clave para comprenderla. La sabiduría de sus narraciones es expresiva, práctica y operante, sólo nos exige ponerla en marcha. Rumi sugería tomar en serio las “palabras insensatas” de los cuentos, cuyas raíces se hunden hasta el fondo de las profundidades de la Psique. El cuento es un reflejo de nosotros mismos, ya que cada cuento relata nuestra historia; y es también el mundo, siempre que nos sirve de mapa existencial para saber por donde vamos, y continuar nuestro camino algo más serenamente. Los cuentos hablan, y al hablar, transmiten veladamente la verdad. Su aparente “mentira” es un artificio que conmueve los automatismos de nuestro sistema mental; y es en ese juego de paradojas, donde se nos revela su vía iniciática.

Juan Manuel Otero Barrigón

sábado, 28 de marzo de 2020

Sonido-Color y Afectos (por Jorge Garzarelli, Phd)

Jorge Garzarelli es doctor en Psicología por la Universidad del Salvador. Profesor emérito en dicha casa de estudios. Desarrolla múltiples actividades académicas, además de ejercer como analista en la práctica privada. Su tesis doctoral se titula: "El mito: acerca de su producción en el inconsciente" (1987). Es autor, además, de los libros "Psicosociología del Turismo" y "Psicología del Deporte". Su sitio web es: www.jorgegarzarelli.com.ar


A partir de un trabajo libre con relación al tema principal que vengo realizando

Durante varios años, con diferentes personas y sus actividades en un rango etario entre los 21 y los 65 años (aproximadamente) todos ellos con estudios secundarios completos, terciarios, y universitarios, pertenecientes a la Capital Federal y provincia de Buenos Aires, siempre utilizando el método de asociación libre, he podido paulatinamente acceder a diferentes conclusiones en las que la Subjetividad realiza una constante aparición.

Siempre se han utilizado las mismas tonalidades:

Do sostenido mayor

Re menor

Mi bemol mayor

Fa mayor

Sol Mayor

La menor

Si Bemol mayor

En términos generales podemos señalar que las tonalidades mayores producen afectos de extroversión, alegría, amabilidad, cordialidad, brillantes expansivos mientras que las tonalidades menores, tristeza, melancolía, opacidad, introversión debilidad, fragilidad, entre otros afectos.

Los términos introversión y extroversión se han utilizado de acuerdo a la tipología de la personalidad según C.G. Jung.

Se han utilizado las alteraciones (sostenidos y bemoles) que sugieren diferentes emociones o afectos. Los que, como se verá a lo largo de este trabajo, presentaron una dispersión de los datos hipotéticamente establecidos que difiere notablemente de lo habitualmente considerado.

Se han utilizado las 7 notas musicales (alteradas) en una relativa correspondencia con los siete colores del arco iris.

Para la siguiente pequeña experiencia realizada con un grupo de artistas vinculados al hecho pictórico, a partir de una invitación personal realizada entre los que conforman el grupo de “Los Bárbaro” en Capital Federal.

Los mismos en forma espontánea se reunieron en mi casa un sábado de Septiembre del 2018-12-06.

El método fue simple, consistiendo en escuchar las tonalidades mencionadas y asociándolas “a posteriori” con un color y un afecto.

Los nombres de estos artistas son: Carlos Scanapiecco, Hugo Dinzelbacher, Carlos Tessarolo, Lali Pavón, Marta Perez Temperley, José Cirigliano, Juan Ramos Rojas, Lucía Benegas, Claudia Maranga , cada uno dentro de su especialidad y su propia escuela plástica.

El instrumento utilizado fue un teclado con diferentes combinaciones de instrumentos.

Cabe “a priori” aclarar que debido a sus diferentes formaciones, escuela, edad, sexo, no hubo coincidencias en las proposiciones asociativas y muy pocas coincidencias en los resultados finales, lo que ya muestra la emergencia significativa de la plena subjetividad que “ubica” a los artistas dentro de una rama especial del acontecimiento psicológico.

En todos ellos las asociaciones “esperables” en términos generales, fueron de un orden diferenciado.

Las palabras claves para este trabajo son Tono, Color, Afecto, Sujeto, Subjetividad, las que se irán definiendo en las ocasiones pertinentes.

ÍNDICE TEMÁTICO

Asociación de artistas
Palabras claves

Desarrollo
Sonidos
Colores
Afectividad
Acerca del Sujeto en Psicología

Conclusiones relativas

– Trabajos de los artistas involucrados

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Sonidos en la Física

El sonido sin duda alguna lo encontramos al principio mismo de la creación del Universo.

Todas las teorías antiguas y actuales acerca del tema, así lo demuestran.

El hombre, siempre aparece en toda la prehistoria e historia como un buscador de los orígenes y las preguntas que se formula siempre están sujetas a diferentes respuestas, algunas de las cuales hasta el presente permanecen en el orden del misterio.

Tanto científicos, como religiosos, como artistas,etc.etc. siguen investigando (siguiendo las huellas) a los primeros principios elementales que sirven de sustento a los nuevos paradigmas.

De este modo y gracias a la “curiosidad” de la Persona humana (entendida a ésta, compuesta por los niveles físico, químico, biológico, Psicológico, social, ético-moral y espiritual) , el sonido que ha pasado a formar parte indisoluble de su ser, es un objeto específico a ser estudiado en forma constante.

Este hecho “perse” es un constituyente de nuestra particular naturaleza y que habita en la esencia de la Palabra.

Todos los pueblos del mundo poseen su lenguaje específico compuesto por infinidad de sonidos, algunos fijos, otros cambiantes, otros nuevamente estructurados y que mutan en un acuerdo insoslayable en su calidad de nuevos paradigmas.

En este orden, a mi criterio, la Música (uno de los puntales de este artículo) es un lenguaje universal ya que lo encontramos “habitando” nuestra existencia en todas las formas posibles.

Someramente nos remitiremos al concepto de sonido en la Física, a los efectos de su aplicación en el Trabajo de Asociaciones libres en artistas plásticos, tomando las algunas de las diferentes tonalidades (tonos mayores y menores) y vinculadas a los colores y las sensaciones.

Se entiende por onda, en este caso a una vibración percibida por nuestro oído.

Esta onda es mecánica, elástica y longitudinal producida por la vibración de un material “in situ”, es decir por una fuente de sonido de un material en el que se produce el mismo.

Esta vibración produce diferentes sensaciones según la estructura fisica, química, biológica y psicológica de la persona humana.

Para esto es necesario un medio material en el que pueda ser propagada, en la que el sonido se mueve a una velocidad constante y específica describiendo un movimiento de revolución, el que será percibido por el sujeto escuchante de acuerdo a su subjetividad.

Asimismo la velocidad del sonido dependerá del medio y del material desde donde se produzca.

Existen velocidades diferentes según la atmósfera y la humedad. Es decir variará de acuerdo al medio en que se produzca y será mas aguda cuando mayor frecuencia existe y grave cuando la frecuencia sea menor.

Es el osciloscopio el instrumento que graficará la vibración. Un ejemplo que se ha compatibilizado para la afinación desde hace algún tiempo en la actualidad es el diapasón que vibra 440 veces por segundo, utilizado para todos los instrumentos tanto de acuerda, como de viento.

Además, será necesario para este caso, un sujeto receptor con un sentido auditivo que reaccione de acuerdo a las vibraciones percibidas.

En este proceso receptivo el movimiento dependerá de la energía producida que puede ser circular, rectilínea, u oscilante (por ejemplo las cuerdas de una guitarra)

Esta onda perturba al medio de acuerdo a su amplitud (que puede ser tanto longitudinal como transversal) la que cuando está en equilibrio, se llamará Nodo.

Es en el vacío donde no hay posibilidad de propagación de sonido.

Todo sonido tiene un denominado timbre que se genera de acuerdo a los armónicos del instrumento, el que variará de acuerdo a la forma del mismo. Se utiliza para denominar al timbre a la sumatoria de todos los armónicos, mientras que el sonido puro no tiene armónicos. Un ruido será un sonido con enarmónicos en conjunto.

Siempre en la audición la emergencia de sonidos armónicos producirá una sensación de paz, de tranquilidad, de orden. Tomamos como ejemplo a la música clásica mientras que en la actual música y a partir de compositores como Wagner y mas tardíamente Arnold Schonberg la emergencia de los enarmónicos dará por resultado sonoro una forma disruptiva de percepción, sensación y emoción.

La fuerza de la emisión de un sonido en diferentes instrumentos dependerá, no solo de la capacidad vibratoria del mismo acorde con su estructura y dimensión, sino también de la energía mayor o menor con la que el mismo sea utilizado.

Habitualmente en las tonalidades se le asignan a las tonalidades mayores la capacidad de producir efectos de apertura, extroversión, fortaleza, alegría, dinamia, vibración y o luminosidad, mientras que a las tonalidades menores, efectos de melancolía, tristeza, obscuridad, serenidad, introversión u opacidad.

El afecto

Desde siempre, es un hecho conocido, el hombre se siente afecto por todo lo que lo rodea como por su propia interioridad.

En la teoría de las representaciones el proceso iniciado a partir de la percepción de la imagen que un objeto nos muestra (color ,forma ,volumen, tamaño, peso, olor, densidad) y que ingresa a nuestro psiquismo en forma consciente y se aloja luego en el “lugar de la memoria”,esa representación tendrá dos aspectos, uno intelectual que conformaría la imagen y el otro vivencial que conformaría el afecto, es decir el “como” me siento alterado por esa imagen interna.

Todos estos valores afectivos conformarían un “modulo” de vivencia del mundo y del mi-mismo.

En esa afectación el cuerpo reacciona de diferentes modos, de acuerdo al objeto o situación que nos estimula.

Los afectos estudiados entre tantos por Santo Tomás, Kierkegaard, Heidegger, Descartes, están presentan en toda psicología de la personalidad ya que es sumamente importante reconocerlos formando parte de nuestra estructural vital.

Muchas son las formas de la afectivización, tanto como alegría, dolor, sufrimiento, pasión, optimismo, la melancolía, el temor ,etc.

Todos estos factores están altamente vinculados a la estructura de personalidad de cada Sujeto, tal como “a posteriori” podrá observarse en el presente trabajo.

Pero es en el sonido donde por ser substancia de la música y esta puramente formal el tema se complica, ya que el ser humano tiende mentalmente y en forma inmediata a la asociación (como condensación o metáfora) de sus representaciones y es en el campo de la sonoridad que se puede (y de hecho lo está si reflexionamos más profundamente) ligada al color, cuando no a la textura e inclusive al sabor y al olor.

El afecto siempre tiende a ser complementado tanto por las cosas del mundo (Umwelt) como por los otros (Mitwelt) o por la espiritualidad cuyo camino o puente son todas las formas del Arte.

Y es en el Arte en donde el afecto tiene un valor primordial ya que el afecto por la obra de arte pertenece ya a un profundo acto de sublimación, acto que se corresponde con los valores mas prístinos y sublimes del ser humano.


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Los Colores

Gracias a la presencia de los colores en toda su gama podemos ver el mundo que nos rodea, ya que el mundo se nos presenta en colores específicos cuando lo observamos (como en la ciencia clásica) objetivamente.

El tema vibra de otro manera cuando se trata de la subjetividad de cada persona.

Allí la variación es patrimonio de cada observador.

Muchos han sido los investigadores acerca de la naturaleza de la luz y en la actualidad se concuerda en que la misma es un “haz de ondas electromagnéticas

Entre ellos Newton (l704) en su teoría de la refracción de la luz, señala que ya sea a través de un prisma triangular como en una gota de lluvia se nos muestran todos los colores del arco iris, y que los colores pueden ser fisiológicos, químicos y prismáticos.

De acuerdo a su investigación los colores son componentes de la luz blanca, designando de este modo al “espectro”,visible por los humanos como un fenómeno ondulatorio.

Es en Goethe quien ingenió una rueda de colores complementarios, los colores surgen en el límite entre la luz y la obscuridad, siendo imposible en el blanco ver a los colores y añadiendo el concepto de la complementariedad como una sensación originada en el funcionamiento de nuestro sistema visual.

A esto debemos añadir que en nuestro sistema visual existen células especializadas que nos permiten ver la diferencia entre luz-obscuridad por medios de los “bastones” y a los colores por medio de los “conos”. Estudios que fueran realizados en el año 1960.

Como podemos observar no podemos dejar de hablar de luz sin mencionar a la obscuridad y ambos puede ser reflejados.

Sin luz no habría color!!!

También como la luz es invisible, solo podremos ver cuando se topa contra algo material.

No obstante Goethe señala que el amarillo o naranja portaría la luz, mientras que el azul o violeta portaría la obscuridad.

En el presente trabajo sin dejar de lado las teorías objetivas se verá incluido el sujeto en tanto observador, lo que varía la perspectiva general.

Es natural que desde una psicología de la personalidad la visión tenderá a formar una estructura global y no podrá medirse de esta forma nada más que como una experiencia subjetiva, y que no solo las cualidades de los colores nos afectan físicamente sino también la intracultura personal.

Sera Maxwell quien apunta a la presencia de los pigmentos puros (rojo,azul,amarillo) como colores primos los que mezclados darán otros colores (azul más rojo nos da violeta) – (azul más amarillo el verde) – (amarillo más rojo el naranja)- (verde, naranja y violeta, el marron),

Serán específicamente los pintores que pueden obtener de acuerdo a sus recursos no solo técnicos sino personales, una gama de otros colores indefinidos que se suman a la paleta de sus vivencias, en el que la obra de arte como resultado nos brinda otro grupo de sensaciones diferenciadas.

A esto en Pintura se suman en sus diferentes técnicas ( óleo, témpera, lápiz, tinta, carbonilla, acrílico. pastel, pigmentos, y diferentes mezclas, algunos fabricados por los propios autores) y según la grabadora Marta Perez Temperley, el color es más diflcultoso obtenerlo debido que la “poupee” que se entinta por sectores de color y luego se limpian con ”tartalan”, fundiéndolos entre sí para obtener las diferente tonalidades en las estampas, el entintado simultáneo de hueco y superficie que se dan con distintos rodillos, lo que da como resultado colores diferenciados y transparentes, entre otras técnicas que conducen a distintos resultados y producir el “texto” en donde los artistas imprimen sus vivencias, deseos, emociones, ensoñaciones, gustos y experiencias personales.

Por esto más allá de lo técnico y lo físico, nos abocaremos a considerar a los artistas desde una perspectiva fenomenológica.

Y “hablando” de artistas, me remitiré a una experiencia que se realizó en una jornada sobre Arte en la Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador en el año 2012, en la que la artista plástica Guadalupe Omar, presentó un trabajo sobre “la máscara”, tema en la que se ha especializado en Italia..

Los colores y sus simbolizaciones.

Resumen de la presentación realizada en la Jornada sobre “Psicología del ArteFacultad de Psicología y Psicopedagogía de la Universidad del Salvador: Guadalupe Omar (Artista plástica)

Coordinador Dr. Jorge Garzarelli
Septiembre 2012

Allá por el siglo XVII Newton descubre por medio de un prisma la descomposición de la luz en un maravilloso arco iris de 7 colores, siendo un escritor alemán, Goethe quien “a posteriori” se ocupó profundamente de los mismos en relación con las emociones humanas, dado que somos los humanos los que los podemos ver así por medio de una retina que contiene células especializadas. Los bastones para el blanco y negro y los conos para los colores.

Pero estos colores, más allá de la ciencia, tienen valores simbólicos universales relacionados con las culturas y sociedades del mundo como valores particulares vinculados a nuestra estructura de personalidad.

Todo color posee características específicas tales como; su brillo, su matiz y su grado de saturación.

De la enorme gama de colores que existen fueron tomadas cinco, que son los colores de las caretas que fueron presentadas por la artista y ante las que, cada una, se tuvo una sensación, una vivencia diferente, o sentimiento a medida que la iba presentando al público asistente a la Jornada.

Máscara blanca

Las emociones evocativas del color blanco (que esta en uno de los polos de la gama de los colores, están vinculadas a la inocencia, la purea, la paz, la elegancia, la virginidad y al Invierno. Por otro lado es la ausencia de color.

Máscara colorada

El color colorado lo es por excelencia de su vibración, y vinculado al peligro, la sangre, a la pasión, a lo cruento, al amor,a la vida y la calidez.

Máscara azul

Este color se vincula, al cielo y al mar, a la tranquilidad, a la estabilidad, a lo menta a la profundidad y a la intelectualidad.

Máscara negra

Está vinculada a la muerta, lo sombrío, el misterio, lo demoníaco, el silencio como así también a lo elegante y lo sensual.

También existen otras asociaciones tales como que

El azul, es la lealtad, la justicia la fidelidad y la nobleza.

El rojo, el amor, la audacia, el valor, el coraje y la crueldad.

El verde, la cortesía, la esperanza, el vigor, la tranquilidad

El negro, (en la punta final de los colores), la aflicción y el luto

El blanco, la prudencia, la verdad y la felicidad

Otras acepciones para los colores son:

Los excitantes, divertidos, saturados y cálidos

Los femeninos, en general todos los colores pasteles y sobre todo el rosa

Lo masculinos, que dan imágenes serias y confiable, el negro, el azul y el marrón

Los básicos tales como el rojo, azul y el amarillo que dan múltiples combinaciones.

Los sofisticados, como el azul, el purpura, los grises, los verdes profundos, los dorados y los plateados.

Y que decir del tornasol?, un grupo de colores misteriosos como la Vida misma.

(Texto resumen extraído de las vivencias del publico presente) con una relativa intervención propia.

Es imposible dejar de nombrar a W. Kandinsky en su preocupación por la relación entre el sonido y el color en el sentido de “música visual”, en la que sería representar a la música sin utilizar sonidos.

Los afectos consecuentes para Kandinsky con relación al color , están tipificados en calor/frialdad/claridad y obscuridad.

Es necesario incluir que ya que la música esta articulada como (relación íntima entre melodía, ritmo y armonía, puede encontrarse el “ritmo visual” dado por la repetición armónica entre un espacio de líneas, tonos, colores, masas y volúmenes.

Acorde con mi asociación podemos acceder a la Melodía con el afecto, el Ritmo con la corporalidad y la Armonía con los espacios mentales, entre otras libres asociaciones de cada ser humano.

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Acerca del sujeto

Posibles definiciones

Un sujeto en el campo de la Filosofía hace referencia a “un ser que es el actor de sus actos”, no como una mera reacción sino por su originalidad, decisión o voluntad.

A esto puede añadirse que es un ser inteligente capaz de discernir la realidad tanto como un sujeto que predice y puede ser predicado.

Desde la linguística un Sujeto es un pronombre o un sustantivo o un sintagma nominal íntimamente vinculado al verbo.

Es asimismo un momento en que el sujeto puede tomarse a si mismo como objeto de estudio.

En el Psicoanálisis (lacaniano) el sujeto humano será un sujeto “barrado” cifrado dado que la división que produce la emergencia del nombre del padre (como Ley) lo separará en forma relativamente substancial del deseo de su madre. De este modo el sujeto hombre accederá al orden de lo simbólico y tener un discurso lógico coherente con al Principio de Realidad.

Con relación a Sujeto encontramos una extensión del término relativo a Subjetividad el que como podríamos observar tiene diferentes concepciones según la perspectiva con la que se lo utilice. Puede serlo desde la filosofía, la sociología, lo institucional, la política, la tecnología etc.etc., por lo que para el presente trabajo (según mi profesión) me basaré particularmente en la Subjetividad psicológica, tomando a lo filosófico en cuanto al referente fundamental último o “Grund” (del alemán, razón o motivo) que permite las interpretaciones y los valores específicos que marcan cualquier aspecto de la experiencia personal. En este sentido la estructura de cada persona tiene aspectos cualitativos específicos que solo son accesibles a la conciencia de la misma.

En este aspecto la Fenomenología nos viene como sostén importante a ser utilizado para dar cuenta del fenómeno asociativo entre sonido-color y emoción o representación.

Al respeto considere oportuno acceder al conocimiento que la Dra. Isabel Perez Jauregui posee sobre el tema “fenoménico" vinculado a este trabajo.

CONCEPTUALIZACIONES FENOMENÓLOGICAS ACERCA DEL FENÓMENO, EL SUJETO Y EL ENCUENTRO. POR DRA.ISABEL PEREZ JAUREGUI

La perspectiva fenomenológica estudia lo que se manifiesta (el fenómeno, todo dato de la conciencia que, aplicándose la epojé, es contemplado por uno o varios investigadores científicos con el fin de conocer su estructura fundamental, esencial.

El concepto de sujeto no puede prescindir del concepto conciencia, la cual intenciona un mundo a ser develado, descripto y analizado, a partir del encuentro sujeto-mundo.

Debe diferenciarse por lo tanto en esos movimientos dialécticos sujeto-mundo el pasaje de una actitud pre-reflexiva, la denominada actitud natural, espontánea, no reflexiva, que puede estar sometida a sesgos y pre-supuestos poco o nada sometidos a comprobación, a la construcción de una actitud fenomenológica, que reflexiona de modo sistemático en los datos aportados por la actitud natural, trabajándose los pre-juicios y condicionamientos que pueden restar objetividad al conocimiento buscado.

El sujeto de conocimiento es puesto en el primer plano de la observación científica que enlaza de ese modo al sujeto y al mundo, facilitando un encuentro en que ambos se manifiesten y puedan ser comprendidos e interpretados en su sentido.

Se centrará en el análisis de las vivencias, de la experiencia de mundo vivenciada por el sujeto (lebenswelt para Husserl) para conocer la esencia de las mismas, lo que las define.

Es así que el procedimiento fenomenológico es una reflexión sobre el modo de conocer el sujeto su Si Mismo y al Otro (Sí Mismo como Otro al decir de Ricoeur) en un espacio de encuentro intersubjetivo que posibilita integrar objetividad y subjetividad al conocimiento.

Como sostiene Merleau Ponty, el conocimiento científico se funda en un encuentro intersubjetivo en que, desde las visiones particulares, hay un horizonte compartido de búsqueda de objetividad.

Si la intencionalidad es la estructura esencial de la conciencia como afirma Husserl y retoma Heidegger en sus desarrollos, una de las posibilidades de ella es aprehender, hacer aparecer y manifestarse el mundo en el que estamos, a ese otro ser humano que aparece en el encuentro intersubjetivo y en ese encuentro, al mismo sujeto comprometido en y con la situación.

La subjetividad

La subjetividad será referida a un campo de acción y representación de los sujetos que están condicionados a la historia, su entorno y la cultura en que están inmersos entre otros factores condicionantes.

Retomando a la Fenomenología, será en ella donde encontramos las importantes nociones de Encuentro y Vivencia, ya que toda vez que una persona se vincula (en nuestro caso) con el Arte, la Subjetividad reacciona con una suerte de espontaneidad centrada en su parte más íntima. En “ente” mismo, aquello que lo constituye en forma esencial.

El yo del sujeto en Fenomenología es un yo ontológico, vivencial, subjetivo y mas profundo que lo diferencia del yo funcional operativo y psicológico (Cfrs.La Persona humana, del Rev.Padre Ismael Quiles).

Lo vivencial es un fenómeno plenamente subjetivo y que varia de acuerdo a cada estructura del Sujeto.

No obstante como la Personal natural es indisociable, el encuentro entre ambos yoes, es solamente a título de referencia tópica (“topos” lugar y descriptiva).

La Persona se va constituyendo sobre su básica subjetividad la que puede modificarse en su sustrato de acuerdo al “enviroment” y como tal enriqueciéndose con los productos creativos propios y los que puede asimilar para si durante toda su vida.

A mi criterio, ajustándome al objetivo de este trabajo por elección directa, considero (y es como una profunda creencia existencial que el Arte en todas sus formas acrecienta la autenticidad del Ser Humano.

Por entorno siguiendo a M. Heidegger, entiendo al medio físico (“Umwelt”), y social (“Mitwelt”) que se interioriza en nuestro mundo interno (“Innenwelt) de nuestro yo substancial como mismidad y reactivo a todas las producciones que de todo tipo conforman el Bien Común.

El fenómeno de la Subjetividad es de pleno una entidad humana, la que puede observarse directamente en la estructura del Deseo, en el que mostramos la inherente condición de desamparo a ser cubierta por el otro semejante.

Acerca del Arte

El arte, del latín (“artis” obra o trabajo que muestra creatividad), si bien es una de las tantas y abiertas definiciones que existe y de las que no hay acuerdo unánime, se expresa en el número 7 (utilizado en este trabajo como lo son los 7 sonidos y los 7 colores) , se expresa en 7 formas valoradas como componentes del mismo: Arquitectura, Escritura, Mùsica, Escultura, Pintura, Teatro, Cine (habrá más en un futuro?)


Para Tomas de Aquino "el arte es el recto ordenamiento de la razón

Schiller señala que “Arte es todo aquello que establece su propia regla

El arte es un estilo” señala Max Dvorak

Para PicassoEl arte es una mentira que nos ayuda a ver la Verdad

Etcétera.

El Arte refleja alguna realidad externa o una realidad subjetivo en donde las figuras mentales se presentan bajo ensoñaciones, fantasías, sensaciones y o imaginarizaciones de lo misma, según el Sujeto que las produzca.

Aquí, la libertad emerge súbita y espontáneamente presentando sus singulares credenciales creativas.

La sublimación de todos los valores del hombre (incluyendo la de sus luchas) es el soporte que, con el tiempo, muestra al Arte una identidad atemporal como si se nos dijera “soy hijo de la Eternidad”.

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RESUMEN DE LAS ASOCIACIONES DE LOS ARTISTAS

1 Tonos musicales – 2 colores – 3 asociación de sentimientos o conceptos

(7 Artistas plásticos, diferentes escuelas, ambos sexos –mayores de 40 años)

Primera asociación

1 – Do sostenido Mayor

2.1 Celeste.azul.-verde-rosa-negro

3.1 ligereza,elevación,liviandad,tranquilidad,vuelo,aroma a flores,ausencia,terror,profundidad

Segunda asociación

1 – Re menor

2.1 violeta,amarillo,azul,marrón,naranja,verde,sepia

3.1 distancia,alegría,suspenso,noche,angustia,obscuridad,inquietud,frialdad,bosque

Tercera asociación

1 – Mi bemol Mayor

2.1 naranja, marrón, verde, ocre, rosa, amarillo

3.1 energía, misterio, infancia, plaza, amabilidad, gentileza, amanecer, casamiento

Cuarta asociación

1 – Fa Mayor

2.1 verde,celeste,azul,amarillo,blanco,lila

3.1 nostalgia,masculinidad,sueño, lejanía,alegría,claridad,nubes,viajes,girasoles

Quinta asociación

1 – Sol Mayor

2.1 celeste,rojo,rosa,azul,turquesa,naranja

3.1 tranquilidad,masculinidad, pasión,infinitud,profundidad,partida,amor,tarde

Sexta asociación

1 – La menor

2.1 rosa,blanco,gris,violeta,azulo,negro,rojo

3.1 pensamiento,pureza,lluvia,profundidad,visita,corazón

Septima asociación

1 – Si bemol Mayor

2.1 violeta,gris,naranja,magenta,amarillo

3.1 distancia,silencio,elevación,solemnidad,despedida,religiosidad

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Conclusiones (parciales)

Por qué señalar a las conclusiones como parciales?

Por que el recorrido de la prehistoria y de la historia conocida, las obras, pensamientos, deseos, ilusiones, posiciones etc. tanto en el Arte como en el resto de las actividades de los seres humanos, cambian en forma constante, aunque últimamente y por causa del avance tecnológico en varias áreas, el conocimiento se hace mas profundo e inmediato.

En el presente trabajo y habiendo tenido en cuenta algunas de las diferentes teorías referidas con relación al sonido – color y afectos, la variación de las respuestas dadas por los artistas que contribuyeron con el mismo, fueron varias y diferenciadas, que lo que es susceptible de ser aseverado es la actuación directa de sus subjetividades.

En tanto sujetos simbólicos, todas las personas concurren a dar respuestas netamente ajustadas a su interioridad, en la que la variación subjetiva presenta credenciales indubitables.

Por esto en todos los casos que he observado, el fenómeno (del gr. “phenomena”, lo que aparece en la conciencia ) estimulante aún cuando sea el mismo, es una respuesta que a pesar de pertenecer a un mismo ámbito (“enviroment”) posee un sello no solo universal sino el particular y singular de cada uno.

En esto se encuentra representado lo inconsciente tanto como colectivo (C.G.Jung) como el particular con sus propia “ahistoricidad”.

El producto artístico, a mi criterio, merece tratarse como un capítulo importante en el que la sublimación como instrumento psicológico legaliza su substancia, y propiedades ,caracterizando su esencia.

De hecho la personalidad del artista, cualesquiera fuera su actividad, se dispersa como un arco iris y aún mas allá de las fuentes comunes observables.

Trabajos de los artistas involucrados



Claudia Maranga

Carlos Tessarolo


Juan Ramón Rojas

Lucía Benegas

Marta Pérez Temperley

Jorge Cirigliano

Laly Pavón

Hugo Dinzelbacher

Carlos Scanapiecco